sábado, 31 de marzo de 2012

Hollande, acosado por su izquierda

François Hollande está perdiendo fuelle. A tres semanas de la votación de la primera vuelta de las elecciones presidenciales francesas –el próximo 22 de abril–, el candidato socialista al Elíseo se ha visto definitivamente adelantado por Nicolas Sarkozy, que se ha beneficiado sin duda de la focalización del debate electoral en los temas de seguridad tras los atentados terroristas de Toulouse y Montauban. Pero también del fulgurante ascenso del líder de la coalición social-comunista Frente de Izquierda, el ex socialista Jean-Luc Mélenchon, que está erosionando a Hollande.

El paisaje de la campaña electoral francesa está cambiando a marchas forzadas. Por primera vez, cinco sondeos de otros tantos institutos de opinión coinciden en otorgar a Nicolas Sarkozy la ventaja cara a la primera vuelta. Publicadas esta semana, las encuestas de Ifop, CSA, TNS-Sofres, Opinion Way y Harris Interactive colocan al presidente saliente en cabeza con una intención de voto de entre 28% y 30%, frente a una horquilla de entre 26% y 28% para su principal rival, François Hollande, que queda entre uno y cuatro puntos por detrás. La satisfacción, la euforia incluso, empieza a reinar en el campo de la derecha, que –ahora sí– cree posible un vuelco. Del mismo modo que cierto nerviosismo e impaciencia atenaza al PS.

Nada está ganado para Sarkozy, sin embargo, que sigue saliendo perdedor –en todos los sondeos– en la segunda vuelta, en el auténtico cara a cara, donde Hollande le vencería hoy por entre seis y diez puntos de ventaja: por 53-55% a 45-47%. La diferencia, sin embargo, aun siendo notable, va acortándose poco a poco.

Sarkozy, lanzado a toda máquina –a un ritmo de entre cinco y seis mítines semanales–, parece haber encontrado el ritmo y la dinámica de campaña que le conviene. Y en su ayuda han venido, desde luego, los trágicos sucesos de Toulouse y Montauban. No porque los franceses hayan sido presa del pánico y busquen de repente el manto protector del jefe del Estado, sino porque los problemas del terrorismo y la seguridad –sin haber desplazado a las principales preocupaciones de los ciudadanos, esto es, el poder adquisitivo y el paro– han ocupado todo el espacio, colocando el debate en el terreno más propicio para el presidente. En las dos últimas semanas la crisis ha desaparecido de la primera línea y Hollande parece casi inaudible.

El otro brazo de la pinza que atenaza al candidato socialista se llama Jean-Luc Mélenchon. Con 60 años, este socialista disidente –que abandonó el PS para fundar el Partido de Izquierda, una pequeña formación de vocación marxista radical–, ex ministro de Lionel Jospin devenido martillo de las élites y el sistema, abanderado del no a la Constitución europea en 2005, se ha convertido en la gran revelación de la campaña.

Al frente de una coalición de una decena de fuerzas políticas de izquierda –entre las cuales el histórico Partido Comunista–, ha conseguido lo inimaginable: en apenas cuatro meses su intención de voto ha pasado del 5% al 13% o 14%, desplazando al centrista François Bayrou –el tercer hombre de 2007– y amenazando el tercer puesto que ocupa Marine Le Pen (Frente Nacional)

Tribuno de la plebe, de verbo encendido y discurso descaradamente populista, acreditada combatividad y legendario mal carácter, Mélenchon encarna el histórico espíritu de revuelta francés y ha conseguido polarizar –desde la izquierda– el malestar de una parte de la sociedad francesa tentada de utilizar su voto como un exabrupto. Sus propuestas, tan simples como contundentes, encandilan a los espíritus izquierdistas poco entusiasmados con la moderación de un Hollande. El candidato socialista puede contar con sus votos en la segunda vuelta, pero su radicalismo puede ahuyentar al voto centrista.


Golpe al islamismo radical

Nicolas Sarkozy había prometido la máxima firmeza contra el islamismo radical y la traducción de sus palabras no se ha hecho esperar. Una semana después de la identificación y muerte a manos de la policía del terrorista de Toulouse Mohamed Merah –responsable del asesinato de siete personas en tres atentados en Toulouse y Montauban–, las fuerzas se seguridad lanzaron en la madrugada de ayer una vasta operación contra la organización islamista Forsane Alizza (Caballeros del Orgullo) y detuvieron a un total de 19 personas en la región de París, Nantes, Lyon, Marsella, Niza y Toulouse, de las que 17 quedaron bajo arresto. La operación no estaba “directamente vinculada” al caso Merah, pero a nivel de la opinión pública parece dificil deslindar una cosa de otra.

A sólo tres semanas de la primera vuelta de las elecciones presidenciales francesas –convocadas para el 22 de abril y el 6 de mayo próximos–, ninguna acción es neutra, ningún gesto es inocuo. No resulta sorprendente pues, aunque sí formalmente discutible, que fuera Nicolas Sarkozy en persona quien confirmara de buena mañana el desarrollo de la operación policial, aprovechando una entrevista de carácter electoral en Europe 1. En su condición, pues, de candidato.

“Lo que ha pasado esta mañana va a continuar, habrá otras operaciones que seguirán y que permitirán expulsar del territorio nacional a gente que no tiene nada que hacer aquí”, afirmó el presidente francés, vinculando indirectamente los conceptos de islamista y extranjero, lo que está lejos de ser siempre así: Mohamed Merah, autor del asesinato de tres paracaidistas franceses y de cuatro personas –un profesor y tres niños pequeños– a las puertas de la escuela judía Ozar Hatorah el 11, 15 y 19 de marzo, era natural de Toulouse, francés de nacionalidad y de nacimiento. Una novedad fundamental que explica la sorpresa e inquietud que este caso ha provocado en Francia.

La operación policial de ayer es el resultado de una investigación iniciada el pasado otoño por la Dirección Central de Información Interior (DCRI) –contraespionaje– y la Subdirección Antiterrorista (SDAT) de la policía judicial y que desembocó en febrero en la disolución de Forsane Alizza por parte del Ministerio del Interior, que acusó a la organización fundamentalista de querer formar a sus seguidores en la lucha armada y atentar contra los principios de la República.

Entre las personas detenidas ayer está el líder del grupo, Mohamed Achamlane –alias Abou Hamza–, en cuyo domicilio la policía intervino tres fusiles de asalto Kalashnikov, una pistola Glock –de fabricación austríaca– y una granada. La organización había protagonizado entre 2010 y 2011 diversas acciones contra la ley que prohíbe el velo integral en el espacio público, y en estas manifestaciones Achamlane había expresado públicamente que no descartaba recurrir a la lucha armada como respuesta a las agresiones de las que a su juicio era víctima el islam. Antes de ser clausurada, la página web de Forsane Alizza había hecho un llamamiento para reclutar “soldados”, dirigiéndose especialmente a los “adeptos a los deportes de combate” y “capaces de intervenir rápidamente” en caso de ser requeridos por la organización.

La detención del núcleo duro de Forsane Alizza fue ordenada a principios de mes por tres jueces antiterroristas de París, a través de una comisión rogatoria, por asociación de malhechores con el objetivo de preparar actos de terrorismo. La operación policial de ayer, en consecuencia, es el resultado de una acción de la justicia que ha seguido su propio ritmo y que nada tiene que ver con los sucesos de Toulouse y Montauban. Otra cosa es cómo ha sido presentada y cómo Sarkozy trata de rentabilizarla ahora.

“No vamos a dejar pasar ni una, no habrá ninguna debilidad”, martilleó el presidente francés a lo largo de la jornada de ayer en referencia siempre al desafío de los grupos islamistas radicales. En su intervención radiofónica en Europe 1 llegó incluso a comparar los atentados cometidos por Mohamed Merah con los del 11 de septiembre: “El traumatismo de Montauban y Toulouse ha sido profundo en nuestro país. No quiero comparar los horrores, pero un poco como el traumatismo que siguió en Estados Unidos y Nueva York al 11-S”, dijo.

“Es una afirmación completamente estúpida”, reaccionó el soberanista Nicolas Dupont-Aignan, candidato al Elíseo por el partido Debout la République, quien tachó además de electoralista la operación policial de ayer. “Hay una acción asi cada cinco años, en periodo electoral”, declaró. Un portavoz del Frente Nacional (FN) incidió en esta misma línea al afirmar que la operación policial de ayer “se parece más bien a una redada electoralista”.

La candidata del FN al Elíseo, Marine Le Pen, es con diferencia la que está intentado con más determinación explotar electoralmente los sucesos de Toulouse, que evoca mitin tras mitin. Ayer, Le Pen fue un paso más allá y reclamó la disolución de la Unión de Organizaciones Islámicas de Francia (UOIF), a cuyo congreso anual –previsto a partir del próximo lunes en la periferia de París– habían sido invitados media docena de imanes y predicadores radicales a quienes el Gobierno ha denegado la autorización para entrer en Francia.

