miércoles, 20 de febrero de 2013

Los islamistas, ahora a por los niños


Los niños, hasta ahora relativamente respetados, se han convertido en un objetivo de primera clase en la siniestra guerra de los grupos terroristas islamistas. Siete franceses, seis de los cuales pertenecientes a una misma familia –entre ellos cuatro niños de 12, 10, 8 y 5 años, algo inédito hasta ahora–, fueron secuestrados ayer en Camerún por un grupo islamista nigeriano, en lo que constituye una evidente acción de intimidación contra Francia por su intervención militar en Mali. La presencia de niños en el grupo va a poner seriamente a prueba la nueva política antiterrorista decidida por el presidente François Hollande, determinado a no negociar ni pactar ningún rescate.

Uno de los adultos secuestrados es un cuadro directivo de la empresa francesa Gaz de France-Suez (GDF), residente en la capital camerunesa, Yaundé. Pero los secuestradores, ya actuaran por cuenta propia o por encargo, sólo vieron en ellos a turistas. La familia, una pareja con cuatro hijos, acompañada por un amigo, fue capturada en el extremo norte de Camerún, adonde se habían desplazado en su propio vehículo para visitar el parque nacional de Waza, el más famoso del país, en cuyas 170.000 áridas hectáreas pueden admirarse leones, hienas, elefantes, jirafas, antílopes y gacelas. El secuestro se produjo en las cercanías de la ciudad de Dadanga, junto a la frontera con Nigeria, país adonde los rehenes podrían haber sido trasladados. Según varios testigos, fueron atacados por entre cinco y seis personas que se desplazaban en moto.

El Gobierno francés, por boca de su ministro de Asuntos Exteriores, Laurent Fabius, expresó su sospecha de que el secuestro haya sido obra del grupo nigeriano Boko Haram, una secta islamista –que mezcla las enseñanzas del islam con las tradiciones africanas– que tiene vínculos con Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI), en cuyas bases en Mali habrían recibido entrenamiento unos 200 de sus activistas. Boko Haram no había llevado a cabo hasta ahora secuestros, a diferencia de otro grupo islamista nigeriano, Ansaru, que el pasado fin de semana secuestró a siete trabajadores de varias nacionalidades –ninguno de ellos, francés– de una empresa de construcción libanesa. Este grupo retiene asimismo a un ciudadano francés, el ingeniero Francis Collomp, desde diciembre del año pasado.

En la zona actúan también bandas de delicuentes, de tipo mafioso, que se dedican a secuestros, pero hasta ahora no habían atacado nunca a los occidentales y no parece ser una hipótesis tenida en cuenta.
El presidente francés, François Hollande, llamó ayer a los ciudadanos franceses presentes en África Occidental a extremar las precauciones y recordó que la zona fronteriza con Nigeria es “peligrosa”. Sin embargo, hasta ahora ningún turista occidental había sido secuestrado en Camerún. Y en el sitio web del Quai d’Orsay se consideraba, hasta ayer, que el riesgo terrorista en este país era más bien “débil”. No puede presumirse, pues, que la familia secuestrada hubiera cometido una imprudencia.

Con la acción de ayer son ya quince los franceses secuestrados en el mundo, todos ellos en África Occidental. Es el país occidental más afectado por este fenómeno, por delantne de Estados Unidos. Junto a los siete capturados ayer en Camerún y al otro francés que sigue retenido en Nigeria, hay otros siete –secuestrados en Mali y en Níger entre el 2010 y el 2011– que podrían encontrarse en el macizo montañoso de los Ifoghas, en el nordeste de Mali, junto a la frontera con Argelia y con Níger.

François Hollande, en visita oficial en Grecia, delindó el secuestro de la familia francesa en Camerún de la intervención militar de Francia contra los grupos armados islamistas en Mali. “Los franceses eran objetivo de los islamistas antes de que se produjera la intervención”, subrayó al respecto. El presidente francés insistió en que Francia no cejará en su batalla contra el terrorismo –“Vamos a perseguir a los terroristas allí donde se encuentren y a liberar a nuestros ciudadanos secuestrados”. dijo– y apeló de nuevo a un mayor compromiso de la comunidad internacional contra una amenaza, recordó, que “no afecta sólo a Mali, sino a toda el África Occidental”.


Muere un legionario en una operación en Mali

Un legionario francés, suboficial del grupo de comandos del 2º Regimiento Extranjero de Paracaidistas, murió ayer en el norte de Mali en una operación del ejército francés contra los grupos terroristas islamistas refugiados en el macizo montañoso de los Ifoghas. Fuerzas francesas y malienses, apoyadas por una dotación de blindados y dos aviones Mirage, lanzaron la víspera la Operación Pantera, cuyo objetivo es desmantelar los santuarios terroristas. El legionaro francés murió en el transcurso de los combates que se desarrollaron ayer en la zona y que causaron la muerte, según el Ministerio de Defensa francés, de una veintena de islamistas. François Hollande afirmó ayer que, una vez desactivada la amenaza de los islamistas sobre Mali y de haber restablecido el control del territorio, la intervención en Mali ha entrado en su última fase, consistente en neutralizar a los terroristas.







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