domingo, 21 de julio de 2013

Velo y violencia

Un control de identidad de una mujer musulmana vestida con el velo integral en la calle, algo prohibido por la ley francesa desde el 2011, degeneró la noche del viernes en violentos enfrentamientos entre jóvenes manifestantes y la policía en Trappes, una ciudad de 30.000 habitantes de la banlieue sur de París con una importante proporción de población musulmana. Un adolescente de 14 años resultó herido de gravedad al recibir el impacto en la cara al parecer de una pelota de goma, o flashball, lanzada por la policía, a consecuencia del cual podría perder el ojo. Cuatro agentes fueron asimismo heridos de levedad y se practicaron seis detenciones. Fuerzas antidisturbios vigilaban ayer la zona en previsión de nuevos incidentes, pero al cierre de esta edición la situación parecía en total calma.

El origen de este nuevo brote de violencia fue el control de identidad de una mujer que el pasado jueves esparaba el autobús en una calle de Trappes vestida con el niqab, que oculta completamente el cuerpo y el rostro, y sólo deja ver los ojos. La policía fue a identificarla con el fin de denunciarla –la ley prevé una multa por vestir el velo integral en el espacio público–, pero el marido de la mujer, de 25 años, se resistió y fue arrestado. El fiscal de Versalles, Vincent Lesclous, asegura que el hombre –que ya ha sido puesto en libertad– agredió a un policía, al que golpeó e intentó estrangular. Una versión que contradice el Colectivo contra la Islamofobia en Francia a partir del testimonio de la mujer, que acusa a los agentes de “provocación”.

La detención, en cualquiera de los casos, disparó el malestar entre una parte de los habitantes de la población, que dice sentirse acosada por la policía, e hizo prender la mecha de la violencia. El viernes por la noche, un grupo de entre 200 y 400 personas, en su mayoría jóvenes, rodeó la comisaría del barrio y empezó a lanzar piedras contra la policía. Los agentes respondieron con el lanzamiento de pelotas de goma y gases lacrimógenos. Más tarde, ya de madrugada, grupos de exaltados se dedicaron a cometer actos de vandalismo, destrozando y prendiendo fuego al mobiliario urbano y a algunos vehículos.

El ministro del Interior, Manuel Valls, calificó ayer de “inadmisible” el ataque a la comisaría de Trappes y prometió que las fuerzas de seguridad actuarán con firmeza para garantizar el orden público. Pero a la vez tendió la mano, abogando por “el apaciguamiento y el diálogo”. ¡Qué palabra dijo! La derecha y la extrema derecha se lanzaron en tromba contra el ministro más popular del Gobierno, acusándole de mostrar “debilidad” con los delincuentes y de abdicar ante las presiones “comunitaristas”.

Desde que en abril del 2011 entró en vigor la ley que prohíbe vestir el velo integral –niqab, burka o cualquier otra indumentaria que oculte la identidad– por la calle, la policía ha realizado 705 controles que han dado lugar a 661 denuncias. En 423 de los casos se trataba de mujeres completamente cubiertas con un velo.
La aplicación de la ley ha causado ya diversos incidentes con la policía y ha contribuido a excitar los ánimos de unos y de otros. En algunos barrios de algunas ciudades de la banlieue, como Argenteuil y o la misma Trappes, algunas mujeres con velo –no necesariamente completo– han sido víctimas de agresiones. En el caso de Trappes, dos hombres fueron condenados el pasado día 16 a dos meses de prisión por una agresión de este tipo.

Situada en el suroeste deParís, cerca de Versalles, en la ciudad de Trappes hay una importante comunidad islámica integrista. De allí era originario el islamista, Alexandre D. –un joven francés convertido al islam– que el pasado mes de mayo atacó con un cuchillo a un soldado de la vigilancia antiterrorista en el barrio de negocios de La Défense. 



sábado, 20 de julio de 2013

Francia vuelve a topar con los ‘rom’

El problema de la integración de los rom, los gitanos procedentes del Este de Europa –fundamentalmente de Rumanía y de Bulgaria–, vuelve a sacudir la política francesa como en los mejores tiempos de Nicolas Sarkozy. Poco han cambiado las cosas desde que, en el 2010, el entonces presidente francés se hiciera llamar al orden por la Comisión Europea por las expulsiones masivas de roms pese a su condición de ciudadanos europeos. El nuevo inquilino del Elíseo, François Hollande, ha cambiado las maneras –lo que no es poco– pero ha seguido con la política sistemática de desmantalemiento de campamentos ilegales y expulsión de quienes no pueden demostrar medios de subsistencia: 12.800 el año pasado, sobre un total de 36.800 extranjeros en situación irregular devueltos a su país.

La organización Amnistía Internacional denunció el pasado mes de noviembre en un informe el mantenimiento de la política represiva, que el ministro del Interior, Manuel Valls, aplica con firmeza. “La expulsiones siguen produciéndose a un ritmo alarmante”, advertía la organización, que lamentaba que sólo raramente se ofrece a los afectados soluciones para su realojamiento. Paralelamente, el Consejo de Europa advirtió por su parte días atrás que, a pesar de algunas mejoras formales, el problema de la escolarización de los niños gitanos sigue irresuelto, en buena medida a causa de las expulsiones.

La particularidad de estas comunidades, habituadas a desplazarse continuamente y a las que nada impide legalmente el retorno a Francia –sólo deben esperar tres meses–, hace sin embargo que las expulsiones sirvan para poco más que para mantener más o menos estable su población: entre 15.000 y 20.000 personas, según diferentes estimaciones, que estarían distribuidas entre más de 500 campamentos.

La ayudas económicas que se otorgaban para favorecer el regreso al país de origen –de 300 euros por adulto y 100 euros por niño– han sido suprimidas este año, pues tenían un alto coste y no hacían más que agravar el problema, al actuar como un reclamo. Pero su supresión no ha cambiado radicalmente las cosas.

El problema de la proliferación de campamentos rom, y más allá de ellos, también de los gitanos autóctonos –denomindados administrativamente “gentes del viaje”–, se ha exacerbado con la llegada del verano y el desplezamiento masivo de caravanas de nómadas hacia las zonas turísticas de las costas mediterránea y atlántica. En las últimas semanas han proliferado los incidentes y las declaraciones polémicas de algunos responsables políticos.

La ciudad de Niza, en la Costa Azul, ha sido uno de los principales focos de tensión. Ante la ocupación de un terreno municipal de fútbol por un campamento de gitanos, el alcalde de la ciudad, el ex ministro Christian Estrosi (UMP), calificó a los ocupantes de “delincuentes” y les hostigó instalando cámaras de videovigilancia en el campamento. De paso, difundió una guía para uso de los alcaldes que desearan desembarazarse de este tipo de vecinos. Paralelamente, el fundador del Frente Nacional (FN), Jean-Marie Le Pen, aprovechó un desplazamiento a Niza para abordar la cuestión y lanzar algunas de sus palabras venenosas: el ex líder ultraderechista calificó la presencia de los rom en la ciudad de “urticante” y “olorosa”. La organización SOS Racisme ha presentado sendas denuncias contra ambos.