Pena de cárcel por aplaudir a Merah

Un joven de 20 años del mismo barrio que el terrorista de Toulouse fue ayer juzgado en comparacencia inmediata y condenado a tres meses de cárcel firmes por apología del terrorismo. “Mi amigo Mohamed es un hombre de verdad. Lástima que no haya tenido tiempo de acabar el trabajo”, dijo el 22 de marzo.




viernes, 30 de marzo de 2012

...que acaba enterrado en Toulouse

Todo estaba dispuesto. El acuerdo de la familia, el permiso administrativo de las autoridades francesas, la empresa de transporte, el avión de Air Algerie, la tumba en el cementerio de Souagui... Todo estaba listo para enterrar a Mohamed Merah, el terrorista islamista muerto por la policía francesa el día 22 tras asesinar a siete personas en Toulouse y Montauban, en el pueblo de origen de su familia paterna, en la región de Medea. Pero Argel impuso a última hora su veto. Embarazoso donde los hubiera, el Gobierno argelino no quiso saber nada del cadáver del joven yihadista francés y alegó razones de orden público para vetar su traslado a Argelia.

Finalmente, después de un tenso tira y afloja con el Ayuntamiento de Toulouse –que se oponía a ello–, ohamed Merah fue inhumado ayer tarde, con la máxima discreción, en el recinto musulmán del cementerio de Cornebarrieu, una población de la banlieue noroeste de la capital del Midi, junto al aeropuerto de Toulouse-Blagnac. El cuerpo llegó al lugar en un furgón de los servicios funerarios, acompañado por un pequeño grupo de familiares y amigos. Algunos jóvenes ocultaban su rostro con capuchas.

El alcalde de Toulouse, Pierre Cohen, intentó resistirse a la inhumación del terrorista en uno de los cementerios municipales, que consideró “inoportuna”, y ordenó un aplazamiento de 24 horas, mientras apelaba al Estado francés para buscar una alternativa. En Toulouse se teme que la tumba de Merah pueda ser objeto de venganzas o –peor– lugar de culto y peregrinación de islamistas radicales. Pero el alcalde no fue escuchado. “Era francés, que se le entierre y se deje de hacer polémica con esto”, zanjó el presidente Nicolas Sarkozy.

Desde Argelia, donde reside, el padre del terrorista muerto lamentó que su hijo no pudiera ser enterrado en el pueblo de su familia e insistió en demandar a Francia por su muerte. La abogada Zahia Mokhtari, confirmó que Mohamed Benalal Merah le ha encargado la preparación de una denuncia por asesinato contra el RAID, la unidad de intervención especial de la policía francesa, El yihadista murió acribillado cuando salió disparando de su domicilio tras un asedio de 32 horas.

Decidido a endurecer su trato hacia el islamismo radical, el Gobierno francés anunció ayer el veto a la entrada en Francia de seis personalidades religiosas islámicas que debían participar en el congreso anual de la Unión de Organizaciones Islámicas de Francia (UOIF), previsto del 6 al 9 de abril en los alrededores de París. Cuatro de estos líderes religiosos han visto rechazada su petición de entrada en el país –se trata del antiguo gran muftí de Jerusalén, Akrima Sabri, los imanes saudíes Ayed Bin Abdallah Al Qarni y Abdallah Basfar, y el egipcio Safwat Al Hijazi– y otros dos han renunciado tras haber sido declarados persona non grata: el célebre predicador de la televisión qatarí Al Jazira, Youssef Al-Qaradaoui, y el egipcio Al Masri.

“En un momento en que Francia es golpeada por extremistas que la atacan en nombre de ideologías o de creencias extraviadas, es capital que estas libertades [de culto y de expresión] se ejerzan en el marco de la ley y en el respeto a nuestros valores fundamentales”, señalaron en un comunicado conjunto los ministros de Asuntos Exteriores, Alain Juppé, y del Interior, Claude Guéant.


Un cadáver camino de Argelia...

Nacido hace 23 años en Toulouse de padres argelinos, Mohamed Merah nunca vivió en Argelia, pero allí tendrá su última morada. La familia del terrorista tolosano, muerto por los servicios especiales de la policía francesa hace una semana tras haber cometido siete asesinatos en nombre de Al Qaeda, se ha puesto finalmente de acuerdo para enterrarle en la patria de sus ancestros, un modo de evitar los conflictos que podría haber generado la existencia de una sepultura en Francia, objeto posible de peregrinación o de profanación.

El incómodo cadáver de Merah será trasladado hoy por avión a Argelia, acompañado por su madre y una de sus hermanas, y será enterrado en el pequeño cementerio de Souagui, localidad de origen de la familia paterna, en la región de Medea, según confirmó ayer el ayuntamiento de la localidad y la familia, que sólo estaba pendiente ya de la autorización escrita del consulado argelino.

El hermano mayor de Mohamed Merah, Abdelkader, está en prisión preventiva acusado de complicidad en los atentados que los días 11, 15 y 19 de marzo pasado costaron la vida en Toulouse y Montauban a tres paracaidistas franceses –de unidades comprometidas en la guerra de Afganistan– y otras cuatro personas –un profesor y tres niños– a las puertas de la escuela judía Ozar Hatorah de la capital del Midi. El yihadista grabó todos sus asesinatos con una vídeocámara y envió –o hizo enviar– por correo las imágenes a la sede parisina del canal de televisión qatarí Al Jazira, que ha decidido no difundirlas.

El padre del terrorista muerto, Mohamed Benalel Mera –que se divorció de la madre a principios de los años noventa y regresó a Argelia–, respondió ayer a las críticas que recibió de diversos dirigentes políticos franceses refirmando su derecho a “defender” la memoria de su hijo. “Ningún responsable francés tiene derecho a pedirme que me calle”. afirmó en una entrevista con el diario Echorouk. El ministro francés de Asuntos Exteriores, Alain Juppé, y el candidato socialista al Elíseo, François Hollande, le habían instado a “callar”, después de que amenazara con demandar a Francia por la muerte de su hijo a manos de la policía. El presidente Nicolas Sarkozy había expresado al respecto su “indignación”.

Poco a poco, con cuentagotas, se van conociendo nuevos detalles sobre la trayectoria de Mohamed Merah y el papel de los servicios secretos franceses. Según se supo ayer, el islamista tolosano –que había ocultado con gran habilidad sus tendencias integristas– había sido sometido a escuchas telefónicas entre marzo y noviembre de 2011, después de que Francia tuviera conocimiento de sus viajes a Afganistán y Oriente Medio en otoño de 2010.

Las escuchas, que afectaban al móvil de la madre –al parecer único teléfono de que disponía Mohamed Merah y que el joven utilizaba habitualmente– fueron aprobadas por la Comisión Nacional de Control de las Intercepciones de Seguridad (CNCIS). Tras este tiempo y dado que las escuchas se revelaron sin ningún interés, la CNCIS retiró su autorización y la Dirección Central de Información Interior (DCRI) no solicitó su renovación. Sólo cuatro meses después, Mohamed Merah cometió sus tres atentados.

La policía sigue investigando la posible intervención de un tercer hombre, junto a los dos hermanos Merah, en la preparación de los atentados y, concretamente, en el robo y preparación de la scooter utilizada para cometer los asesinatos. Los investigadores analizan asimismo el vídeo con el montaje de los atentados, un trabajo de profesional.

Amenazas contra la escuela Ozar Hatorahr

La escuela judía Ozar Hatorah de Toulouse, frente a la cual Mohamed Merah asesinó a un profesor y tres niños de corta edad el pasado día 19, ha recibido en los últimos días diversos correos electrónicos con mensajes injuriosos, con insultos de tipo antisemita, y amenazas. El centro ha presentado denuncia y el fiscal de Toulouse, Michel Valet, ha abierto una investigación oficial. Los mensajes van firmador por un autodenominado “El justiciero de Francia y de los verdaderos franceses”, un lenguaje propio de la extrema derecha. El Fondo Social Judío, que agrupa a 300 asociaciones, se reunió ayer para abordar el reforzamiento de la seguridad del centro.


"Material" para fiestas sexuales

Sin nombre, sin identidad. Sólo rostros, cuerpos disponibles para dar rienda suelta a sus deseos sexuales. De este modo trataba Dominique Strauss-Kahn a las mujeres que la red de prostitución del hotel Carlton de Lille –así conocida por tener en este establecimiento una de sus bases de operaciones– le proporcionaba sistemática y regularmente para animar su agenda no oficial mientras fue director general del Fondo Monetario Internacional (FMI). Strauss-Kahn se vio forzado a abandonar este cargo en mayo de 2011 tras ser acusado de la violacion de una camarera del hotel Sofitel de Nueva York. Los cargos fueron posteriormente retirados, pero el caso sigue su trámite pot la vía civil.

Los particulares modos y maneras de Strauss-Kahn quedan crudamente de manifiesto en el acta de los interrogatorios a que fue sometido el pasado mes de febrero en Lille por los investigadores del caso Carlton, revelada por el diario Le Monde. El ex director del FMI fue imputado el pasado lunes por los jueces instructores del caso por el presunto delito de “proxenetismo en banda organizada”, lo que el ex ministro socialista rechaza categóricamente.

