domingo, 3 de febrero de 2013

La venganza amenaza a Mali


Pillajes, violaciones, linchamientos, detenciones arbitrarias, ejecuciones sumarias... Las organizaciones internacionales de defensa de los derechos humanos han denunciado numerosos casos de abusos y venganzas en Mali por parte de los grupos armados islamistas y también del ejército regular en las zonas liberadas. La ONU expresó ayer, por boca del consejero especial del secretario general para la Prevención del Genocidio, Adama Dieng, su “profunda preocupación” por la existencia de “serias acusaciones de represalias étnicas” por parte del ejército maliense contra civiles tuareg y árabes en las ciudades cercanas a la zona de combates –Sevaré, Mopti, Niono y otras– por su presunta cooperación con los islamistas, así como la creación de una milicia armada para hostigar a estos grupos étnicos. La ONU instó al ejército maliense a respetar los derechos humanos y asegurar la protección de toda la población civil.

El propio presidente francés, François Hollande, que ayer realizó una visita relámpago a Mali para encontrarse con las tropas francesas y reunirse con las autoridades políticas malienses, llamó la atención sobre este problema. Dirigiéndose a los soldados franceses, Hollande les instó a evitar todo abuso. “Yo os pido que estéis atentos a vuestras propias vidas y a las de vuestros hermanos malienses, a las exacciones que pudieran cometerse y que mancharían la misión, y también a la población civil”, dijo a un grupo de militares en Tombuctú, mientras a su lado escuchaba el presidente interino de Mali, Dioncounda Traoré.

Horas después, en Bamako, el presidente maliense prometió que no habría represalias y aseguró que su ejército estaba teniendo un “comportamiento casi ejemplar”. Poco impresionado por esta afirmación, Hollande aprovechó el discurso que pronunció ante una multitud agolpada junto al monumento a la Independencia en la capital maliense para insistir en que los terroristas deben responder ante la justicia maliense. “La justicia no es la venganza –advirtió–. Ningún sufrimiento puede excusar el pillaje o el abuso. No se repara una injusticia con otras injusticias. Debéis ser ejemplares”, instó el presidente francés a su auditorio.

Tres semanas después de iniciada la intervención armada de Francia, que ha permitido al ejército maliense empezar a recuperar parte del terreno perdido, han empezado a conocerse casos de abusos en las zonas de las que los grupos armados islamistas han sido expulsados. La organización Amnistía Internacional ha denunciado represalias contra tuaregs y árabes por su supuesta complicidad con los ocupantes.

En un informe hecho público el viernes, AI cita el caso del arresto los días 10 y 11 de enero por el ejército maliense de más de 20 personas en Sevaré y Niono, en el centro del país. La mayoría de los detenidos, según varios testigos, habrían sido ejecutados y sus cadáveres, lanzados a un pozo. También describe detenciones arbitrarias y malos tratos. Y alude asimismo a la muerte de cinco civiles en Konna a causa presuntamente de un bombardeo aéreo el 11 de enero, primer día de la intervención francesa. En el otro campo, Amnistía Internacional denuncia el asesinato de cinco soldados malienses y un civil a manos de los frupos islamiatas el 14 y 15 de enero tras tomar la ciudad de Diabali, así como el reclutamiento por parte de los yihadistas de niños-soldados. 

La organización Human Rights Watch ha denuncido a su vez la existencia de “graves violaciones de los derechos humanos”. Junto a la matanza de Sevaré, la entidad cita la ejecución de dos civiles tuaregs en Seribala, así como de 16 predicadores islamistas en Diabali el 8 de septiembre.Los grupos islamistas cargan también con una grave reponsabilidad. Además de imponer un régimen de terror a la población de las ciudades ocupadas y de reclutar niños como combatientes, HRW les acusa de la ejecución de 70 soldados malienses que se habían rendido el 26 de enero. A los independentistas tuaregs del Movimiento Nacional de Liberación del Azawad (MNLA) –antiguamente aliados y hoy enfrentados a los islamistas– les acusa de actos de pillaje y violaciones.

La jornada de ayer en Mali estuvo marcada no tanto por las acciones militares como por la simbólica visita del presidente francés para subrayar su apoyo a Mali en su combate contra los grupos islamistas y terroristas, y animar al resto de países africanos comprometidos en la misión de ayuda de la ONU a movilizar las tropas comprometidas. “Nuestra misión no ha terminado completamente –dijo–, pero nuestro objetivo es pasar el relevo”.

Hollande, que aterrizó de buena mañana en Sevaré, visitó la mitica ciudad de Tombuctú, una parte de cuyo patrimonio cultural –entre ellos varios mausoleos– fue destruido por los islamistas antes de darse a la fuga. La mayor parte de los valiosos manuscritos de los siglos XV y XVI ha sido, sin embargo, salvado. En Tombuctú, el presidente visitó a las tropas francesas destacadas en la ciudad, una mezquita y el Instituto Ahmed Baba.

La visita culminó con un encendido discurso en la plaza de la Independencia de Bamako. “Teníamos que venir aquí, a combatir el terrorismo”, afirmó el presidente francés, quien añadió que Francia paga así la “deuda” contraída con África por el apoyo de sus soldados en su lucha contra los nazis en la Segunda Guerra Mundial. Recibido calurosamente por una multitud enfervorizada, tratado como un liberador, Hollande acabó arrastrado por un intenso sentimiento. hasta el punto de decir: “Hoy acabo de vivir la jornada sin duda más importante de mi vida política”. 


La Unesco ayudará a Tombuctú

La directora general de la Unesco, Irina bokova, viajó ayer a Tombuctú acompañando al presidente francés, François Hollande, con el fin de reunirse con las autoridades locales y estatales. Su objetivo es lanzar un programa de ayuda para reconsturir el patrimonio cultural de Mali, dañado por los islamistas.







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