Impotentes para resolver el problema de la implantación de campamentos ilegales en su término municipal –los ayuntamientos sólo pueden actuar en caso de alteración del orden público–, algunos alcaldes han recurrido a decisiones radicales para llamar la atención y reclamar al apoyo de las autoridades. Así, el alcalde de Guérande (Loira-Atlántico), Christophe Priou (UMP), presentó la dimisión y el de Château-d'Olonne (Vendée), Jean-Yves Burnaud (independiente de derecha), cerró el ayuntamiento durante varios días como protesta. La presión –y la tensión– es tanto más aguda cuanto que dentro de pocos meses –en la primavera del 2014– deben celebrarse elecciones municipales y el descontento de los habitantes de las poblaciones afectadas puede tener consecuencias políticas.

La sensación de los ciudadanos es que allí donde se asienta uno de estos campamentos, aumentan los robos. Lo que a veces es verdad, pero no siempre. Aunque la implicación de roms en actos delictivos ha aumentado –del 3% al 5,5% de los robos–, ésta sigue relativamente acotada, según datos del Observatorio Nacional de la Delincuencia y las Respuestas Penales (Ondrp)

En algunos lugares se han producido ya agresiones violentas, como en Hellemmes (Norte), cerca de Lille, donde el pasado mes de junio unos desconocidos lanzaron tres cócteles molotov contra un campamento gitano, afortunadamente sin causar heridos. En septiembre del año pasado, en la Cité des Créneaux, de Marsella, los vecinos prendieron fuego a un campamento rom.

El Gobierno considera que el problema podría gestionarse razonablemente si se aplicara de manera efectiva la ley aprobada en el año 2000, que obligaba a todos los municipios de más de 5.000 habitantes a habilitar zonas de acampada –de “acogida”, en el lenguaje de la ley–, dotadas con agua y electricidad, para albergar los campamentos gitanos de forma civilizada y ordenada.

Ahora bien, trece años después sólo el 52% de estas áreas de acogida y apenas el 29% de las grandes áreas de paso previstas han sido habilitadas. El ministro del Interior, Manuel Valls, apuntó el pasado miércoles la posibilidad de que las prefecturas reciban el poder para obligar a realizar estas obras a cargo de los presupuestos municipales.


La equívoca actuación de Bucarest

A medias palabras, o con palabras enteras, los políticos franceses señalan con un dedo acusador al Gobierno de Rumanía, a quien reprochan no hacer casi nada por la integración de los roms en su propio país a pesar de la ingente ayuda que recibe de la Unión Europea. El primer ministro francés, Jean-Marc Ayrault, viajó a Bucarest el pasado día 12 e invitó con buenas palabras a las autoridades rumanas a dedicar a este asunto los medios necesarios. El ex secretario de Estado Pierre Lellouche (UMP) se fue menos por las ramas y el pasado mes de junio calificó a Rumanía de “Estado delincuente” por esta cuestión. Lellouche reiteró sus palabras por escrito en una carta al embajador rumano.








miércoles, 17 de julio de 2013

Más parados, más tiempo

El paro va a empezar a bajar en Estados Unidos y en Alemania, pero no en Europa. Y desde luego no en España, donde a finales del 2014 alcanzará, según el último informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el nivel máximo del 27,8%, sólo comparable al de Grecia (28,2%). La persistencia de este elevadísimo desempleo, que más que triplica la media de la treintena de países de la organización (7,8%), hace que se haya disparado la proporción de parados de larga duración, muchos de los cuales acaban perdiendo la prestación de desempleo. Ante este drama social, la OCDE considera “necesario reforzar las prestaciones de renta mínima con el fin de ayudar a las familias en dificultad”.

Si esta recomendación se hace a nivel general, es especialmente aplicable a España, donde el problema es más grave que en otros países. Según el informe de Perspectivas de Empleo 2013, la organización constata que el desempleo de larga duración –un año o más– ha pasado de representar el 19,1% a finales del 2007 a alcanzar el 47% a finales del año pasado. “Este enorme incremento es un motivo de preocupación, ya que será más difícil para estos desempleados volver a encontrar trabajo (...), lo que conllevará un incremento del desempleo estructural que será difícil de deshacer”, alerta el informe.

El otro motivo de inquietud para la OCDE es el elevado paro juvenil, que en España (del 55%) alcanza “niveles sin precedentes”. El problema es tanto más grave que, a diferencia de otros países, una proporción baja de los jóvenes en paro sigue algún tipo de formación. Si el porcentaje de jóvenes que trabajan se ha reducido desde el inicio de la crisis en 21 puntos –cinco veces más que en la media de la OCDE–, en cambio el incremento de jóvenes que se ha matriculado para seguir estudios o alguna formación profesional no es en absoluto equivalente. Los jóvenes que ni estudian ni trabajan –los “nini” en España, NEET en inglés (Neither in Employement or in Education or in Training)– han aumentado a su vez en siete puntos porcentuales. “La juventud en esta situación es particularmente vulnerable –alerta el informe– a que esta situación prolongada de desempleo o inactividad afecte negativamente toda su vida laboral futura”. La generación perdida...

La OCDE elogia, como no podía ser de otra manera –puesto que la ha alentado durante años–, la reforma laboral aprobada en España, en la medida en que ha reducido la rigidez de la legislación laboral y la acusada dualidad entre trabajadores fijos y temporales. A juicio de la organización, ello debería aumentar la movilidad laboral y estimular la creación de empleo, pero no inmediatamente... El paro bajará, dice el informe, “cuando se recupere el crecimiento económico”.

La recuperación, sin embargo, tampoco es para mañana, como otros informes de la OCDE han dejado también muy claro. El secretario general de la organización, Ángel Gurría –un entusiasta de las reformas emprendidas por el Gobierno español–, admitía ayer que el efecto de las medidas adoptadas lleva su tiempo y que “España depende de la recuperación económica europea”, que también se hace esperar.

En su informe, la OCDE sostiene que los preocupantes niveles del paro juvenil, en España y en otros países, no tienen una relación directa con la estabilización del empleo de los trabajadores de mayor edad. Y alerta, en consecuencia, contra la tentación de recuperar las ciejas prácticas de las jubilaciones anticipadas masivas. Ello constituiría, a su juicio, “un error costoso”. La OCDE recomienda, en cambio, reforzar las políticas activas de empleo, tanto la ayuda a la búsqueda de trabajo como la formación.



martes, 16 de julio de 2013

Marianne, a pecho descubierto

En 1830, el pintor romántico Eugène Delacroix retomó el mito de Marianne, símbolo de la Revolución Francesa, para encarnar al personaje central de su legendaria obra “La libertad guiando al pueblo”, en el que una mujer con el tradicional gorro frigio, una bandera tricolor en la mano derecha y un fusil en la izquierda, avanza con decisión sobre los restos de una barricada, los senos desnudos como alegoría de las ansias de emancipación. Cerca de dos siglos después, la activista ukraniana Inna Shevchenko, líder de la organización feminista Femen –cuyas protestas se hacen justamente a pecho descubierto–, ha inspirado la imagen de Marianne en un nuevo sello oficial de Correos, para escándalo de los medios conservadores.