“Chicas”, “compañeras”, “pequeñas”... incluso “material”, son las palabras que, de acuerdo con el acta, utilizaba Strauss-Kahn en los miles de mensajes de texto que llegó a intercambiar con uno de los principales organizadores de las fiestas libertinas en las que el entonces director del FMI participaba en todo el mundo, Fabrice Paszkowski, de la empresa Medicalis. Junto a David Roquet, ex director de una filial de Eiffage, era quien sufragaba los gastos.

Confrontado a las pruebas de los sms enviados desde su teléfono, Strauss-Kahn admitió que “la palabra material designaba a una persona de sexo femenino”, una forma de hablar que consideró “inconveniente e inapropiada” y que justificó en la necesidad de abreviar los mensajes. Strauss-Kahn admitió llevar una “vida libertina”, pero negó tener conocimiento de que la mayoría de las chicas eran prostitutas, elemento esencial –junto al hecho de que participó activamente en la organización– en el que se basa la acusación para imputarle por proxenetismo. El ex director del FMI se mantuvo firme en esta negativa, dijo que probablemente había sido “ingenuo” y añadió que no tenía por costumbre preguntar a las chicas “por su vida privada”.

A tenor de la documentación incluida en el sumario, siempre según Le Monde, Strauss-Kahn no parece que se entretuviera en muchas conversaciones con sus partenaires, algunas de las cuales califican sus relaciones como de “puro consumo sexual”, las comparan con el sacrificio en cadena en el matadero (“abattage”) o describen escenas “bestiales”. Una de ellas, llamada Marion, aseguró que fue forzada a un determinado ejercicio sexual querido por Strauss-Kahn al que ella se oponía, para lo cual David Roquet le sujetó por ambas muñecas. Lo que el acusado niega.

Los abogados de Strauss-Kahn anunciaron ayer la presentación de una demanda contra Le Monde por la “violación” de sus derechos como imputado. En un comunicado acusaron al vespertino de presentar los hechos de forma “truncada y parcial”, al publicar sólo ciertos pasajes del acta.


miércoles, 28 de marzo de 2012

¿Terrorista y confidente?

Mohamed Merah, el terrorista de Toulouse muerto por la policía tras asesinar a siete personas, podría haber sido un confidente de los servicios secretos franceses, a quienes habría engañado sobre sus verdaderas intenciones. Esta hipótesis fue planteada ayer abiertamente por un antiguo director del contraespionaje, Yves Bonnet, en una entrevista publicada por La Dépêche du Midi.

Patrón en los años ochenta de la extinta Dirección de Vigilancia del Territorio (DST) –hoy integrada en la Dirección Central de Información Interior (DCRI)–, Bonnet subraya que Merah tenía un interlocutor fijo en la DCRI, lo que a su juicio “no es anodino”. Merah “era conocido en la DCRI no especialmente por ser islamista sino por tener un corresponsal en Información Interior. Ahora bien, tener un corresponsal no es del todo inocente”, afirmó, tras ser preguntado cómo era posible que la peligrosidad de Merah pasara desapercibida.

Mohamed Merah mantuvo en noviembre de 2011 una entrevista con dos agentes de la DCRI, interesados oficialmente por el viaje que el año anterior había realizado a Afganistán y a Oriente Medio. Según explicó el propio jefe de la DCRI, Bernard Squarcini, en una entrevista en Le Monde, Merah se había mostrado extremadamente cooperador con sus servicios, hasta el punto de llamarles desde Pakistán en octubre para avisarles de que no estaba en el país y fijar otra cita.

Identificado ya como sospechoso de los atentados de Toulouse y Montauban, rodeado por la policía en su domicilio, Merah pidió hablar con el agente regional del DCRI –una mujer, de origen árabe–, con la que, según el propio Squarcini, mantenía una “relación de confianza”. “Iba a llamarte para decirte que tenía informaciones que darte, pero en realidad iba a ir a por ti”, le dijo Merah en esa conversación, que revela una cierta familiaridad (además de su perversidad)

El propio hecho de que un ex delincuente sin apenas recursos se permitiera viajes turísticos a Afganistán, Pakistán, Egipto, Turquía, Siria e incluso Israel –donde toda entrada en el país es extremadamente controlada– sin levantar ninguna sospecha no hace sino aumentar los interrogantes.

Precisamente, el diario italiano Il Foglio aseguraba, por su parte, que Mohamed Merah habría entrado en Israel bajo la cobertura de la Dirección General de Seguridad Exterior (DGSE) –espionaje–, lo que explicaría la facilidad con la que pasó la frontera.

Squarcini lo negó todo. “Merah no era confidente de la DCRI ni de ningún otro servicio francés o extranjero”, aseguró. “De todos modos, si es cierto –objetó en Le Nouvel Observateur el ex ministro del Interior Daniel Vaillant–, la DCRI no lo dirá. Y Merah no puede confirmarlo. Pero es una hipótesis plausible”.

Por otro lado, el canal de televisión qatarí Al Jazira decidió ayer finlamente, por motivos deontológicos, no emitir el vídeo –un montaje de 25 minutos– en el que pueden verse los tres atentados grabados por Merah, después de que así lo pidieran Nicolas Sarkozy, las familias de las víctimas y el Consejo Superior de lo Audiovisual. La mayoría de las televisiones francesas se comprometieron asimismo a no retransmitir tales imágenes y el presidente francés ha advertido que su Gobierno tomará las medidas a su alcance para impedir que sean difundidas por otro medio.

La policía considera que el vídeo remitido a Al Jazira por correo –matasellado el miércoles 21– no pudo ser enviado ni por Mohamed Merah ni por su hermano Abdelkader, ya controlados la víspera, por lo que busca a un tercer hombre, que podría haber participado asimismo como cómplice en el robo de la scooter utilizada en los atentados.

El padre del terrorista, Mohamed Benalel Merah, que regresó a Argelia cuando su hijo tenía cinco años, amagó ayer con presentar una demanda contra Francia por la muerte de su hijo. Sarkozy expresó su indignación, mientras el ministro de Exteriores, Alain Juppé, y el candidato socialista al Elíseo, François Hollande, le instaron a “callar”.


Sarkozy acelerará la expulsión de “extremistas”

Nicolas Sarkozy anunció ayer que el Gobierno francés acelerará los procedimientos de expulsión de los “extremistas” presentes en el país y que todos aquellas personas que hagan afirmaciones “difamatorias” contra Francia y los valores republicanos no serían autorizadas a entrar en Francia. El presidente de la República hizo estas declaraciones después de haber vetado la entrada en suelo francés de dos predicadores islamistas que debían participar el próximo 6 de abril en el congreso anual de la Unión de Organizaciones Islámicas de Francia (UOIF) en Le Bourget, al norte de París. Uno de ellos es Youssef Al Qaradaoui, de origen egipcio pero instalado en Qatar, donde conduce un programa titulado “La Charia y la vida” en el canal de televisión Al Jazira. Nicolas Sarkozy llamó personalmente al emir de Qatar, Hamad bin Jalifa al Zani, para indicarle que Qaradaoui “no es bienvenido en Francia”.



¿Demasiados deberes?

¿Y si se suprimieran los deberes de la escuela? Sueño de legiones de escolares, la idea ha sido seriamente puesta sobre la mesa esta semana por la principal federación de asociaciones de padres francesa, la FCPE –de tendencia progresista–, y el Instituto Cooperativo de la Escuela Moderna (Icem), que han llamado a padres y profesores a abrir un debate sobre la utilidad y la equidad de este sistema de aprendizaje.

Bajo el eslogan Ce soir, pas de devoirs!, las dos organizaciones han llamado a suspender los deberes en la escuela primaria durante dos semanas, a modo de experiencia y para fomentar la discusión entre padres y maestros. Es pronto todavía para conocer el impacto de la propuesta, en la que algunos han querido ver una especie de huelga, pero en muchas escuelas los niños regresaron el lunes y el martes a sus casas con la cantidad de deberes habitual y  no tuvieron más remedio que hacerlos, como cada día.

Los promotores de la campaña consideran que los deberes en casa sobrecargan en exceso la jornada de los escolares –que en Francia es una de las más elevadas de Europa, al no haber clase los miércoles– y, sobre todo, son una fuente de desigualdad, pues no todos los alumnos encuentran en su casa la misma disponibilidad y competencia en sus padres.

“Rechazamos los deberes porque son una forma de subcontrata pedagógica a las familias”, considera el presidente de la FCPE, Jean-Jacques Hazan, para quien “si un alumno no consigue hacer un ejercicio en la escuela, no se ve cómo lo debería conseguir en su casa”. La FCPE recuerda que, sobre el papel, los deberes fueron suprimidos por una circular del Ministerio de Educación de 1956. Sin embargo, siguen siendo una práctica muy extendida.

La FCPE ha abierto, con motivo de la campaña, un blog en internet para recoger opiniones de los padres. La mayoría de ellos se solidarizan con la campaña y explican los problemas familiares, el estrés y la tensión, que supone abordar los deberes al llegar a casa tarde del trabajo. “Los deberes se han convertido únicamente en una fuente de disputas, porque [los padres] no explicamos las cosas como el profesor y porque ni los niños ni nosotros tenemos la paciencia necesaria”, explica una madre, Julie M. La mayoría de los mensajes son parecidos.

