martes, 28 de junio de 2011

Los bancos, a contribución

LLUÍS URÍA / MANUEL ESTAPÉ POUS


Los bancos más expuestos a la deuda soberana griega, las entidades francesas y alemanas, se mostraron dispuestos ayer a refinanciar de forma voluntaria el 70% de la deuda griega, de acuerdo con una propuesta planteada por el presidente francés, Nicolas Sarkozy. La fórmula, pactada por el Gobierno y los bancos y aseguradoras francesas durante el fin de semana, pretende evitar el impago de la deuda soberana de un país miembro de la unión monetaria europea con la condición, reclamada por Alemania, de que el sector privado también participe en el esfuerzo. El Ministerio de Economía alemán acogió favorablemente la iniciativa francesa. 

Los jefes de Gobierno de la zona euro quieren que la banca privada contribuya a evitar la quiebra de Grecia, aportando 25.000 millones al segundo plan de asistencia financiera que podría sumar 110.000 millones (como el primero, aprobado a principios de mayo del 2010), según adelantó la pasada semana el primer ministro griego, Giorgos Papandreu. 

La eventual declaración de un impago parcial de la deuda soberana griega podría tener un impacto superior a la caída de Lehman Brothers el 15 de septiembre del 2008, especialmente si después de Grecia cayeran Irlanda, Portugal y/ o España e Italia. 

La solución propuesta por Francia - que ha desarrollado un grupo de trabajo del BNP, el primer banco del país-prevé que los bancos acreedores reinviertan en deuda helena el 70% de los créditos que venzan en los próximos tres años: de la cantidad refinanciada, la mitad será en bonos a treinta años de plazo yuna quinta parte alimentaría un fondo de inversión en activos de gran calidad, probablemente con garantías del Fondo de Estabilidad Europea. Los nuevos créditos tendrían tipos de interés similares a los préstamos de ayuda europeos, pero con una prima que estaría indexada de acuerdo con el crecimiento de la economía griega. Los bancos franceses tienen 15.000 millones de euros expuestos en Grecia. 

La modalidad elegida supondría que sólo se volvería a prestar a Grecia el 50% de las cantidades devueltas por el Tesoro heleno, pero permitiría consolidar el carácter voluntario de esta contribución, alejando el riesgo de que las agencias de calificación de riesgos crediticios - el tripolio que domina el mercado y contribuyó al monstruoso crecimiento de los créditos subprime en Estados Unidos-consideren que se trata de un "incumplimiento crediticio" por parte de Grecia, equivalente a un impago. 

Paradójicamente, las muy denostadas en Europa agencias de calificación de riesgos crediticios se han convertido en aliadas del Banco Central Europeo (BCE), que ha amenazado con no aceptar títulos de deuda soberana griega como garantía para refinanciar a los bancos griegos. Se da la circunstancia de que el BCE tiene en su balance alrededor de 50.000 millones de títulos soberanos griegos, por lo que una quita del 50% le obligaría a ampliar capital para enjugar las pérdidas. 

Horas después del anuncio de Sarkozy, la banca privada alemana aseguraba estar dispuesta a sumarse. El director general de la Asociación de Bancos Privados Alemanes, Michael Kemmer, cifró entre 10.000 y 20.000 millones la exposición de la banca alemana a la deuda soberana griega. Commerzbank es el mayor acreedor privado alemán de Grecia, con obligaciones por valor de 2.900 millones, seguido de Deutsche Bank (1.600) y la aseguradora Allianz (1.300 millones). 

Mientras, en Atenas la situación es explosiva con una huelga general de 48 horas hoy y mañana, mientras el Parlamento vota el segundo paquete de ajustes, con recortes del 20% para los funcionarios y del 10% para los pensionistas. Herman van Rompuy aseguró la semana pasada que aunque el Parlamento "vote no, no habrá quiebra". Un 80% de los encuestados rechaza la "ayuda" financiera a este precio. Con 340.000 millones de deuda y once millones de habitantes, cada griego debe 30.000 euros. 

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