El presidente francés, François Hollande, quería para el nuevo sello de su quinquenato una “Marianne de la juventud” y así la calificó cuando descubrió el diseño del timbre el pasado domingo, fiesta nacional del 14 de Julio, en el Elíseo. Pero la nueva Marianne, votada por amplia mayoría entre un millar de alumnos de secundaria, guardaba un secreto que el presidente, al parecer, ignoraba. Y que uno de los dos autores del dibujo, Olivier Ciappa –que ha trabajado con David Kawena–, se encargó de desvelar: los rasgos de la nueva Marianne están fundamentalmente inspirados en los de Inna Shevchenko. “En 1789, Marianne habría sido sin duda una Femen”, adujo.

La idea, es lo menos que cabe decir, no ha sido igualmente apreciada por todo el mundo. Cada vez más radicalizada, la exministra Christine Boutin, que recientemente ha abandonado la presidencia del Partido Demócrata Cristiano para fundar un nuevo movimiento, ha calificado lo sucedido con el sello de “escándalo” y ha llamado a boicotearlo. Lo mismo ha hecho su antiguo partido, así como la formación de extrema derecha Primavera Francesa, que ha surgido a raíz del movimiento contra la legalización del matrimonio homosexual. “Provocador e inoportuno” lo juzgó a su vez el diputado de la UMP, el partido de Sarkozy, Eric Ciotti.

Tanta excitación no viene de la nacionalidad de Shevchenko ni del hecho de que las Femen aparezan semidesnudas en sus actos de protesta, sino de las acciones que este grupo ha realizado recientemente contra la Iglesia católica, particularmente sus dos incursiones, senos desnudos, en la catedral de Notre Dame de París. Inna Shevchenko, de 23 años, inició su movimiento en Ukrania para denunciar el sexismo en su país, pero una osada acción en protesta por la condena del grupo contestatario Pussy Riot en Rusia –consistente en serrar una cruz ortodoxa– la forzó a exiliarse en agosto del 2012.

Instalada en Francia, donde recientemente ha obtenido el estatuto de refugiada, Shevchenko reconstituyó el grupo Femen con nuevas incorporaciones y empezó a realizar acciones de protesta en su país de acogida –contra los opositores a las bodas gais, contra el islam en el exterior de la mezquita de París, frente al Elíseo...– y en otros de su área de influencia. Una de sus últimas acciones fue en Túnez, donde tres activistas de Femen –dos francesas y una alemana– fueron encarceladas durante cerca de un mes y posteriormente liberadas, tras ser condenadas a una pena condicional de cuatro meses y un día que no tuvieron que cumplir.

Fiel a su carácter provocador, Inna Shevchenko celebró su aparición en el sello oficial de Correos para desafiar una vez más a sus oponentes a través de Twiter: “Femen está en un sello francés. Ahora, todos los homófobos, extremistas y fascistas tendrán que lamer mi culo cuando quieran enviar una carta”. 


lunes, 15 de julio de 2013

Optimismo contra incredulidad

“La recuperación está ahí”, aseguró François Hollande con toda la convicción de que es capaz en la tradicional entrevista televisiva emitida desde los jardines del Elíseo con motivo de la fiesta nacional del 14 de Julio, una cita que el presidente francés –con una popularidad bajo mínimos– sólo ha tardado un año en recuperar pese a haber prometido lo contrario. “La recuperación está ahí”, dijo en un intento desesperado de devolver la confianza a un país sumido en el pesimismo.

Voluntarioso, Hollande hizo gala de su inveterado optimismo y sólo le faltó hablar de “brotes verdes”, pero los escasos argumentos que puso sobre la mesa difícilmente harán mella en una Francia escéptica. El presidente francés, sin aportar las cifras, citó la recuperación de la producción industrial –que ciertamente aumentó un 2,6% en abril, pero que en mayo volvió a retroceder un 1,1%, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística y Estudios Económicos (Insee)–, del consumo –un tímido repunte del 0,5% en mayo– y de los contratos. Y añadió que las previsiones de la evolución económica en el segundo semestre del año –un aumento del PIB del 0,2%, según el Ministerio de Economía– son mejores que las del primero. Magros y frágiles indicadores, sin embargo, para poder lanzar las campanas al vuelo.

Hollande insistió de nuevo en su compromiso de “invertir la curva del paro” –situado actualmente en el 10,7% de la población activa– a finales de año. Si lo consigue será, sin embargo, gracias a la masiva puesta en marcha de los denominados “contratos de futuro” –100.000 en los próximos seis meses–, dirigidos a jóvenes sin cualificación y subvencionados por el Estado. Un medio de facilitar la integración laboral de estos jóvenes pero que representa poco más que un parche.

Hollande no planteó nuevas medidas contra la crisis, convencido como está de que las ya adoptadas darán resultado a medio plazo –“La política no es magia, es una voluntad, una estrategia, una coherencia”, subrayó–, y consideró que lo más importante para salir de la crisis es “recobrar la confianza”. En este sentido, se declaró determinado a combatir el “pesimismo” crónico que desde hace años atenaza a Francia y que juzgó del todo injustificado.

Ciertamente, un país cuyos ciudadanos son más pesimistas no ya que el resto de los europeos sino incluso que los afganos –según un estudio de BVA y Gallup International– presenta una anomalía profunda. Pero el optimismo bonachón de Hollande no parece que pueda vencer su enraizada desconfianza: sólo el 23% de sus conciudadanos, según un sondeo del instituto Opinion Way, confían en el presidente.

“Lo de que la recuperación está ahí debe ser efecto del sol”, ironizó el senador ecologista Jean-Vincent Placé, mostrando hasta qué punto la incredulidad mina las filas de la propia mayoría presidencial. Si los aliados de los socialistas no se dejaron convencer, menos lo hizo la oposición. Diversas figuras de la UMP acusaron a Hollande de negar la realidad y de ser un “incompetente”.

Junto al mensaje de optimismo, el presidente francés también expuso algunos de los platos más ingratos del menú del año que viene: recorte del gasto público, nuevo aumento de impuestos –“sólo si es absolutamente indispensable, en lo ideal lo menos posible”, dijo– y reforma de las pensiones en el sentido de alargar el periodo de cotización exigido. Muy difícil, con semejante perspectiva, remontar la alegría de los franceses y cambiar la negra percepción de algunos de ellos, como Philippe: “Después de España, ahora nos toca nosotros”.