Hay que decir que la idea no ha conseguido muchos adeptos fuera de las dos organizaciones promotoras de la campaña. La otra gran federación de asociaciones de padres, la PEEP –de tendencia conservadora–, ha rechazado la propuesta y ha salido en defensa de los deberes, que a juicio de su secretaria general, Myriam Menez, sirven para “preparar a los niños a ingresar en secundaria y a ser autónomos”.

El ministro de Educación Nacional, Luc Chatel, no ha apreciado tampoco demasiado la iniciativa, que calificó de “demagógica”. “Renunciar al esfuerzo que representan los deberes en nombre del supuesto bienestar del niño es una idea que no favorece la igualdad –pues da a entender que el trabajo personal fuera de clase sería vano, cuando los niños de familias favorecidas se beneficiarán siempre de un apoyo a domicilio– y daña el concepto mismo de mérito republicano”, afirmó.


martes, 27 de marzo de 2012

La imputación de DSK, ahora sí

Dominique Strauss-Kahn ha sido finalmente imputado por complicidad en un presunto delito de proxenetismo en banda organizada. Así lo decidieron anoche los jueces que instruyen el denominado caso Carlton, en alusión el hotel Carlton de Lille (Norte), donde operaba una red de prostitución de lujo. Cliente de la banda, el ex ministro socialista y ex director del Fondo Monetario Internacional (FMI) ha sido inculpado por los jueces por entender que su responsabilidad excedió la del mero usuario y llegó al grado de cooperación. Otras ocho personas han sido ya imputadas por este affaire, entre ellas dos empresarios, y un ex alto cargo de la policía de Lille. El delito por el que es acusado Strauss-Kahn puede ser castigado con una pena de hasta 20 años de prisión.

El ex director del FMI fue colocado bajo control judicial –aunque en libertad–, con la prohibición expresa de entrar en contacto con los demás procesados. También se le ha impuesto una caución de 100.000 euros. La acusación incluye también el presunto delito de encubrimiento de abuso de bienes sociales (equivalente francés de la administración desleal en el Derecho español), que puede ser castigado con hasta cinco años de cárcel.

Strauss-Kahn fue interrogado por los jueces de instrucción en Lille durante ocho horas, antes de que le fuera comunicado su procesamiento. El ex director del FMI debía haber comparecido mañana miércoles –fecha para la que fue citado tras su detención e interrogatorio por la policía el pasado mes de febrero–, pero se adelantó para eludir el acoso de los medios de comunicación.

A la salida del juzgado, los abogados de Strauss-Kahn rechazaron categóricamente las acusaciones que pesan sobre su cliente. Richard Malka, uno de los letrados, acusó a su vez a los jueces de “inventar un delito que no existe” y de perseguir a su defendido por su “simple actividad libertina”. La línea de defensa de Strauss-Kahn sostiene que el ex director del FMI no conocía la condición de prostitutas de las chicas que le facilitaba la red. Y aún en tal caso, el mero hecho de ser cliente no está penalizado en Francia.

Algunos miembros de la red le organizaban fiestas sexuales, a las que llevaban prostitutas de lujo, allí donde el ex director del FMI deseara: en Bruselas, París, Washington... Los gastos, incluida la remuneración de las mujeres, eran costeados por los empresarios Fabrice Paszkowski, responsable de la empresa Medicalis, y David Roquet, director de una filial de Eiffage. Junto a ellos, formaba parte del grupo el comisario de policía Jean-Christophe Lagarde, ex responsable de seguridad de Lille. Los tres están asimismo procesados.

No es ésta la primera vez que Strauss-Kahn se enfrenta a la justicia a causa de su enfermiza adicción por el sexo. El ex director general del Fondo Monetario Internacional fue forzado a dimitir de su cargo en mayo del año pasado tras haber sido acusado formalmente de la violación de una mujer de la limpieza del hotel Sofitel de Manhattan por la Fiscalía de Nueva York, lo que frustró su candidatura al Elíseo por el Partido Socialista. Los cargos fueron finalmente retirados, aunque la causa civil todavía sigue su trámite. Una escritora y periodista francesa, Tristane Banon, le acusó a su vez de un intento de violación presuntamente cometido en 2003, pero la justicia archivó el caso por entender que el delito de agresión sexual –que dio por hecho– ya había prescrito.


lunes, 26 de marzo de 2012

Solo, pero no tanto

Mohamed Merah, el terrorista de Toulouse, estaba solo cuando perpetró los tres atentados que costaron la vida a siete personas en la capital del Midi y sus alrededores los días 11, 15 y 19 de marzo. Mohamed Merah, muerto por las fuerzas especiales el pasado jueves, fue el único en apretar el gatillo. Pero los datos que poco a poco va sacando a la luz la investigación policial desmienten o matizan la hipótesis de que el joven yihadista tolosano fuera un “lobo solitario”, una idea que él mismo se esforzó en trasladar a los agentes de la policía que dialogaron con él durante el asedio a su domicilio, muy probablemente para proteger a sus cómplices.

El hermano de Mohamed Merah, Abdelkader, de 29 años, parece haber tenido un papel esencial. Presentado ayer ante cuatro jueces antiterroristas, fue imputado formalmente por complicidad en asesinato, asociación de malhechores con fines terroristas y robo, y enviado a prisión. Previamente, el fiscal había considerado que “indicios graves o concordantes” hacían “verosímil” su participación como cómplice en los crímenes de Toulose y Montauban. Su esposa, Yamina Mesbah, al igual que sucedió con su madre, Zoulika Aziri, fue en cambio puesta en libertad sin cargos.

Los investigadores han descubierto que el teléfono móvil de Abdelkader Merah fue detectado en las proximidades de la escuela judía Ozar Hatorah, de Toulouse, la misma mañana en que su hermano cometió la matanza que costó la vida a cuatro personas –un adulto y tres niños de corta edad–, el lunes 19, y que la víspera ambos hermanos compartieron cena durante tres horas. Abdelkader Merah habría colaborado asimismo en el robo de la moto scooter Yamaha T-Max que su hermano pequeño utilizó para perpetrar sus atentados.

Según el testimonio de un compañero de celda de Mohamed Merah cuando éste estuvo en prisión en 2009 por un delito común, entrevistado por el Journal du Dimanche, el hermano mayor, Abdelkader, tuvo un papel esencial en la radicalización islamista del terrorista de Toulouse, a quien suministró una alfombra para rezar, una chilaba y un CD con cantos islámicos y llamadas a la Yihad. Fue también a su hermano Abdelkader a quien Mohamed Merah visitó en El Cairo en 2010 camino de Afganistán, el primero de sus viajes a la zona.

Durante sus largas conversaciones con los agentes que intentaban negociar su rendición –en las que llegó a expresar haber sentido un “placer infinito” al cometer sus asesinatos–, Mohamed Merah aseguró haber recibido entrenamiento de una sola persona durante su viaje a la región pakistaní de Waziristán, fronteriza con Afganistán, en 2011. Pero habló de “hermanos” –en plural– cuando contó que le habían sugerido cometer un atentado en París –posibilidad que rechazó, porque queria empezar en su ciudad, Toulouse– y que le facilitaron recursos con los que –junto a dinero procedente de robos– al quiló un par de coches y adquirió su arsenal: una ametralladora Sten, un revólver Python, una escopeta, una pistola-ametralladora Uzi y tres pistolas automáticas Colt 45, calibre 11,43 mm., valoradas en 20.000 euros. A sus “hermanos” de combate dijo haber confiado también las grabaciones de sus asesinatos para que las difundieran por internet


Le Pen y el “fascismo verde”

Marine Le Pen, presidenta del Frente Nacional (FN), está decidida a utilizar a fondo la tragedia de Toulouse para reforzar su discurso anti-islamista y tratar de erosionar electoralmente a Sarkozy. En un mitin celebrado ayer en Bouguenais (Loira-Atlántico), la líder de la extrema derecha francesa presentó los atentados cometidos por el terrorista tolosano Mohamed Merah como el “inicio” de lo que denominó el “fascismo verde”, el “fascismo islamista”. Le Pen responsabilizó del aumento del extremismo religioso islámico al “buenismo” de la izquierda y al “laxismo” de la derecha. Vinculando terrorismo e inmigración, y obviando el dato de que Merah era nacido en Francia, la líder del FN se preguntó “cuántos Mohamed Merah hay en los aviones y barcos que llegan a Francia con inmigrantes”.


domingo, 25 de marzo de 2012

Asunto de familia

El hermano mayor de Mohamed Merah, el terrorista de Toulouse muerto por la policía el jueves pasado tras asesinar a siete personas, podría ser acusado formalmente de complicidad en los atentados que costaron la vida a tres paracaidistas franceses y a otras cuatro personas –un adulto y tres niños de corta edad de confesión judía– en las dos últimas semanas. Abdelkader Merah, de 29 años, fichado por la policía como un integrista radical próximo al movimiento salafista, ha negado conocer los planes de su hermano, así como haberle ayudado a perpetrar sus crímenes, pero durante la investigación y los interrogatorios policiales han aparecido diversos elementos que le comprometen seriamente.

