viernes, 9 de septiembre de 2011

Alerta de recesión

Una nueva recesión puede estar a la vuelta de la esquina en los países ricos. Así lo alertó ayer la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), que se ha visto obligada a revisar rápidamente a la baja las previsiones de crecimiento que había hecho en mayo pasado. “El riesgo de un periodo de crecimiento negativo se ha reforzado”, advirtió el economista jefe de la organización, Pier Carlo Padoan, quien llamó a los bancos centrales a mantener los actuales tipos de interés y aún a bajarlos si la recuperación no vuelve a arrancar. Del mismo modo, alentó a los países que tienen margen presupuestario para hacerlo  -Alemania, entre otros- a aflojar un poco la mano en la política de austeridad. La OCDE, profeta del saneamiento financiero, ha tenido que rendirse a la evidencia de que las restricciones presupuestarias adoptadas de forma generalizada en Europa amenazan con provocar una recaída.
Los últimos cálculos de la OCDE, aunque solamente indicativos –el grado de incertidumbre, admite la propia organización, impide tomárselos al pie de la letra- son más bien sombríos para los países desarrollados. Dejando al margen a Japón –en una situación particular a causa de los efectos del tsunami-, el crecimiento económico en el resto de países del G-7 (Estados Unidos, Canadá, Alemania, Reino Unido, Francia e Italia) quedará, de media, por debajo del 1%. Con algún vaticinio sorprendente, incluso, como el dato negativo (-1,4%) previsto para Alemania en el cuarto trimestre de este año y para Italia (-0,1%) en el tercer trimestre.

El análisis de la OCDE constata una ralentización de la economía próxima al estancamiento, la contracción del comercio mundial –con el mantenimiento de fuertes desequilibrios de balanza corriente-, el mantenimiento de elevados índices de paro y una degradación de la confianza de las empresas y los consumidores particulares. Los bajos niveles de consumo y de inversión de las empresas son uno de los factores de riesgo que, según la OCDE, amenazan la recuperación, junto con las medidas de saneamiento de las finanzas públicas, la excesivamente moderada bajada de los precios del petróleo, la crisis de la deuda soberana en la zona euro y el impacto de factores coyunturales, como el parón nuclear en Alemania.

La OCDE no descarta que la crisis de la deuda soberana pueda intensificarse de nuevo en los próximos meses. Para frenar esta deriva y restablecer la confianza, la organización defiende la mejora de los mecanismos de gobierno de la zona euro y la recapitalización de los bancos afectados por su exposición a la deuda soberana de los países en dificultades. En esto último, la OCDE coincide totalmente con la directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, que ha sido ásperamente criticada en Europa, y particularmente en Francia, por decir lo mismo.



No hay comentarios:

Publicar un comentario