viernes, 14 de septiembre de 2012

El nuevo tropiezo de Villepin


Dominique de Villepin no ha acabado con la justicia. O la justicia con él. Definitivamente exculpado en el caso Clearstream hace ahora un año, el ex primer ministro francés se ha visto salpicado por un nuevo escándalo. El último jefe de Gobierno de Jacques Chirac declaró ayer durante siete horas, en condicion de detenido, ante un equipo de investigadores de la Gendarmería Nacional sobre su papel en el affaire de la asociación hotelera Relais & Châteaux, un caso de estafa y desvío de fondos que investiga un tribunal de Estrasburgo (Alsacia)

Por este asunto, el anterior presidente de la organización, Régis Bulot –amigo personal de Villepin–, está imputado por los presuntos delitos de abuso de confianza, estafa en banda organizada y blanqueamiento. La justicia sospecha que, entre los años 2002 y 2008, Bulot desvió 1,6 millones de euros en beneficio propio a través de un sistema de falseamiento de facturas y de comisiones ocultas. El propio Bulot, encarcelado preventivamente en noviembre del año pasado y puesto en libertad condicional el pasado mes de junio, ha admitido la existencia del montaje de las facturas, pero ha negado haber financiado a políticos o haberles regalado noches gratuitas de hotel en alguno de los establecimientos de la asociación.

No es por ninguno de estos dos posibles aspectos del caso, en principio, por los que Villepin declaró ante los gendarmes –y podría hacerlo próximamente ante el juez que instruye el caso, Jean-Baptiste Poli–, sino por las gestiones que realizó presuntamente ante la nueva dirección de Relais & Châteaux para proteger a su amigo e intentar tapar el asunto. Además de algunos testimonios, el juez dispone de grabaciones de escuchas telefónicas cuyo contenido es bastante embarazoso para el ex primer ministro.

Hay dos, en concreto, relativas a sendas conversaciones que Villepin mantuvo con su amigo Bulot justo antes y justo después de comer con el nuevo presidente de Relais & Châteaux, el catalán Jaume Tàpies –propietario del hotel El Castell de Ciutat, en La Seu d’Urgell–, y otro directivo, a quienes al parecer intentó convencer de no presentarse como parte civil contra su antecesor. “Les he dado un canguelo diez veces superior a lo que imaginaban”, dijo Villepin a su amigo –según una transcripción parcial publicada en Le Monde-, antes de asegurar haber advertido a sus interlocutores: “Si un día alguien se interesa por saber qué hombre político se ha acostado con quién y en qué habitación, estáis muertos”. “Les hice comprender que había un interés común a la casa Relais & Châteaux en que nada de todo lo que me han dicho salga jamás”, añadió el ex primer ministro según France Presse.

Tras siete horas de interrogatorio, Villepin abandonó la sede de la Gendarmería en París, en libertad, pasadas las 16 horas. El fiscal adjunto de Estrasburgo, Brice Raymondeau-Castanet juzgó que ya era suficiente: “Se le exigen explicaciones de hechos bastante sencillos, así que no veo motivo para que su detención se prolongue más allá de una jornada”, dijo.

Tras su declaración, Villepin difundió un comunicado en el que negó toda implicación en el asunto Relais & Châteaux. “He podido reafirmar serenamente, simplemente y en el marco normal del procedimiento que no estoy implicado para nada en el desarrollo de este triste asunto que afecta a uno de mis amigos”, aseguró el ex primer ministro.



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