Abdelkader Merah y su mujer fueron conducidos ayer a la sede de la Subdirección Antiterrorista (SDAT) en la periferia de París. La policía no parece tener nada contra la mujer –a la que se ha retenido fundamentalmente para averiguar el papel de su marido en los atentados de Mohamed–, pero el hombre podría ser presentado hoy ante el juez, una vez agotado el plazo legal de detención, que en casos de terrorismo es de 96 horas, el máximo.

Las declaraciones de los testigos, así como las grabaciones disponibles –tanto las procedentes de las cámaras de videovigilancia como de la videocámara que el terrorista llevaba adosada al pecho para grabar sus acciones–, han llevado a la policía a la certeza de que Mohamed Merah llevó a cabo sus atentados en solitario. Lo cual no excluye, en cambio, que sus crímenes hubieran sido inspirados y apoyados, directa o indirectamente, por terceros. Acaso por el propio Albdelkader Merah, quien ante la policía dijo sentirse “orgulloso” de su hermano pequeño y “feliz” de que hubiera muerto como un “mártir”.

Ninguno de los indicios y elementos recogidos hasta ahora por la policía contra Abdelkader Merah son concluyentes, pero sí inquietantes. Los investigadores han descubierto, gracias a la geolocalización, que el teléfono móvil de Abdelkader Merah fue detectado cerca de la escuela judía Ozar Hatorah de Toulouse la mañana del lunes 19 de marzo, el mismo día en que su hermano Mohamed, en al filo de las 8 de la mañana, cometió su matanza, asesinando a un profesor y tres niños a las puertas del centro. Ambos hermanos, según la policía, cenaron juntos la víspera, el domingo 18, durante tres horas.

Otro dato contribuye a colocar a Abdelkader Merah en difícil posición. Según él mismo habría admitido, estaba junto a su hermano Mohamed el 6 de marzo cuando éste robó la moto scooter Yamaha T-Max que utilizó para cometer sus tres atentados: el 11 en Toulouse, el 15 en Montauban y el 19 de nuevo en la capital del Midi. El registro del domicilio de Abdelkader Merah en Auterive, 35 kilómetros al sur de Toulouse, se saldó en cambio sin ningún hallazgo. La policía tampoco encontró nada en sus ordenadores.

Abdelkader Merah, un integrista que luce barba y chilaba –y cuya mujer viste el velo integral–, es un viejo conocido de los servicios de información, que en 2007 lo vincularon a un grupo islamista de Toulouse que facilitaba el viaje de jóvenes aspirantes a yihadistas a las zonas de entrenamiento y de combate en Iraq, aunque no llegó a ser procesado. El padre de uno de los miembros del grupo, radicado en Argelia, se casó con la madre de los hermanos Merah, divorciada del padre a principios de los años noventa. Abdelkader y su esposa viajaron en 2010 a Egipto para seguir un curso en una escuela coránica y durante su estancia recibieron la visita de Mohamed, camino en aquel momento de Afganistán.

La investigación confirmó, por otra parte, que la pistola Colt 45 calibre 11,43 mm. hallada en un vehículo junto a otras armas el pasado miércoles –tras habérselo indicado el propio terrorista a los negociadores de la policía que intentaban persuadirle de rendirse–, es la que Mohamed Merah utilizó en sus tres atentados. El joven yihadista poseía un arsenal por valor de 20.000 euros.

El ministro del Interior, Claude Guéant, anunció ayer la desactivación de la máxima alerta antiterrorista en la región de Midi-Pirineos, decretada el lunes tras la matanza de la escuela judía.


Remordimientos de la madre

Puesta en libertad sin cargos en la noche del viernes, la madre de Mohamed Merah, Zoulika Aziri, experimenta un sentimiento de “culpabilidad” y “remordimientos” por no haber sabido percibir el cambio que se estaba produciendo en su hijo y no haber podido evitar que cometiera sus crímenes, según explicó su abogado, Jean-Yves Gougnaud.



Francia sortea la psicosis

La tragedia de Toulouse ha sobrecogido de horror a Francia entera. La crueldad demostrada en la matanza de la escuela judía Ozar Hatorah por el terrorista islamista Mohamed Merah, a quien no tembló la mano a la hora de disparar con su pistola a la cabeza de tres niños de corta edad, y de perseguir incluso a uno de ellos –una niñita rubia de siete años– hasta el patio para rematarla, ha estremecido de espanto a toda la sociedad. Pero el dolor y la consternación están lejos de haberse transformado en miedo. Sea porque el asesino parece –hasta el momento– haber actuado solo, sea porque atacó a objetivos específicos en lugar de cometer atentados indiscriminados, o probablemente por ambas cosas a la vez, lo cierto es que no hay en Francia ni asomo de pánico ni de psicosis. Même pas peur!
Un sondeo de urgencia realizado por el instituto de opinión Ifop para Dimanche Ouest France los días 22 y 23, en pleno impacto emocional de los atentados y cuando ya se conocía la identidad del autor de los crímenes, constata una rara serenidad entre los franceses. Preguntados por su percepción de la amenaza terrorista que pesa sobre el país, el 53% la califica de elevada (un 11% muy elevada), frente al 47% que la considera débil o muy débil. Quiene expresan una mayor preocupación son las personas de edad avanzada, los miembros de las clases populares y los simpatizantes de extrema derecha.
El 53% es una mayoría escasa. Pero lo más llamativo no es tanto eso como el hecho de que es el nivel más bajo desde que Ifop empezó a plantear esta pregunta, inmediatamente después de los atentados del 11-S del 2001 en Estados Unidos. Sin ir más lejos, el barómetro de septiembre del año pasado –coincidiendo con el décimo aniversario de los ataques contra las torres gemelas de Nueva York y el Pentágono– indicaba que la amenaza terrorista era juzgada elevada por el 60% de los franceses, siete puntos más.
“El hecho de que la inquietud frente a la amenaza terrorista se estabilice hoy a un nivel históricamente bajo induce a pensar que si la tragedia de Montauban y Toulouse ha golpeado las conciencias y conmovido a los franceses, no ha creado en cambio un estado de psicosis en relación con la seguridad. Por horribles que sean, estos crímenes no han tenido el mismo impacto en la opinión que los atentados con bomba, por ejemplo”, razonan los analistas del estudio de Ifop.
En estas condiciones, resulta extremadamente difícil aventurar qué efectos puede tener el trauma de Toulouse sobre la dinámica de la campaña electoral francesa y, más allá, sobre el resultado de las elecciones presidenciales del 22 de abril y el 6 de mayo próximos. A priori, la situación creada ha otorgado a Nicolas Sarkozy la oportunidad de desembarazarse de la condición de candidato a la reelección y reencontrar su papel de presidente de la República y padre de la patria. El éxito policial, al identificar y neutralizar al autor de los atentados menos de 48 horas después de la matanza de la escuela Ozar Hatorah –otra cosa son los eventuales fallos en las labores de prevención–, ha venido a reforzar políticamente a Sarkozy.
“La onda de choque es espectacular. He aquí, en efecto, por la propia fuerza del acontecimiento, al jefe del Estado resituado en primera línea, en el centro del drama, en su mejor papel: gestor de crisis, enérgico y protector, recentrado y coherente (...) Este nuevo dato es todavía indescifrable. Sin duda va a beneficiar al presidente-candidato: jefe de guerra contra el terrorismo, va a poder esquivar, más que nunca, su balance y eludir su programa”, razonaba ayer el diario Le Monde en su editorial de portada.
Parecida opinión ha expresado en Le Figaro el politólogo Pascal Perrineau , para quien la tragedia de Toulouse ha recolocado a Sarkozy “en el centro del juego sobre una temática, la seguridad y el terrorismo, en que aventaja a François Hollande en las encuestas de opinión”. Para el director del centro de investigación de Scienes Po (Cevipof), es difícil vaticinar el efecto electoral que puede tener un drama de estas características. “Se puede prever una ganancia, casi mecánica, en las intenciones de voto de Nicolas Sarkozy. Pero toda la cuestión es saber de qué amplitud”, señala. Jérôme Fourquet, director del Ifop, se declara al respecto “escéptico”. “No creo que vaya a haber repercusiones significativas en los sondeos”, ha afirmado.
De momento, las dos únicas encuestas hechas públicas tras la tragedia ofrecen las mismas contradicciones que las anteriores: Ifop da una ligera ventaja a Sarkozy sobre Hollande en la primera vuelta (28,5% a 27%), mientras BVA invierte la tendencia en favor del candidato socialista al Elíseo (29,5% a 28%). En la segunda vuelta, sin embargo, los dos sondeos anuncian una clara derrota del presidente francés por ocho puntos de diferencia: 54% a 46%. Las cosas, de momento, no han cambiado pues mucho. Pero aún quedan cuatro semanas.