Honor para los africanos

Un sol radiante iluminó ayer las celebraciones de la fiesta nacional francesa, desmintiendo la maldición de la lluvia que se asocia a François Hollande desde el 14 de Julio del año pasado. Los Campos Elíseos presentaron sus mejores galas para el tradicional desfile militar, en el que participaron 4.823 personas y 265 vehículos, además de aviones y helicópteros. Este año, los países africanos comprometidos en la intervención militar en Mali contra los grupos armados yihadistas figuraban en lugar destacado. En el desfile participaron, junto a un destacamento de las unidades francesas comprometidas en la intervención, una compañía de soldados malienses y otra del contingente africano enviado por decisión de la ONU. El secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-Moon; el presidente interino de Mali, Dioncounda Traoré, los ministros de Defensa de 13 países africanos y el presidente de Croacia, Ivo Josipovic, fueron los invitados de honor.



domingo, 14 de julio de 2013

El misterio de la mordaza de hierro

Una mordaza de hierro que servía para fijar un cambio de agujas situado a 200 metros de la entrada de la estación parece estar detrás del grave accidente ferroviario ocurrido el viernes en la ciudad francesa de Bretigny-sur-Orge (Essonne), al sur de París, que causó la muerte de seis personas y heridas a varias decenas. Veintidós heridos seguían ayer hospitalizados, dos de ellos muy graves.

Por motivos que todavía se desconocen, la mordaza de sujeción se soltó y acabó en medio del cambio de agujas, lo que provocó el descarrilamiento de la mitad del convoy. Las tres investigaciones en marcha –de la justicia, de la SNCF y del Ministerio de Transportes– deberán dilucidar la causa de este fallo, sobre el que no se descarta ninguna hipótesis.

El presidente de la SNCF, Guillaume Pépy, apuntó tres posibilidades: un defecto de la mordaza, un problema de mantenimiento o un acto de sabotaje, una idea esta última que también apuntó el presidente de la región de Île-de-France, Jean-Paul Huchon, pero que el ministro del Interior consideró “prematura”. Manuel Valls dijo “no tener la sensación” de que el accidente fuera debido a un acto malintencionado. De entrada, la compañía ferroviaria anunció una revisión urgente de las 5.000 piezas similares a la citada que existen en toda la red.

La mordaza en cuestión, de medio metro de largo y diez kilos de peso, está normalmente fijada a los raíles por cuatro gruesos tornillos. ¿Es concebible que se aflojaran los cuatro tornillos a la vez? Ésta es la principal incógnita que abonaría la hipótesis de un acto de sabotaje. El cambio de agujas implicado en el accidente fue revisado, según la SNCF, el pasado 4 de julio, sin que aparentemente se observara ninguna anomalía. Media hora antes de que descarrilara el Intercités nº 3657 París-Limoges otro tren similar pasó por el mismo lugar sin problema...

En todo caso, la mordaza –mal fijada, sea por la razón que sea– parece haber acabado de saltar al paso del tren siniestrado, que llegó a la estación –donde no tenía parada– a 137 kilómetros por hora, una velocidad elevada pero por debajo de los (150 kilómetros por hora autorizados. La locomotora y los tres primeros vagones pasaron sin problema, pero el cuarto descarriló y arrastró tras de sí a los otros tres coches de cola. La pieza, al parecer, cayó justo en el corazón del cambio de agujas, donde se produce la intersección. En su desenfrenada carrera, la mitad trasera del tren saltó a otra vía, arrasando a su paso parte de uno de los andenes de la estación. Dos de las víctimas se encontraban, al parecer, esperando allí el paso del tren RER. 

La rápida reacción del conductor, que dio inmediatamente la alarma, evitó por segundos que un tren que venía en sentido contrario chocara contra estos vagones.

El accidente ha suscitado un intenso debate sobre el estado de la red ferroviaria y las deficiencias de su mantenimiento, presupuestariamente sacrificado –hasta ahora– en aras de las inversiones en líneas de alta velocidad. Justamente, el Gobierno francés anunció esta semana una nueva orientación de las inversiones ferroviarias que supone un radical frenazo a la extensión del TGV. 



sábado, 13 de julio de 2013

Parada mortal en Bretigny-sur-Orge

El descarrilamiento ayer tarde de un tren de la SNCF a la entrada de la estación de Bretigny-sur-Orge (Essonne), una treintena de kilómetros al sur de París, causó al menos seis muertos y varias decenas de heridos –veintidós de ellos, graves o muy graves–, tiñendo de luto el fin de semana de la fiesta nacional del 14 de Julio, que marca para muchos franceses el inicio de las vacaciones.

El balance del accidente, provisional al cierre de esta edición, podría crecer no sólo por el estado crítico de algunos heridos sino porque todavía quedaban algunas personas atrapadas en uno de los vagones que los bomberos intentaban rescatar. Emocionado, el presidente de la SNCF, Guillaume Pépy, no dudó en calificar el siniestro de “catástrofe ferroviaria”. Se trata del accidente de tren más grave que se produce en Francia desde el que hubo en 1988 en la Gare de Lyon de París, que causó 56 víctimas mortales.

El tren Intercités nº 3657, entre París y Limoges, que había salido de la Gare de Austerlitz a las 16h53, iba atestado. Un total de 385 pasajeros viajaban a bordo, según la compañía ferroviaria, cuando a las 17h14 embocó la estación de Bretigny-sur-Orge, repleta también a esa hora. El tren utilizaba la misma vía que la línea C del tren exprés RER, una línea enormemente transitada.

El Intercités nº 3657 no tenía parada en Bretigny-sur-Orge, razón por la cual llegó a la estación a considerable velocidad, probablemente a 90 kilómetros por hora. Nada inhabitual. Laurent, un pasajero del convoy que coge este tren con frecuencia indicó que circulaba a la “velocidad normal”, lo que la SNCF confirmó después. Por una razón desconocida, sin embargo, una parte del convoy –los cuatro vagones de cola– se salió de la vía a la entrada de la estación y en su descontrolada carrera arrasó parcialmente uno de los andenes y acabó en la vía situada al otro lado. Tres vagones se encabalgaron entre sí y un cuarto quedó volcado. Las víctimas viajaban en estos cuatro vagones. Los pasajeros de los tres primeros coches salieron ilesos.

Tres investigaciones paralelas –de la justicia, del Ministerio de Transportes y de la propia SNCF– tratarán de determinar la causa del accidente, que podría deberse a un problema de agujas o bien a alguna disfunción en el enganche o el eje de un vagón.

