jueves, 10 de abril de 2014

El amigo rescatado

François Hollande ha demostrado que no es rencoroso. Al menos, no con sus amigos del alma. El presidente francés nombró ayer nuevo secretario general del Elíseo al hasta ahora director general de la Caisse de Dépots, Jean-Pierre Jouyet, un amigo íntimo desde hace treinta y siete años quien, sin embargo, puso seriamente a prueba esa amistad aceptando, en el 2007, el puesto de secretario de Estado de Asuntos Europeos –con rango de ministro– que le ofreció el entonces presidente Nicolas Sarkozy. El de secretario general del Elíseo, cargo ocupado hasta ahora por Pierre-René Lemas, es un puesto clave en el organigrama de la Presidencia de la República, que le convierte de hecho en la mano derecha del jefe del Estado, más aún que el primer ministro.

Nada más ser elegido presidente, en el 2007, Sarkozy se empeñó en una política de apertura que le condujo a realizar algunos fichajes notables para su Gobierno en el campo socialista –particularmente, el de Bernard Kouchner, a quien atribuyó el Quai d’Orsay– e intentó otros bastante atrevidos –como el de Manuel Valls, que rechazó Interior–. Pero el que más daño personal hizo a François Hollande, en la época primer secretario del Partido socialista (PS) y cabeza visible de la oposición, fue el de su amigo Jouyet, del que a raíz de esta deserción se distanció un tiempo.

Hollande y Jouyet se conocieron en 1977, cuando ambos coincidieron –junto con el actual ministro del Presupuesto. Michel Sapin, otro amigo íntimo del presidente– en el servicio militar, en la escuela de oficiales de Coëtquidan. Los tres formarían parte asimismo de la misma promoción –Voltaire, en 1980– de la Escuela Nacional de Administración (ENA). Junto a Ségolène Royal...

Jouyet dejó el Gobierno de François Fillon en el 2008 y pasó a desempeñar el cargo de presidente de la Autoridad de los Mercados Financieros. Hasta que en el 2012, Hollande lo colocó como patrón de la Caisse de Dépots. Para entonces, la relación entre ambos volvía a ser la de siempre.

Los cambios decididos por Hollande no se han limitado, pues, al Gobierno, al frente del cual ha colocado a Manuel Valls, sino que alcanzan también al Elíseo e incluso al PS. Con el nombramiento de Harlem Désir como nuevo secretario de Estado de Asuntos Europeos –junto a una docena de nombramientos equivalentes–, el partido queda descabezado y obligará a elegir a un nuevo primer secretario.


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