Toulouse, objeto de pugna política

La tregua electoral mantenida a duras penas en Francia a raíz de la tragedia de Toulouse ha terminado. La unidad mostrada por todas las fuerzas políticas francesas frente a la agresión terrorista ha saltado por los aires. Apenas unas horas después de que el joven yihadista Mohamed Merah –autor del asesinato de siete personas– cayera muerto abatido por la policía, las hostilidades entre los dos principales candidatos al Elíseo, Nicolas Sarkozy y François Hollande, se han reanudado con una rara agresividad. La política antiterrorista, excluida hasta ahora de la lucha política, se ha colocado en el centro de la confrontación electoral.

La maniobra del presidente francés al anunciar sobre la marcha el jueves una nueva batería de medidas para combatir el terrorismo islamista –que no podrá aprobar, puesto que el Parlamento está suspendido hasta las próximas elecciones– perseguía un doble objetivo. De entrada, ganarse a una traumatizada opinión pública haciendo gala de firmeza y determinación. Y a continuación, colocar a la izquierda entre la espada y la pared. Sarkozy sabía perfectamente, cuando realizó su anuncio, que el momento escogido –a la puerta de las elecciones– y el contenido de las medidas propuestas –particularmente la de castigar penalmente la consulta de sitios web yihadistas en internet, cuya validez jurídica ya es contestada– no podían ser aceptadas por los socialistas. Como así ha sucedido.

Nicolas Sarkozy se ha guardado por el momento de atacar frontalmente a su rival, el socialista François Hollande, en este terreno, interesado como está en prolongar todo lo posible su recuperada imagen presidencial por encima de la de candidato. “Las medidas que he anunciado serán las primeras que haré aprobar [tras las elecciones] si los franceses me otorgan su confianza”, dijo ayer durante una visita electoral a Valenciennes, donde añadió comedidamente: “Si hay consenso, ya se verá. En un asunto tan serio, no debe haber la menor sospecha de segunda intención”. Pero si el presidente jugó a la moderación, su guardia pretoriana en la UMP salió al ataque orquestadamente con inusitada violencia.

El ministro Thierry Mariani acusó, así, a los socialistas de ser unos “laxistas” y de “despreciar la seguridad de los franceses”, por rechazar las medidas anunciadas por el presidente francés. Tras reprochar a la izquierda haber votado sistemáticamente contra las reformas de la legislación antiterrorista impulsadas en los últimos cinco años por el Gobierno, concluyó diciendo que para el PS “la seguridad de los franceses no es una prioridad”.

Más insidiosos fueron los ataques lanzados en batería por diversos diputados de la mayoría gubernamental –un equipo de choque dedicado diariamente a tratar de erosionar al candidato socialista–, que multiplicaron sus mensajes metiendo en el mismo saco a François Hollande y a algunos dirigentes del PS –como la primera secretaria, Martine Aubry– con quienes, como el intelectual musulmán Tariq Ramadan, intentan explicar la deriva criminal de Mohamed Merah como el resultado de un determinado orden social que condena a la marginalidad a los jóvenes de origen extranjero en las banlieues francesas. Valérie Rosso-Debord, entre otros, acusó a los socialistas de avalar esta “cultura de la excusa” al criticar el discurso político de Sarkozy como estigmatizador del islam y atacarle por crear un “clima malsano” en el país.

En este ambiente enrarecido, el PS denunció la circulación en internet de una foto de François Hollande, tomada en una visita electoral el 13 de marzo a Bourg-de-Péage (Ródano-Alpes), en la que aparece con un grupo de jóvenes de origen magrebí, y en la que se utiliza el parecido físico de uno de ellos con Mohamed Merah para vincular falsamente al candidato socialista al Elíseo con el terrorista de Toulouse. El PS atribuye la maniobra a la extrema derecha.

La situación creada por la tragedia de Toulouse ha colocado a los socialistas en una difícil tesitura. El 71% de los franceses, según un sondeo de TNS Sofres, considera que Nicolas Sarkozy ha gestionado bien la crisis y ha estado a la altura de lo que se espera del presidente de la República. Difícil, en estas circunstancias, atacarle o resistirse a sus propuestas en materia antiterrorista. Difícil también eludir el debate e intentar hablar del paro y de la crisis económica.

François Hollande ha intentado en todo momento mostrar también una imagen de firmeza contra el terrorismo, asegurando que para la izquierda la seguridad constituye también uno de sus principales preocupaciones. Pero el candidato socialista se distanció de las medidas antiterroristas propuestas por el presidente, llamando a no caer en “la precipitación, la improvisación, la instrumentalización”. El portavoz de su equipo de campaña, Manuel Valls, acusó directamente a Sarkozy de “instrumentalizar” el drama de Toulouse, mientras el diputado Bernard Cazeneuve subrayaba que algunas de las propuestas del presidente ya fueron planteadas por el mismo Sarkozy en 2005 cuando era ministro del Interior, sin que hayan sido nunca adoptadas.

Pese al avance que algunos sondeos otorgan a Sarkozy en intención de voto, otras encuestas –como una de BVA– siguen poniendo por delante de Hollande, por 29,5% a 28%. Cara a la segunda vuelta, el socialista sigue como favorito.

Críticas a las fuerzas especiales

La orden era cogerlo vivo. Y, sin embargo, tras 32 horas de asedio policial, Mohamed Merah, el terrorista de Toulouse autor del asesinato de siete personas, cayó muerto bajo las balas de la policía. La autopsia ha revelado que el joven yihadista fue literalmente acribillado cuando salió al exterior de su apartamento con las armas en la mano. Los forenses han hallado al menos veinte proyectiles en su cadáver, dos de ellos mortales de necesidad: uno en la frente y otro en el abdomen. El resto impactó en los brazos y las piernas, puesto que Merah se protegió con un chaleco antibalas.

La operación de asalto, llevada a cabo por una unidad de élite de la Policía Nacional, el grupo especial de intervención RAID, recibió ayer múltiples críticas por su resultado. Muerto Merah, la posibilidad de conocer sus posibles cómplices y sus vínculos con el mundo de la Yihad es incierta. Su hermano Abdelkader, detenido junto con su novia y su madre, podría ser el elemento de conexión, pero no está claro. Adepto del salafismo, Abdelkader Merah ha declarado ante los investigadores sentirse “orgulloso” de su hermano, pero sostiene no haber tenido nada que ver con sus atentados. El propio Mohamed Merah aseguró a la policía –mientras aceptó negociar su posible rendición– que actuó solo y que nadie de su familia conocía sus planes.

¿Era inevitable la muerte del terrorista tolosano? ¿No podía habérsele capturado por otros medios? El fundador y antiguo director del GIGN –unidad gemela del RAID pero de la Gendarmería–, Christian Prouteau, criticó abiertamente la operación de la policía, que consideró carente de un “esquema tactico preciso”. “¿Cómo es posible que la mejor unidad de la policía no consiga detener a un hombre solo?”, se preguntó Prouteau, quien sugirió que se podría haberle obligado a salir lanzando gases lacrimógenos, o bien, en lugar de lanzar un primer y fallido asalto en la madrugada del miércoles, esperar emboscados a que saliera para lanzarse sobre él y arrestarle.

Si el testimonio de Prouteau puede estar viciado por la tradicional rivalidad entre policías y gendarmes – “En 64 operaciones llevadas a cabo por el GIGN bajo mi mando no hubo ni un muerto”, subrayó–, no puede decirse lo mismo de otros expertos. Alik Ron, por ejemplo, antiguo jefe de la unidad de intervención de la policía israelí y de las fuerzas especiales paracaidistas, expresó una opinión parecida: “Quién espera 30 horas cuando no hay rehenes? Toda la operación parece una demostración de estupidez”, declaró al diario Maariv.

Algunos socialistas franceses, como el diputado Julian Dray, sugirieron –citando como supuestas fuentes a agentes del RAID– que la operación fue diseñada deliberadamente con el fin de darle espectacularidad, como “una especie de show hollywoodiense”.

El jefe del RAID, Amaury de Hauteclocque, justificó la forma en que fue abordada la operación en el objetivo de capturar a Merah vivo. De ahí, dijo, el tiempo que se esperó. De ahí también que el grupo que penetró en el apartamento en la mañana del jueves entrara con la orden estricta de responder a cualquier ataque únicamente con “granadas no letales”. Así, cuando Merah salió del cuarto de baño disparando “como un combatiente” desbordó fácilmente a los agentes. Hasta que salió al exterior.

Merah improvisó el ataque a la escuela judía

El rabino Jonathan Sandler, de 30 años, sus hijos Arieh y Gabriel, de 5 y 4, y la niña Myriam Monsonego, de 7, asesinados con cruel frialdad por el terrorista Mohamed Merah el lunes pasado a la entrada de la escuela judía Ozar Hatorah de Toulouse, podrían haber salvado la vida si el terrorista no hubiera fallado su objetivo inicial. Según reveló ayer el máximo responsable de la Dirección Central de Información Interior (DCRI), Bernard Squarcini, en una entrevista en <CF23>Le Monde</CF>, el yihadista tolosano –muerto por la policía el jueves por la mañana– había planeado asesinar esa mañana a un militar. Pero al fallar ese primer intento, al parecer porque llegó tarde, se dirigió entonces a la escuela judía, que ya tenía identificada, y perpetró la matanza. Merah lo explicó así al agente de la DCRI que lo había interrogado en noviembre del año pasado por sus viajes a Afganistán y Pakistán, y con quien el terrorista reclamó hablar cuando –atrincherado en su apartamento– negociaba con la policía su eventual rendición.

