jueves, 31 de mayo de 2012

Policías demasiado sarkozystas

Hay amistades que pesan como una losa. La estrecha relación personal –en algunos casos, íntima- con el ex presidente Nicolas Sarkozy ha costado el cargo a la cúpula policial francesa. Los tres máximos responsables de la seguridad del Estado –la Gendarmería al margen- fueron ayer relevados por decisión del Consejo de Ministros. Se trata del director general de la Policía Nacional, Frédéric Péchenard; del patrón de la Dirección Central de Información Interior (DCRI) –servicios secretos-, Bernard Squarcini, y del prefecto de Policía de París, Michel Gaudin. Para el nuevo presidente francés, François Hollande, y su ministro del Interior, Manuel Valls, la lealtad de estos tres hombres no estaba libre de sospecha.

La decisión del Gobierno, que algunos barones de la derecha –como el secretario general de la UMP, Jean-François Copé- calificaron ayer de “caza de brujas”, no fue una sorpresa para nadie. Hollande ya lo había advertido durante la campaña electoral, al acusar a Sarkozy de haber puesto en pie un “sistema” a su servicio en el Ministerio del Interior, lo que le valió a su vez recibir la acusación –de la parte de su rival y hoy antecesor- de  preparar una “depuración” en la Policía, una palabra que en Francia remite a la limpieza de colaboracionistas realizada tras el final de la Segunda Guerra Mundial.

Más ecuánime se mostró el ex ministro del Interior Claude Guéant, histórica mano derecha de Sarkozy, quien aceptó de entrada la legitimidad del Gobierno para cambiar a los altos mandos de la policía –“sobre el principio, no hay nada que decir”, señaló- e incluso valoró la competencia profesional de los sustitutos. Particularmente el nuevo director de la Policía Nacional: “Si hubiera tenido que reemplazar a Frédéric Péchenard, es él a quien yo hubiera propuesto al Gobierno y al presidente”, subrayó Guéant.

“Él” es Claude Baland, de 61 años, quien ya dirigió la administración de la Policía Nacional entre 2001 y 2004 y que actualmente ejercía como prefecto de la región Languedoc-Roussillon. Al frente de la DCRI no se produce tampoco una ruptura radical. Todo lo contrario, pues el sucesor de Squarcini, Patrick Calvar, de 56 años, un hombre de la casa, un ex alto cargo del contraespionaje especialista en el terrorismno islamista. Más político es el nombramiento del nuevo prefecto de París, Bernard Boucault, de 63 años. Ex prefecto del Pays de la Loire y actual director de la Escuela Nacional de Administración (ENA), es un hombre próximo al primer ministro, Jean-Marc Ayrault.

En su entrevista televisiva de la noche del martes, François Hollande, justificó el cambio de estos tres máximos responsables policiales por su “proximidad” a su predecesor y avanzó que no habría más cambios. “Esto se acaba aquí”, dijo. Sin embargo, nadie cree realmente que los relevos se hayan acabado del todo. El ministro del Interior, Manuel Valls, eludió por su parte todo comentario al respecto.

Los relevados han sido enviados al “armario” (placard) como dicen también al norte de los Pirineos, alguno más vistoso que otro. El ya ex patrón de la Policía, Péchenard, será el nuevo delegado interministerial de Seguridad Vial; Gaudin pasa al Consejo de Estado, y Squarcini se queda como prefecto disponible.


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