viernes, 22 de noviembre de 2013

Paranoia antifascista

Abdelhakim Dekhar, el tirador del rifle, estaba obsesionado con la existencia de un supuesto “complot fascista” en el que los medios de comunicación y los periodistas tendrían un papel fundamental, al transmitir “mentiras” y participar en la “manipulación de las masas”. Esta fijación, expresada en una carta sin fecha hallada por la policía –donde también denuncia el capitalismo y ataca a los bancos– , podría explicar sus ataques contra BFMTV, Libération y la Société Générale.

Antiguo activista de la extrema izquierda, condenado en 1998 a cuatro años de cárcel por asociación de malhechores por sus vínculos con la pareja integrada por Florence Rey y Audry Maupin –responsables de la muerte de tres policías y un taxista en París cuatro años antes–, parecería que Dekhar, que ahora cuenta con 48 años, ha recuperado, si alguna vez las abandonó, las inquietudes políticas que enarbolaba cuando utilizaba Toumi como nombre de guerra.

La principal diferencia es que, en esta ocasión, parece haber actuado completamente en solitario. Ésta es al menos la convicción de los investigadores, según expresó ayer el fiscal de París, François Molins, quien dio a entender que el comportamiento de Abdelhakim Dekhar deberá ser objeto de un examen psiquiátrico. En la citada carta, confusa e incoherente, el tirador del rifle alude también a la situación en las banlieues y evoca los conflictos de Libia y Siria, para acabar reproduciendo un fragmento del Canto de los Partisanos. Molins recordó que ya en 1998 se le atribuyeron tendencias “fabulatorias” y “mitomaníacas”.

Desequilibrado o no, la fiscalía ha presentado en su contra los cargos de tentativa múltiple de asesinato y secuestro, por los ataques realizados entre el viernes y el lunes pasados en París, que causaron heridas de gravedad a un joven fotógrafo de Libération, y la retención de un automovilista al que obligó a trasladarle de La Défense a los Campos Elíseos.

Detenido la tarde del miércoles en un parking público subterráneo de Bois-Colombes, al noroeste de la capital francesa, Dekhar había ingerido medicamentos con el fin de suicidarse. En el coche se halló otra carta con sus últimas voluntades. Ingresado en un hospital, ayer mismo fue dado de alta y trasladado a la sede de la Brigada Criminal para ser interrogado. La policía, que tiene pruebas suficientes para inculparle –su ADN ha sido identificado en todos los escenarios de los ataques–, no ha hallado hasta ahora ni el arma utilizada, un rifle de caza de calibre 12, ni la indumentaria que llevó esos días.

Dekhar fue delatado por un amigo que lo había alojado en su casa de Courbevoie (periferia de París) entre el mes de julio y el 10 de noviembre pasados, después de identificarlo en las imágenes difundidas por la policía al regreso de un viaje de trabajo. En los últimos años, el tirador había vivido en Londres, donde había trabajado en un restaurante.




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