“Quería matar a otro militar, pero llegó demasiado tarde, y como conocía bien el barrio, improvisó el ataque a la escuela”, afirmó Squarcini. El coordinador de inteligencia del Elíseo, Ange Mancini, por su parte, incidió también en este aspecto en una entrevista con el canal de televisión France 24, donde señaló que el atentado contra el centro escolar judío fue un “ataque oportunista”. En las conversaciones que Merah mantuvo con la policía antes de romper el diálogo, admitió que el miércoles había planeado precisamente atentar contra un militar –probablemente, el mismo que tenía previsto el lunes– y en días posteriores a dos agentes de policía. Antes del atentado contra la escuela judía Merah había asesinado a tres paracaidistas franceses en Toulouse y Montauban.


viernes, 23 de marzo de 2012

Francia cuestiona su espionaje

El asesino de Toulouse ha muerto. Abatido por un tiro de la policía tras 32 horas de asedio, Mohamed Merah, el joven yihadista de 23 años que puso en jaque a Francia con su cruel cadena de atentados, ha dejado de ser una amenaza. Pero subsisten graves zonas de sombra. ¿Cómo es posible que este terrorista, identificado por su filiación salafista y sus viajes a Pakistán y Afganistán, escapara al control de los servicios de información? ¿Cómo es que nadie supo calibrar su peligrosidad? ¿Podrían haberse evitado los siete muertos que dejó en los atentados cometidos en Toulouse y Montauban? Todas estas preguntas, de momento sin respuesta concluyente, siembran un rastro de inquietud en el país.

El propio ministro de Asuntos Exteriores, Alain Juppé, reconoció a la emisora Europe 1 que “uno pueda preguntarse si ha habido un fallo, es algo que hay que aclarar”. Otros actores políticos planearon ayer sobre la misma cuestión. La líder del Frente Nacional (FN), Marine Le Pen, instó a examinar “si los servicios de información tomaron todas las precauciones” en este caso y el presidente del Movimiento Demócrata (MoDem), François Bayrou, subrayó la necesidad de “corregir” los fallos que haya podido haber. “¿Se podría haber intervenido con más rapidez, teniendo en cuenta que \[Merah\] tenía ya un pedigrí temible?”, inquirió a su vez el ex primer ministro socialista Laurent Fabius.

En el centro de todas estas dudas se encuentran los servicios secretos, reagrupados en la Dirección Central de Información Interior (DCRI), que dirige Bernard Squarcini. Las autoridades se justifican alegando que Mohamed Merah era un “lobo solitario”, con una trayectoria atípica, que experimentó un proceso de radicalización personal y que viajó a Afganistán –en el 2010– y a Pakistán –en el 2011– por su cuenta, al margen de las redes habituales controladas por el espionaje francés. Era, por tanto, difícil de detectar. Argumentan asimismo que, una vez conocidos sus viajes –por los cuales fue interrogado por agentes de la DCRI en noviembre del año pasado–, no hubo ninguna señal que indujera a pensar que pudiera pasar a la acción. El grupo salafista de Toulouse con el que mantenía contacto –al igual que su hermano Abdelkader, detenido el martes–, en fin, no era considerado violento...

Y, sin embargo, hay también otros elementos que podrían haber conducido quizá a tomar mayores precauciones. De entrada, informes de la propia DCRI revelados a principios del 2011 por Le Figaro alertaban ya de la presencia en el 2010 de un grupo de 14 jóvenes franceses –junto a un centenar de europeos– en la zona afgano-pakistaní. Y advertían del riesgo que representaban: “Habiendo vivido en Europa y alimentado a menudo agravios hacia su país de adopción, estos europeos son susceptinles de implicarse en acciones terroristas”.Detectado o no en aquel momento, Mohamed Merah estaba justamente por la misma época en Pakistán... Por si eso no bastara, había también otros factores personales que podrían haber contribuido a desatar la alerta.

Una habitante de Les Izards, el barrio de Toulouse donde crecieron los hermanos Merah, ha revelado en una entrevista publicada por el diario bretón Le Télégramme que en 2010 denunció dos veces a Mohamed Merah ante la policía sin que nunca se le hiciera caso. “La policía lo sabía todo sobre la peligrosidad de ese individuo y su radicalismo”, afirma indignada. La mujer, que guarda su identidad bajo anonimato, explicó que el joven se había llevado un día a su hijo de 15 años a su piso de la Côte Pavée para adoctrinarle. Durante siete horas, Mohamed Merah enseñó al chaval vídeos de Al Qaeda con imágenes de enorme violencia –ejecuciones, degollamientos–. La madre presentó por ello una primera denuncia, lo que provocó una reacción airada del futuro terrorista: al día siguiente Mohamed acudió al barrio, encapuchado y armado con un sable, y al grito de “Alá es grande” amenazó y agredió a la madre, al niño y a su hermana. “No paraba de repetir que era un muyaidín y que moriría como un mártir, que borraría de la Tierra a todos aquellos que mataban a los musulmanes...”, explica.

Si se pudo evitar alguna de las siete muertes causadas en las dos últimas semanas por Mohamed Merah, en todo caso ya es demasiado tarde. Lo prioritario, ahora, es determinar si el joven terrorista actuó solo o no. El fiscal de París, que dirige la investigación, Franóis Molins, señaló que ésta se centra en este momento en tratar de determinar si el yihadista tolosano actuó siguiendo instrucciones de alguien y si contó con ayuda exterior para llevar a cabo su empresa criminal, así como establecer cuál fue el papel de su hermano, Abdelkader, actualmente detenido preventivamente junto a su novia y su madre.

Analistas y criminólogos cuestionaban ayer que Mohamed Merah haya podido actuar completamente solo y sin ninguna ayuda de terceros. El joven terrorista, sin recursos conocidos –vivía, al parecer, de las prestaciones sociales– disponía de un verdadero arsenal y de varios vehículos. Él mismo aseguró a los negociadores de la policía que trataron –en vano– de que se rindiera que había actuado en solitario, aunque siguiendo “instrucciones de Al Qaeda”. Cierto o no, la oportunidad era inmejorable y ayer un grupo autodenominado Jund Al-Khilafah (Soldados del Califa), una facción de Al Qaeda que en el pasado ha actuado en Afganistán y Kazajstán, reivindicó ayer los atentados de Merah.

Con o sin apoyo de Al Qaeda, el yihadista tolosano contaba con utilizar las redes islamistas conectadas a través de internet para difundir sus supuestas hazañas. El fiscal confirmó ayer que la policía halló –siguiendo indicaciones del propio terrorista– la videocámara con la que Mohamed Merah grabó todos sus atentados: el asesinato de un paracaidista en Toulouse, de otros dos militares en Montauban y de cinco personas –un adulto y tres niños de corta edad– en la escuela judía Ozar Hatorah de Toulouse. Xavier Molins señaló que Merah aseguró que el contenido de las grabaciones –que los investigadores han podido ver– aparecería próximamente en internet. Las imágenes son brutalmente explícitas.


Fulminado por un tiro en la cabeza

Si muero yo, iré al Paraíso. Si sois vosotros, ¡tanto peor para vosotros!”. Con estas palabras, Mohamed Merah dio por terminadas, en el filo de las 22.45 horas del miércoles, las negociaciones con la policía para deponer las armas. Atrincherado en su pequeño apartamento de la planta baja del número 17 de la calle Sergent Vigné, en el barrio tolosano de la Côte Pavée, el yihadista que había sembrado el terror durante dos semanas en la zona de Toulouse –causando la muerte de siete personas–, daba por cerrada toda posibilidad de rendición y se disponía a morir matando. “Moriré con las armas en la mano”, amenazó. Y así fue.

Pocos minutos después de las 11.30 horas del jueves, Mohamed Merah, 23 años, autor del asesinato de tres militares franceses y de la matanza de la escuela judía Ozar Hatorah –donde perdieron la vida un adulto y tres niños de corta edad– caía fulminado por una bala en la cabeza disparada por un tirador del grupo especial de intervención de la policía RAID. Fue el desenlace de una larga y penosa operación de asedio que había empezado en la marugada del miércoles y se prolongó finalmente durante 32 horas. Un desenlace con regusto a fracaso, pues la policía –siguiendo órdenes precisas del Gobierno– tenía la misión de cazarlo vivo.

Hasta su enmudecimiento, el terrorista reivindicó sus asesinatos y facilitó a la policía indicaciones precisas para encontar un vehículo cargado de armas y municiones, así como la videocámara con la que grabó sus atentados.

Durante la noche del miércoles al jueves, Mohamed Merah, determinado a preparar una emboscada a los agentes, permaneció en absoluto silencio, sin responder a los requerimientos de la policía ni reaccionar al lanzamiento de granadas de los agentes del RAID con el objetivo tanto de hacer saltar las ventanas del piso como de incomodar al joven terrorista. La electricidad y el gas estaban cortados, y el barrio totalmente sumido en la oscuridad. A primera hora de la mañana, el ministro del Interior, Claude Guéant, especuló públicamente con la posibilidad de que Merah hubiera decidido quitarse la vida. Unas detonaciones procedentes del interior del piso –probablemente disparos para despistar– así parecían sugerirlo.