Trescientos bomberos, veinte equipos médicos de urgencia y ocho helicópteros de la seguridad civil participaron en las labores de rescate. Algunos gamberros de la banlieue apedrearon a los vehículos de socorro, lo que obligó a intervenir a la policía antidisturbios. El presidente de la República, François Hollande, acudió a Bretigny-sur-Orge para seguir las labores de rescate y expresar su solidaridad a las víctimas y sus familias. 



jueves, 11 de julio de 2013

Acaparar se va a acabar

Cuando François Mitterrand fue elegido presidente de la República, en 1981, dejó todos los otros cargos políticos que ejercía. Pero hasta entonces, como ha sido tradición en la política francesa, acumuló todos los que pudo. Diputado, senador, varias veces ministro... durante treinta y dos años –desde 1949–, el líder socialista retuvo asimismo solapadamente otras dos funciones políticas de ámbito local: alcalde de Château-Chinon y miembro –y luego presidente– del Consejo General del departamento del Nièvre. No era el primero, ni ha sido el único...

Una de las particularidades –si no anomalías– de la política francesa ha sido hasta ahora la absoluta imbricación de la política local y la política parlamentaria. Sus señorías, así diputados como senadores, llevan permanentemente sobre la cabeza varias gorras. Sólo una minoría de los parlamentarios –109 de 577 diputados (el 19%) y 84 de 348 senadores (el 24%)– se conforman en Francia con ejercer exclusivamente su mandato nacional. Todos los demás son lo que la jerga política ha designado como cumulards (pluriempleados), que combinan esta función con otras en la administración local, departamental o regional.

La figura totémica del sistema francés –favorecido por el sistema electoral mayoritario, basado en pequeñas circunscripciones– es la del deputé-maire (diputado-alcalde). Hoy hay 224 en la cámara baja y 121 en la alta, a pesar de las tímidas limitaciones que históricamente –en 1982 y en el 2000– se habían ido poniendo.

Esta dualidad –cuando no es una auténtica multiplicidad– es defendida por algunos de sus acérrimos partidarios con el argumento de que, de este modo, la representación nacional tiene un verdadero anclaje en el territorio. Pero lo cierto es que esta situación está en el origen de ciertas disfunciones, empezando por la baja dedicación de sus señorías, que sólo acuden al palacio Bourbon o al palacio de Luxemburgo dos días y medio a la semana (de ahí que algunas sesiones acaben de madrugada), y siguiendo por la intrusión de los intereses locales en los debates.

La pervivencia de esta “excepción francesa”, sin embargo, tiene fecha de caducidad: a partir de marzo del 2017 –después, por tanto, de las elecciones municipales del año que viene pero antes de las próximas elecciones legislativas– nadie podrá ser diputado, senador o eurodiputado y ser a la vez alcalde, alcalde adjunto o de distrito, presidente de una entidad supramunicipal, de un departamento, de una región o de un consejo de gobierno en Ultramar. Quien incurra en esta incompatibilidad deberá decidir qué cargo conserva y que cargo abandona en el plazo de treinta días. Y si no se decide, deberá dejar la función más antigua.

Así lo prevé la ley de prohibición de la acumulación de mandatos –prometida por el presidente François Hollande en su campaña electoral– aprobada el martes por la Asamblea Nacional. El texto salió adelante por 300 votos a favor, 228 en contra y 25 abstenciones, y a la vuelta del verano pasará al Senado, donde la resistencia podría ser mucho mayor.

Los adversarios de la medida no tienen únicamente razones políticas, sino también económicas. Aún con las restricciones impuestas en 1992, los pluriempleados pueden también sacarse un sobresueldo, que no puede exceder el 50% de su salario como diputado. Pero poder sumar 2.757 euros a los 5.514 de base no es poco.


martes, 9 de julio de 2013

Caso Petróleo por Alimentos? Connais pas!

Ningún culpable. El Tribunal Correccional de París no ha encontrado ningún responsable francés, ninguno, en el escándalo del fraude del programa de la ONU Petróleo por Alimentos aplicado en Iraq entre 1996 y el 2003, como si a ojos de la justicia francesa nunca hubiera existido. Los veinte acusados, sin excepción, fueron ayer absueltos, entre ellos el ex ministro Charles Pasqual y el presidente del grupo petrolero Total, Christophe de Margerie. Ocho años de instrucción y un mes de juicio –celebrado el pasado mes de enero– han acabado absolutamente evaporados
.
El programa Petróleo por Alimentos fue instaurado por decisión de la ONU en 1995 para aliviar la situación de la población iraquí, que sufría directamente las consecuencias del embargo internacional decretado contra el régimen de Sadam Hussein por la invasión de Kuwait en 1990. El programa permitía a Bagdad, bajo supervisión de la ONU, vender una parte de su producción petrolífera con el objetivo de adquirir alimentos y medicamentos. Sin embargo, el régimen montó enseguida un sistema paralelo para captar comisiones fraudulentas.

Descubierto por Estados Unidos tras la guerra del 2003 –en la que Sadam Hussein fue derribado–, la dimensión del fraude fue evaluada posteriormente por la ONU en un informe oficial en entre 10.000 y 40.000 millones de dólares (de 7.800 a 31.000 millones de euros). Unas 2.200 sociedades de una sesentena de países habrían estado involucradas.

El régimen iraquí, por un lado, exigía a los compradores de su petróleo un sobreprecio en negro y a los vendedores de suministros el pago de comisiones ilegales, que a través de circuitos opacos acababan llegando a Bagdad. Por otra parte, Sadam Hussein adjudicaba partidas de petróleo a personalidades amigas –que luego las revendían a terceros– en teórico pago a sus gestiones en favor del levantamiento del embargo.

Un total de 19 personalidades francesas y una persona jurídica –la petrolera Total– se sentaron el pasado mes de enero en el banquillo acusados por haber presuntamente participado a diversos niveles en el fraude. Además de Charles Pasqua y Christophe de Margerie –actual presidente de Total y responsable en la época de Oriente Medio en la rama de Explotación-Producción–, estaban entre otros Jean-Bernard Mérimée, ex embajador de Francia ante las Naciones Unidas y ex consejero especial del entonces secretario general de la ONU, Kofi Annan; Bernard Guillet, ex consejero diplomático de Charles Pasqua, y Serge Boidevaix, ex secretario general del Quai d’Orsay. Los dos últimos habían admitido haber recibido decenas de millones de barriles de petróleo.

La sentencia del Tribunal Correccional de París, que causó ayer una gran sorpresa en medios jurídicos–por cuanto echa por tierra todo el trabajo de los jueces instructores y desautoriza en gran medida el requerimiento de la fiscalía, que solicitaba multas para buena parte de los implicados–, considera que en ninguno de los casos han podido probarse los delitos que se imputaba a los acusados. Ni el tráfico de influencias –pues no se ha podido establecer que los acusados ejercieran efectivamente influencia alguna–, ni la corrupción –por cuanto tampoco ha podido demostrarse que el pago de comisiones, pagadas el Estado iraquí, supusiera el enriquecimiento de un agente público extranjero–.

