jueves, 10 de mayo de 2012

Sarkozy deja la puerta entornada

Derrotado, repudiado por la mayoría de los franceses, Nicolas Sarkozy se va. Orgulloso de la tarea realizada en los últimos cinco años y sin amargura –según sus palabras–, se dispone a poner tierra de por medio y distanciarse de la política. Al menos, por un tiempo. Pero a diferencia de Valéry Giscard d’Estaing en 1981 o de Lionel Jospin en 2002 se va sin dar ningún portazo, cuidando por el contrario de dejar la puerta discretamente entornada, sin cerrarse la posibilidad de regresar algún día a la política activa.

El presidente francés –en ejercicio todavía hasta el día 15– se dirigió ayer por última vez a sus ministros en el Elíseo y, manteniendo la misma calculada ambigüedad de la que ha hecho gala desde la noche electoral del domingo, aseguró que siempre estará “presente” y dispuesto a ayudar a su familia política “si en el futuro le necesitan”. Así lo explicó, a la salida del Consejo de Ministros, la titular de Universidades y portavoz del Gobierno, Valérie Pécresse, quien subrayó que Sarkozy “nunca ha pronunciado las palabras ‘retirada’ ni ‘retiro”. “No abandona su combate político, va a continuarlo de forma diferente”, apostilló a su vez Benoist Apparu, ministro de Vivienda.

La posibilidad de que Sarkozy, de 57 años, se dedique por un tiempo a la abogacía es posible, pero no segura. En todo caso, su licencia de abogado está en vigor y el gabinete que comparte con Arnaud Claude, por más que su nombre desapareciera hace tiempo del nombre oficial, sigue activo. El presidente tampoco ha comunicado si piensa incorporarse –como tienen el derecho de hacer todos los ex jefes del Estado– al Consejo Constitucional.

La única certeza es que Sarkozy, que tras pasar el testigo a François Hollande el martes próximo se irá unos días a descansar en la finca que la familia de su esposa, Carla Bruni, posee en Cap Negre (Costa Azul), va a mantenerse un tiempo alejado de la política. No participará en la campaña de las elecciones legislativas ni optará a un escaño de diputado. Tampoco mantendrá la jefatura de la UMP, que en su congreso del próximo octubre tendrá que elegir a su sucesor.

En su última alocución al Consejo de Ministros, Nicolas Sarkozy mantuvo, según el testimonio de los asistentes, un tono institucional y digno. “No tenemos derecho a la amargura, sino un deber de reconocimiento a los franceses”, dijo el presidente, quien remarcó que la vida en general y la política en particular está jalonada de triunfos y de fracasos. “No se debe estar demasiado triste en la derrota ni demasiado alegre en la victoria”, dijo, antes de desear “buena suerte” a su sucesor.

El primer ministro, François Fillon, que presentará hoy la dimisión de su Gobierno, y todos los demás miembros del Ejecutivo abandonaron el Elíseo camino de sus ministerios para ultimar la mudanza. Algunos se llevaron como recuerdo la cartulina del Consejo con su nombre y una dedicatoria firmada por Sarkozy.


La lista negra del FN

El Frente Nacional (FN) de Marine Le Pen está determinado a atacar al partido de Nicolas Sarkozy en forma de pinza. Por un lado, ha elaborado una lista negra con las figuras prominentes de la UMP que más se han destacado contra toda alianza con la ultraderecha y que los frentistas se proponen derrotar en las próximas elecciones legislativas en sus circunscripciones. En la lista están Jean-François Copé, Claude Guéant, Nathalie Kosciusko-Morizet y Chantal Jouano entre otros. Por otra parte, Marine Le Pen ha abierto los brazos a los pequeños candidatos de la derecha en dificultades ofreciéndoles pactos a nivel local. El secretario general de la UMP, Jean-François Copé, rechazó ayer de nuevo todo acuerdo con el FN.







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