A las 10.30h, los especialistas del RAID, siguiendo órdenes superiores, iniciaron el asalto. La operación era delicada y arriesgada. Estos días, quien más quien menos ha recordado la trampa preparada por los terroristas del 11-M atrincherados en un piso de Leganés en 2004, que se hicieron explotar y mataron a un GEO.

Los agentes del RAID, dotados de sistemas de visión que introdujeron en el apartamento para registrar estancia por estancia, entraron cautelosamente por la puerta principal y una de las ventanas. Nada se movía, nada se oía. Tras no hallar rastro de Merah, finalmente se dispusieron a abordar la última pieza de la vivienda: el cuarto de baño. Cuando se disponían a introducir su cámara, Merah salió disparando violentamente contra los agentes, que a duras penas lograron protegerse y responder al ataque. El yihadista abrió fuego con una pistola automática –según el fiscal, llegó a disparar una treintena de proyectiles– y se abrió camino por la fuerza, protegido por un chaleco antibalas. Inmediatamente se dirigió hacia la ventana y saltó hacia el exterior sin parar de disparar. Un tirador del RAID le dio en la cabeza y cayó desplomado. Entre el inicio de la operación y el final, cinco agentes de la policía resultaron heridos.

El tiroteo fue de una gran intensidad. La cadencia de disparons de Merah fue tal que los policías creyeron que llevaba una metralleta. La violencia de las detonaciones pudo escucharse en todo el barrio de la Côte Pavée de Toulouse y –a través de las televisiones, que lo transmitieron en directo– en el mundo entero. Todo se acabó en cinco minutos.

Golpe de efecto de Sarkozy

Revestido con los hábitos de jefe del Estado, dirigiéndose solemnemente a toda la nación por televisión desde el palacio del Elíseo, Nicolas Sarkozy anunció la adopción inmediata de nuevas medidas contra las redes del terrorismo islamista, en respuesta a la cadena de atentados cometidos por un joven yihadista francés en Toulouse. Era un mensaje institucional. Pero pareció el primer acto de campaña del presidente francés tras la tregua electoral que él mismo se impuso el lunes a raíz de la tragedia de la escuela judía Ozar Hatorah. Con el Parlamento suspendido, ningún proyecto de ley puede ser examinado ni aprobado hasta después de las elecciones presidenciales, lo que de facto convierte las nuevas propuestas del presidente en una mera promesa electoral.

Sarkozy anunció su intención de castigar penalmente la consulta reiterada por internet de sitios web que hagan apología del terrorismo o inciten al odio y la violencia, así como todo viaje a países extranjeros para seguir un adoctrinamiento en ideologías que conduzcan al terrorismo. También la apología misma del terrorismo será constitutiva de un delito en el Código Penal. El presidente francés pidió asimismo al ministro de Justicia la elaboración de un informe sobre la propagación de las ideologías extremistas en las prisiones.

La efectividad de tales medidas fue rápidamente puesta en cuestión por expertos de todos los ámbitos. La iniciativa acaso más espectacular y controvertida –la de perseguir la consulta de sitios islamistas por internet– tiene una escasa viabilidad, tanto técnica como jurídicamente, según coincidieron en señalar profesores de Derecho, especialistas de la policía o expertos en internet. Tanto da. Como otras veces, lo que verdaderamente importa es el “efecto anuncio”.

Sarkozy recuperó estas propuestas en el primer mitin –éste explícitamente electoral– que protagonizó por la noche en Estrasburgo y en el que aprovechó para atacar subrepticiamente a la izquierda. “Buscar una explicación al gesto de ese fanático, ese monstruo –dijo en alusión a Mohamed Merah–, dejar entrever la míinima comprensión o, peor, buscar la mínima excusa, sería una falta moral”. Y añadió: “Cuestionar la sociedad, señalar con el dedo a Francia, la política, las instituciones, no es digno”.

En los dos últimos días, la UMP y algunos de sus altavoces mediáticos ha lanzado a sus arietes para descalificar al candidato socialista, François Hollande, y al PS acusándole de todos los pecados posibles. En el caso que nos ocupa, de caer en el “angelidsmo” en materia de seguridad, de ceder ante las presiones “comunitaristas” de tipo confesional y de estigmatizar a Nicolas Sarkozy por su actitud de firmeza frente al desafío islamista y ante los problemas derivados de la inmigración extranjera. El giro de los acontecimientos –al descubrirse que el asesino de Toulouse era un yihadista y no un neonazi– da una nueva oportunidad a Sarkozy de explotar su imagen de intransigencia frente a la supuesta debilidad de su rival.

Populares y socialistas se enzarzaron asimismo ayer en una penosa disputa en la que ambos se acusaron mutuamente de haber aprovechado estos días de crisis para proseguir la campaña electoral de tapadillo. Hollande reaundó ayer formalmente la suya con un mitin en Aurillac.

Los sucesos de Toulouse parecen haber reforzado –al menos por el momento– la posición de Sarkozy, a quien un sondeo otorga una ventaja de dos puntos sobre Hollande en la primera vuelta. Las cosas, sin embargo, no han cambiado sustancialmente cara a la segunda vuelta, en la que el presidente aparece siempre como derrotado. Falta, sin embargo, todavía un mes de campaña para la primera vuelta y puede pasar de todo. Habrá que ver hasta qué punto el problema del terrorismo y el islamismo pasa al primer plano del debate y las preocupaciones de los franceses.


De delincuente a yihadista

La historia del joven Mohamed Merah parece calcada de la del personaje que el actor francés Rashid Debouzze encarna en la reciente película "La desintegración", de Philippe Faucon. El filme retrata la trayectoria de un muchacho banal de una banlieue francesa que, sintiéndose excluido de la sociedad, cae hipnotizado por los cantos de sirena del fundamentalismo religioso y acaba integrando las filas del terrorismo islamista.

Nacido hace 23 años en Toulouse, de nacionalidad francesa y de origen argelino, el joven Mohamed Merah había trabajado en un taller de carrocerías de coches y se había dedicado a la pequeña delincuencia, antes de ser captado por los predicadores salafistas, caer en el fanatismo y abrazar la causa de la Yihad. En su expediente policial constan una quincena de hechos delictivos, algunos con violencia, cometidos cuando era menor.

A principios del mes de abril tenía que comparecer ante el juez de aplicación de penas para establecer el modo de cumplir la sanción de un mes de prisión firme a la que había sido condenado tiempo atrás por –según su abogado, Christian Etelin– conducir sin permiso. Según explicó Etelin al canal de televisión BFM, su cliente habría experimentado hace un par de años una “súbita radicalización”, que le habría llevado a viajar a Pakistán y Afganistán. Antes, era un muchacho “amable y educado” del que nunca hubiera esperado semejante dureza.

En el barrio de la Côte Pavée, en el este de Toulouse, una zona residencial popular pero no suburbial –donde se mezclan casas modestas de una planta y jardín con bloques de pisos dispersos–, Mohamed Merah no daba mucho que hablar y su fanatismo religioso lo llevaba con gran discreción. Parecía un chico absolutamente normal. Sus vecinos son los primeros sorprendidos. Amante del fútbol y de las motos, según algunos de sus amigos, Mohamed no hablaba de política ni de religión, y frecuentaba poco la mezquita. Iba a discotecas –la semana pasada, sin ir más lejos–, pero no bebía alcohol.

La Dirección Central de Investigación Interior (DCRI, en su siglas francesas), los servicios secretos, lo tenían identificado y controlado desde hace varios años, según admitió el ministro del Interior, Claude Guéant, sin que su comportamiento hiciera sospechar que estaba dispuesto a pasar a la acción. Al parecer, se movía en un grupo de tendencia salafista de Toulouse integrado por una quincena de jóvenes, del que formaría parte su hermano Abdelkader.

Merah viajó a la región tribal pakistaní de Waziristán y a Afganistán en el 2010 y el 2011 por cuenta propia, sin utilizar las tradicionales redes de transporte de yihadistas. Al parecer, en su primer viaje fue detenido en un control de carretera por policías afganos y expulsado del país. Según el fiscal de París, François Molins, de su segundo viaje tuvo que regresar tras haber contraído una hepatitis. En los últimos años, Merah había intentado alistarse. Primero en el ejército, en el 2008, pero fue rechazado por sus antecedentes judiciales. Según parece, en el 2010 quiso ingresar en la Legión extranjera sin llegar a pasar las pruebas de acceso.

En sus conversaciones con los mandos policiales que negociaban su rendición, Mohamed Merah se definió como un muyahidín (combatiente islámico) y reivindicó su pertenencia a Al Qaeda, un extremo sin confirmar. El presunto asesino no mostró ningún arrepentimiento e incluso se vanaglorió de haber “puesto a Francia de rodillas”. Su intención era, sin duda, seguir matando.