El exministro del Interior Charles Pasqua, de 86 años, una de las figuras históricas del gaullismo, para quien el propio fiscal pedía la absolución, se felicitó ayer mismo por el fallo, aunque lamentó que “hayan sido necesarios ocho años para establecer lo que era una evidencia”. 


El paseíllo de Sarkozy

“Esta no es mi rentrée política”, declaró ayer Nicolas Sarkozy a través de su cuenta de Twiter, que había permanecido silenciosa desde la derrota del 6 de mayo del 2012. Pero si no lo fue, lo pareció enormemente. El expresidente francés acudió ayer tarde a una reunión extraordinaria del buró político de la UMP, formalmente convocada para abordar el problema económico que ha abierto el rechazo del Consejo Constitucional a las cuentas de la campaña del 2012. Pero la reunión –celebrada a puerta cerrada– fue ampliada a todos los parlamentarios del partido y Sarkozy, recibido en la sede de la UMP como si fuera el festival de Cannes, hizo más bien un discurso de política general. Sus principales ideas las difundió él mismo en una quincena de tuits...





lunes, 8 de julio de 2013

Viento agitado en las playas del Desembarco

"Encuentro preocupante que un parque eólico semejante pueda ser construido en estas tierras sagradas y en esta zona del océano donde varios miles de hombres murieron por liberar Europa”. Para el estadounidense A. Guenter Bier, de Hicksville (Nueva York), el proyecto de construcción de un parque de 75 molinos de viento –de 100 a 175 metros de altura– a entre 10 y 16 kilómetros de las playas del Desembarco de Normandía es un atentado contra la memoria de los muertos.

No es el único que piensa así, aunque también hay quienes, como el canadiense Glen Estill, de Lion’s Head (Ontario), juzgan que la implantación de una fuente de energía limpia en este lugar cargado de historia puede representar un “símbolo de esperanza” equivalente al del 6 de junio de 1944. Si la construcción de grandes parques eólicos es objeto regular de controversia, en Francia y en todas partes, el promovido por la sociedad Eoliennes Offshore du Calvados (consorcio dirigido por EDF) frente a las playas del Desembarco tenía que ser forzosamente polémico.

Las grandes playas de arena fina que se extienden desde Quineville hasta Ouistreham, en la Baja Normandía, fueron escenario hace 69 años del mayor desembarco militar de la historia –más de 5.000 navíos, 130.000 soldados–, que abrió la puerta a la liberación de Europa del dominio nazi. Varios miles de ellos dejaron su vida en las aguas y en las playas de lo que era –y vuelve a ser hoy– un lugar de veraneo. Que la sombra, ni que sea lejana, de unos molinos de viento venga a alterar el paisaje ha causado escozor.

El parque eólico, con una potencia total de 450 megawatios, está previsto que ocupe un área de 50 kilómetros cuadrados en la vertical de Arromanches y Courselles-sur-mer, es decir, donde se instaló el gran puerto artificial conocido como Port Winston, del cual todavía sin visibles los restos, y las playas de nombre clave Gold y Juno, donde desembarcaron británicos y canadienses. Si hay que hacer caso de los fotomontajes de la Comisión Particular de Debate Público del proyecto, los molinos –que es en esta zona donde serán más visibles– tendrán un impacto visual moderado. Pero que se van a ver, está claro que se van a ver. Y mucho.

La Federación Environnement Durable (FED) –que agrupa a 600 asociaciones contrarias a los molinos eólicos–, la organización Basse Normandie Environnement (BNE) y la European Platform Against Windfarms (EPAW) han recogido miles de firmas contra el proyecto –sometido a debate público hasta el próximo 20 de julio– y, paralelamente, apoyan la petición a la Unesco para que las Playas del Desembarco sean protegidas como patrimonio de la Humanidad. Los opositores al parque eólico confían en que la intervención de la organización de la ONU para la cultura y la educación pueda hacer capotar el proyecto, como sucedió en la primavera del 2012 en la zona del emblemático Mont Saint-Michel. 



sábado, 6 de julio de 2013

Sarkozy está de vuelta

Nicolas Sarkozy ha vuelto. El regreso del ex presidente francés a la arena política, un año después de su derrota frente a François Hollande, ha dejado de ser una hipótesis para convertirse en una certeza que amenaza con trastocar completamente el panorama político y causar un seísmo en la Unión por un Movimiento Popular (UMP), rompiendo el inestable equilibrio entre los dos principales aspirantes a recoger el testigo y encabezar la candidatura de la derecha al Elíseo en el 2017, el ex primer ministro François Fillon y el presidente interino del partido, Jean-François Copé.

La sentencia del Consejo Constitucional que ha rechazado las cuentas de campaña de la UMP en las elecciones presidenciales del 2012 –colocando a esta fuerza política en una dramática situación económica– ha sido el detonante de este retorno anticipado, acaso prematuro pero en ningún caso precipitado: Sarkozy llevaba tiempo mordiendo las bridas y piafando por volver a la carrera, como de forma insistente mostraba a todo aquel que le visitaba en su despacho oficial de jefe del Estado retirado. Sus amigos han ido preparando el terreno en las últimas semanas y sus huestes más fieles en la UMP –la corriente La Derecha Fuerte, de Guillaume Peltier y Geoffry Didier– han organizado para hoy una fiesta en La Ferté-Imbault en la que el retorno de Sarkozy estará en el centro del encuentro.

El hecho de que Sarkozy esté directa o indirectamente involucrado en varios asuntos judiciales –desde el caso Bettencourt al caso Tapie, pasando por la supuesta financiación de la campaña del 2007 por Gadafi– no parece ajeno a su rápido regreso.

Hasta ahora, su condición de miembro nato del Consejo Constitucional –y su deber de reserva– le impedían toda implicación política pública. Pero su dimisión, anunciada el jueves, le libera. Nicolas Sarkozy no ha tardado nada en hacer uso de su recobrada “libertad de palabra” y ayer mismo, a través de Facebook, hizo un llamamiento a sus seguidores para movilizarse en defensa de la UMP, de la que se presenta poco menos que como el salvador. Tras advertir que la sentencia del Consejo Constitucional “pone en peligro” al partido y, por extensión, al pluralismo político, el ex presidente se muestra determinado a asumir de nuevo el liderazgo de la derecha: “Yo debo asumir mis responsabilidades comprometiéndome por la garantía de una expresión democrática libre en nuestro país. Yo os pido que me ayudéis movilizándoos, como yo voy a hacerlo, con este fin”, escribe.

El próximo lunes, Sarkozy acudirá –por primera vez en un año– a una reunión extraordinaria del buró político de la UMP, convocada precisamente para abordar las consecuencias de la sentencia del Consejo Constitucional. Y parece impensable que no tome personalmente las riendas para la resolución de la crisis. ¿Quién va a contestarle el liderazgo? Desde luego, no lo va a hacer Copé.

