viernes, 30 de marzo de 2012

Un cadáver camino de Argelia...

Nacido hace 23 años en Toulouse de padres argelinos, Mohamed Merah nunca vivió en Argelia, pero allí tendrá su última morada. La familia del terrorista tolosano, muerto por los servicios especiales de la policía francesa hace una semana tras haber cometido siete asesinatos en nombre de Al Qaeda, se ha puesto finalmente de acuerdo para enterrarle en la patria de sus ancestros, un modo de evitar los conflictos que podría haber generado la existencia de una sepultura en Francia, objeto posible de peregrinación o de profanación.

El incómodo cadáver de Merah será trasladado hoy por avión a Argelia, acompañado por su madre y una de sus hermanas, y será enterrado en el pequeño cementerio de Souagui, localidad de origen de la familia paterna, en la región de Medea, según confirmó ayer el ayuntamiento de la localidad y la familia, que sólo estaba pendiente ya de la autorización escrita del consulado argelino.

El hermano mayor de Mohamed Merah, Abdelkader, está en prisión preventiva acusado de complicidad en los atentados que los días 11, 15 y 19 de marzo pasado costaron la vida en Toulouse y Montauban a tres paracaidistas franceses –de unidades comprometidas en la guerra de Afganistan– y otras cuatro personas –un profesor y tres niños– a las puertas de la escuela judía Ozar Hatorah de la capital del Midi. El yihadista grabó todos sus asesinatos con una vídeocámara y envió –o hizo enviar– por correo las imágenes a la sede parisina del canal de televisión qatarí Al Jazira, que ha decidido no difundirlas.

El padre del terrorista muerto, Mohamed Benalel Mera –que se divorció de la madre a principios de los años noventa y regresó a Argelia–, respondió ayer a las críticas que recibió de diversos dirigentes políticos franceses refirmando su derecho a “defender” la memoria de su hijo. “Ningún responsable francés tiene derecho a pedirme que me calle”. afirmó en una entrevista con el diario Echorouk. El ministro francés de Asuntos Exteriores, Alain Juppé, y el candidato socialista al Elíseo, François Hollande, le habían instado a “callar”, después de que amenazara con demandar a Francia por la muerte de su hijo a manos de la policía. El presidente Nicolas Sarkozy había expresado al respecto su “indignación”.

Poco a poco, con cuentagotas, se van conociendo nuevos detalles sobre la trayectoria de Mohamed Merah y el papel de los servicios secretos franceses. Según se supo ayer, el islamista tolosano –que había ocultado con gran habilidad sus tendencias integristas– había sido sometido a escuchas telefónicas entre marzo y noviembre de 2011, después de que Francia tuviera conocimiento de sus viajes a Afganistán y Oriente Medio en otoño de 2010.

Las escuchas, que afectaban al móvil de la madre –al parecer único teléfono de que disponía Mohamed Merah y que el joven utilizaba habitualmente– fueron aprobadas por la Comisión Nacional de Control de las Intercepciones de Seguridad (CNCIS). Tras este tiempo y dado que las escuchas se revelaron sin ningún interés, la CNCIS retiró su autorización y la Dirección Central de Información Interior (DCRI) no solicitó su renovación. Sólo cuatro meses después, Mohamed Merah cometió sus tres atentados.

La policía sigue investigando la posible intervención de un tercer hombre, junto a los dos hermanos Merah, en la preparación de los atentados y, concretamente, en el robo y preparación de la scooter utilizada para cometer los asesinatos. Los investigadores analizan asimismo el vídeo con el montaje de los atentados, un trabajo de profesional.

Amenazas contra la escuela Ozar Hatorahr

La escuela judía Ozar Hatorah de Toulouse, frente a la cual Mohamed Merah asesinó a un profesor y tres niños de corta edad el pasado día 19, ha recibido en los últimos días diversos correos electrónicos con mensajes injuriosos, con insultos de tipo antisemita, y amenazas. El centro ha presentado denuncia y el fiscal de Toulouse, Michel Valet, ha abierto una investigación oficial. Los mensajes van firmador por un autodenominado “El justiciero de Francia y de los verdaderos franceses”, un lenguaje propio de la extrema derecha. El Fondo Social Judío, que agrupa a 300 asociaciones, se reunió ayer para abordar el reforzamiento de la seguridad del centro.


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