sábado, 8 de septiembre de 2012

Entre dos mujeres


Enarbolando una amplia sonrisa, Valérie Trierweiler avanzó con decisión hacia Ségolène Royal, sentada en la primera fila, y le estrechó la mano en medio de la estupefacción general. Sucedió el pasado 4 de abril en el palacio de Exposiciones de Rennes durante la campaña electoral francesa, en el primer y único mitin en el que el hoy presidente de la República, François Hollande, debía coincidir con su ex compañera sentimental y madre de sus cuatro hijos. La imagen de la segunda mujer saludando a la primera, difundida a todo el mundo, fue interpretada entonces como un gesto de buena voluntad. Nada más lejos de la realidad, sin embargo.

Lo cierto es que tras las educadas maneras se escondía un ataque en toda regla por parte de una encolerizada Trierweiler, una particular venganza por la intrusión unos minutos antes de Royal en el escenario junto a su ex, algo que la actual Primera Dama había vetado expresamente. La que fuera candidata socialista al Elíseo en el 2007, cuya fuerza de carácter está más que probada, forzó las cosas y se salió con la suya. Como precio a su audacia pagó el peaje de ser “humillada” –así lo sintió ella– por su rival a la vista de todos. Acorralada, crispada, no tuvo más remedio que tender su mano a “la otra”.

El soterrado rifirrafe de Rennes es sólo un episodio más de la sorda guerra que las dos mujeres de Hollande mantienen desde hace casi una década y de la que el polémico tuit lanzado contra Royal por Trierweiler en plena campaña de las elecciones legislativas, en junio pasado, fue la primera expresión pública. Los entresijos de este conflicto, marcado por el odio y los celos, son el objeto de dos libros aparecidos estos días en las librerías francesas: L’Ex (La Ex), de Editions du Moment, y Entre deux feux (Entre dos fuegos), de Grasset. El primero ha sido escrito por el periodista Sylvain Courage, cronista del semanario Le Nouvel Observateur, y el segundo por las también periodistas Anna Cabana de Le Point –autora también de una biografia sobre Cécilia Sarkozy– y Anne Rosencher, de Marianne.

Todo empezó cuando Valérie Trierweiler, joven periodista en Paris Match encargada de seguir al Partido Socialista, empezó a frecuentar al entonces primer secretario del PS, François Hollande. La relación entre ambos se fue haciendo cada vez más estrecha, hasta que en febrero 2003 Royal, a la que habían empezado a llegar insistentes rumores, abordó a Trierweiler en el Parlamento y le lanzó una advertencia: “Usted tiene tres hijos, yo tengo cuatro. Vaya con mucho cuidado”.

Según los protagonistas, sin embargo, Hollande y Trierweiler no se convirtieron en amantes hasta la primavera del 2005. Una vez fue evidente, Royal planteó batalla: instó a la dirección de Paris Match a cambiar a Trierweiler de función, presionó al editor –el empresario Arnaud Lagardère, íntimo amigo de Nicolas Sarkozy– y advirtió al marido de su rival, Denis Trierweiler, periodista también en el mismo semanario. Algo que Valérie no ha perdonado. Para rematar la faena, Royal retó públicamente a su compañero anunciando su intención de presentarse como candidata al Elíseo. Y lo hizo en Paris Match...

Ya estaban separados de hecho –aunque no era público– cuando, durante la campaña de 2007, Ségolène Royal especuló públicamente con casarse con François Hollande. No había tal. Pero, según al libro de Cabana y Rosencher, que citan a un amigo de la pareja, ese verano –cuando la ruptura era ya conocida– Hollande vaciló y estuvo a punto de regresar al domicilio familiar. El relato de la guerra entre estas dos mujeres arroja una nueva luz sobre el comportamiento reciente de Valérie Trierweiler. Sobre su ojeriza hacia Ségolène Royal. Pero también sobre sus temores y sus inseguridades.



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