El fallo del Consejo Constitucional –que confirma uno anterior de la Comisión Nacional de Cuentas de Campaña–, ha invalidado las cuentas de la campaña presidencial del 2012 de Sarkozy por haber sobrepasado en algo más de 400.000 euros (un 2,1%) el límite de gasto legalmente permitido, al cargar algunos de los gastos a los presupuestos del Elíseo. Como penalización, la UMP no cobrará los cerca de 11 millones de euros de financiación pública a la que tendría derecho.

La sanción cae en un momento muy delicado para la UMP, cuyas finanzas ya no eran demasiado boyantes. Por esta razón, Jean-François Copé lanzó ayer mismo una cuestación pública, dirigida a militantes y simpatizantes, con el fin de recaudar fondos.

Si Nicolas Sarkozy se ha abstenido de calificar la sentencia del Consejo Constitucional –en la que, por razones obvias, él no participó–, sus comentarios cuestionan implícitamente el fallo, que a su juicio pondría en peligro el pluralismo democrático. Su sucesor en el Elíseo, el presidente François Hollande, le llamó indirectamente la atención desde Túnez: “El Consejo Constitucional debe ser respetado plenamente. Nadie puede ponerlo en cuestión sin poner en cuestión el conjunto de las instituciones”. 


viernes, 5 de julio de 2013

El "Grand Frère" vigila

François Hollande se hizo el ofendido cuando las revelaciones del ex agente de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) norteamericana Edward Snowden expusieron a la luz pública el espionaje masivo realizado por Estados Unidos en todo el mundo, sus aliados incluidos. El presidente francés llegó a amagar de forma oblicua con suspender el inicio de las negociaciones entre EE.UU. y la Unión Europea para un tratado de libre-cambio –aunque simbólicamente, sólo por quince días– si no obtenía garantías del cese de tales prácticas. Pero detrás de las palabras, Francia hace poco más o menos lo mismo.

La Dirección General de Seguridad Exterior (DGSE) –contraespionaje francés–, al igual que la NSA, espía de forma masiva las comunicaciones electromagnéticas de los franceses, así en el interior del país como con el exterior. Así lo reveló ayer el diario Le Monde, que citando fuentes de los servicios secretos asegura que la DGSE recolecta y almacena –de forma incontrolada y sin cobertura legal– todos los datos de conexión realizados a través de ordenador y teléfonos móviles, esto es, registros de llamadas telefónicas, mensajes de texto (SMS), correos electrónicos y conexiones a Facebook y Twiter.

En principio, no son tanto los contenidos lo que se espía –algo que puede hacerse en un segundo momento, de forma más específica–, sino los llamados “metadatos” de carácter técnico. Dicho de otro modo: quién conecta con quién, con qué frecuencia, en qué momento preciso, desde dónde, durante cuánto tiempo y si se produce un intercambio significativo de datos, así como –eventualmente– el tema de los mails. La navegación por internet a través de Apple, Microsoft, Google o Yahoo también está controlada.

La DGSE cuenta con una veintena de estaciones de escucha repartidas por el territorio –una de las más importantes de los cuales está en Domme (Dordogne)– y almacena todos estos datos en un supeordenador situado en el subsuelo de su sede del bulevar Mortier, en el este de París. Los datos en manos del contraespionaje francés son facilitados asimismo al resto de agencias de seguridad del Estado, desde la Dirección Central de Información Interior (DCRI) hasta los servicios de información militares. Según el vespertino, la información controlada sobrepasa ampliamente el terreno de la lucha antiterrorista.

La existencia de este sistema de escuchas electrónicas, bautizado de manera informal French Echelon, ya había sido evocada con anterioridad, pero siempre en el contexto de la acción exterior de los servicios secretos. Según Le Monde, en cambio, sus grandes orejas están dirigidas también hacia el interior. La actividad de este Big Brother a la francesa no está sometida a ningún control parlamentario y, si bien las escuchas están reguladas y sometidas a autorización gubernamental previa –por parte de los servicios del primer ministro–, no sucede lo mismo con el almacenamiento y uso de estos datos.

No es esta actividad, sin embargo, la única que Francia tiene en común con Estados Unidos. Los franceses, más allá de sus protestas oficiales, también espían a sus aliados. Así lo confirma en una entrevista complementaria el eurodiputado de la UMP Arnaud Danjean, presidente de la subcomisión de seguridad y defensa del Parlamento Europeo y él mismo ex agente de la DGSE. “Hacerse el sorprendido (porque Estados Unidos ha espiado a la Unión Europea) es de una desconcertante ingenuidad. Este espionaje existe desde siempre. Todos los servicios de información occidentales se espían”, afirma.

En este contexto, el Gobierno francés rechazó ayer oficialmente la petición de asilo presentada por el ex agente norteamericano Edward Snowden, atrapado en la zona de tránsito del aeropuerto de Moscú, a través de la embajada rusa. En un lacónico comunicado, el ministro del Interior, Manuel Valls, justificó la decisión por razones jurídicas y por “la situación del interesado”.


Sarkozy dimite del Consejo Constitucional

Ataque de cólera o gesto calculado, Nicolas Sarkozy anunció ayer su inmediata dimisión como miembro del Consejo Constitucional, después de que este órgano confirmara el rechazo a las cuentas de la campaña del ex presidente en las elecciones del 2012 por exceder el límite del gasto. La decisión –en la que Sarkozy y los demás ex presidentes, Valéry Giscard d’Estaing y Jacques Chirac, no participaron– pone en muy serias dificultades a su partido, pues por esta causa dejará de percibir unos 10 millones de euros de financiación pública. Sarkozy consideró la decisión un atentado contra la función de la oposición y la democracia. Y anunció que, con su renuncia, recupera su “libertad de palabra”. La dimisión, en caso de que pueda formalizarla –como ex presidente es miembro nato del Consejo–, le abre el camino a preparar de forma abierta su retorno a la política, lo que hasta ahora hacía en bambalinas.




jueves, 4 de julio de 2013

Seis meses para arrimar el hombro

El Gobierno francés quiere que los hombres arrimen también el hombro para criar a los hijos. Con este fin, el proyecto de ley para la Igualdad entre Hombres y Mujeres –aprobado ayer por el Consejo de Ministros– instaura un periodo de seis meses adicionales para que el “segundo progenitor” pueda beneficiarse también de una ayuda pública a cambio de dejar temporalmente el trabajo o reducir su jornada laboral para cuidar a la prole. En Francia, además de la baja de maternidad, que es de 16 semanas –durante las cuales se percibe el 100% del salario–, los padres de niños pequeños pueden acogerse a lo que se denomina el Complemento de Libre Elección de Actividad, por un plazo máximo de seis meses. En este caso, el progenitor percibe una ayuda de 330, 436 o 573 euros mensuales, en función de si su dedicación laboral es parcial –y depende del grado– o deja totalmente el trabajo.

A priori, este permiso por hijos pueden tomarlo indistintamente la mujer como el hombre. Sin embargo, la realidad indica que el 96% de los 540.000 beneficiarios en la actualidad son mujeres. Para contrarrestar esta deriva, que penaliza el retorno de las mujeres a la actividad laboral, e incitar a los hombres a asumir también su parte de responsabilidad en el asunto, el Gobierno ha decidido otorgar inicialmente un segundo plazo de seis meses acumulable a condición de que lo tome el otro progenitor. Se trata, según subrayó ayer la ministra de los Derechos de la Mujer y portavoz del Gobierno, Najat Vallaud-Belkacem, de una “medida incitativa”. Menos incitativa y más coercitiva es, sin embargo, la medida paralela que obligará a partir de ahora a las familias con dos hijos que quieran acogerse a un permiso laboral de tres años a que una parte de este tiempo –de nuevo, seis meses– sea asumida por el segundo progenitor.

En este terreno, la nueva ley extiende asimismo a las profesiones liberales –abogados, médicos, etc.– el derecho a que sus contratos sean suspendidos, pero en ningún caso rescindidos, en caso de embarazo y permiso de maternidad y/o paternidad.

Pero la ley no toca únicamente estos aspectos, sino todos aquellos que de un modo u otro atentan contra la igualdad entre hombres y mujeres consagrada en las leyes ya en vigor. Así, por ejemplo, el proyecto prevé prohibir a todas aquellas empresas de más de 50 empleados su participación en los concursos públicos si no han pactado o abierto negociaciones con los trabajadores para establecer la igualdad laboral y salarial entre hombres y mujeres.

Asimismo, y de cara a acudir en socorro de las mujeres separadas y con pocos recursos, el Estado establecerá a título experimental una nueva línea de ayudas familiares para garantizar los impagos de las pensiones alimentarias a las afectadas. Después será el Estado el que actuará –con medios de cobro “reforzados”– contra los incumplidores. En el capítulo de la paridad se doblarán las multas contra los partidos políticos que la vulneren. 



miércoles, 3 de julio de 2013

Fulminada por criticar los recortes

Un “mal presupuesto”. A Delphine Batho, hasta ayer tarde ministra francesa de Ecología, le bastó colocar el adjetivo equivocado junto al sustantivo inapropiado para ser expulsada de forma fulminante del Gobierno. François Hollande, que en otros momentos ha dado muestras de una paciencia y tolerancia bíblicas, tardó ayer sólo unas horas en echar a la calle a la ministra díscola, que se negó a rectificar. El presidente francés decidió entonces dar ejemplo y mostrar lo que no está dispuesto a tolerar –al menos, al grueso de sus tropas– de ahora en adelante. Batho, sin apoyos ni mentores en el Partido Socialista, era una víctima fácil.

La ya ex ministra de Ecología, una mujer prudente y poco dada a las salidas de tono, se jugó el puesto –y lo perdió– en una entrevista radiofónica de buena mañana, en la que se quejó amargamente de que su ministerio, con una reducción presupuestaria del 7%, vaya a ser uno de los peores tratados en las cuentas del 2014. “Es un mal presupuesto”, afirmó Batho, quien puso el dedo en la llaga al denunciar que la política medioambiental se convierte en la “variable de ajuste” para conseguir la reducción del déficit. “Hay que preguntarse si la ecología sigue siendo una prioridad y si somos capaces de pasar de las palabras a los hechos”, concluyó.

Delphine Batho no era la primera voz crítica en el seno del Gobierno –el ministro de Regeneración Productiva, Arnaud Montebourg, lo ha sido mucho más y de forma más virulenta–, pero su crítica atacaba un asunto particularmente sensible, los recortes. Y, sobre todo, era la gota que colmaba el vaso de la paciencia del primer ministro, Jean-Marc Ayrault, harto de ver su autoridad cuestionada.

Pero si a Montebourg nadie osa tocarle un pelo –más peligroso para Hollande es tenerlo fuera del Gobierno que dentro–, Delphine Batho es otra cosa. Aislada, así en el Gobierno como en el partido, y huérfana de padrinos –en los últimos tiempos se había enemistado con su mentora, Ségolène Royal–, su cese se cocinó en unas pocas horas. La rapidez y dureza del castigo, en relación con la falta, contrastan fuertemente con el trato que el mismo Hollande dio al ex ministro del Presupuesto, Jérôme Cahuzac, a quien aguantó tres meses en el Gobierno pese a las sospechas de fraude fiscal que pesaban sobre él y que se revelaron ciertas. En sustitución de Batho, el presidente francés nombró ministro de Ecología al diputado socialista Philippe Martin.

La expulsión de Batho, si bien inocua en el PS, no lo es en absoluto para Los Verdes, cuya situación en el Gobierno es ahora más difícil que nunca. Los dos ministros ecologistas, Cécile Duflot y Pascal Canfin, se reunieron a última hora de ayer con el secretario general de Europa Ecología-Los Verdes, Pascal Canfin, y el senador Jean-Vincent Placé para abordar la situación. Algunos ecologistas, como el eurodiputado Yves Cochet, piden dejar el Gobierno.


Velázquez en la pasarela

Un espectacular vestido de novia de punto blanco, con un cuello negro y y unas mangas de organdí abiertas hasta formar una especie de cola, en el que la modelo española Nieves Álvarez parecía volar hacia el altar, cerró el desfile en el que el creador francés Stéphane Rolland presentó los 33 modelos de su colección de alta costura para la temporada de invierno. Fue el único toque de luz en un desfile marcado por el negro y el azul oscuro. Como la noche.

Inspirada en las hieráticas figuras femeninas y la pintura tenebrista de Velázquez, la elegante y minimalista propuesta de Rolland tiene algo de la severidad castellana, de la sombría austeridad mesetaria de la corte de Felipe IV –los cuellos plisados, esculpidos, evocan el siglo XVII–, pero pespunteada con toques de sensualidad, aquí una transparencia, allá una espalda descubierta... Un cuerpo femenino a la vez “púdico e impúdico, velado y revelado”, en palabras del creador.

En sus modelos, con largos vestidos y faldas de satén o gasa, hay elementos recurrentes en las colecciones de Rolland, como las solapas de los smoking o los cinturones con cristales de espejo, que buscan provocar brillos de luz.

Celebrado en un pabellón anexo al estadio parisino Pierre de Coubertin, el desfile fue abierto y cerrado por Nieves Álvarez, convertida en la musa de Stéphane Rolland, que la temporada anterior la convenció de regresar a las pasarelas. El acento español del evento fue rubricado por el bailaor flamenco Rafael Amargo, quien, situado en el centro del escenario y enteramente de negro, bailó a lo largo de todo el desfile.
Las creaciones de Stéphane Rolland, de 47 años, son habituales en las alfombras rojas. La actriz española Paz Vega es una de las asiduas del modisto francés, de quien también han lucido vestidos Rihanna, Lady Gaga, Cheryl Cole o Kim Kardashian.