jueves, 21 de febrero de 2013

Fuerzas especiales en Camerún


Miembros de las fuerzas especiales, procedentes de Chad, y un equipo de gendarmes han sido enviados por Francia al norte de Camerún para investigar el secuestro de una familia francesa y tratar de encontrar a los siete rehenes –cuatro niños, de entre cinco y doce años, y tres adultos–, capturados presuntamente por un grupo terrorista islamista el martes por la mañana en las cercanías del parque nacional de Waza. El ministro de Defensa, Jean-Yves Le Drian, precisó que la misión de este contingente no es rescatar a los secuestrados. Al menos, no en principio. Una acción de este tipo sería enormemente arriesgada –las últimas han acabado mal– y, habiendo niños, un desenlace trágico sería muy difícilmente encajado.

La presencia de miembros de las fuerzas especiales francesas en Camerún no fue confirmada por París, que habló de “militares”, pero sí por el gobernador de la región camerunesa del Extremo Norte, Augustin Fonka Awa. El ministro francés de Asuntos Exteriores, Laurent Fabius, aseguró en el Parlamento que el Gobierno hará todo lo posible para obtener la liberación de los rehenes, aunque añadió que “Francia no cederá frente a los grupos terroristas”. La nueva doctrina del presidente François Hollande rompe con la política anterior, que detrás de un discurso de firmeza ocultaba el pago habitual de un rescate.

Hasta el momento, ningún grupo ha reivindicado el secuestro de los siete franceses. Pero todas las sospechas recaen en la secta islamista radical Boko Haram, cuyo feudo se encuentra en la región nigeriana de Maidaguri, ciudad a tan sólo 150 kilómetros del lugar donde se produjo el secuestro. El vehículo de la familia francesa fue interceptado por los secuestradores a sólo dos centenares de metros de la frontera con Nigeria, país adonde se sospecha que han sido conducidos. Las autoridades de este país han señalado que este extremo no ha podido todavía ser verificado. Según testigos presenciales citados por la televisión camerunesa, los cuatro niños fueron separados de sus padres y del tercer adulto por los secuestradores en el momento en que se los llevaron.

El Quai d’Orsay llamó a los franceses a evitar viajar al extremo norte de Camerún, una zona que hasta ahora pasaba por no ser muy peligrosa, y en las cercanías de la frontera con Nigeria. A quienes se encuentren allí, les invitó a “abandonar imperativamente la zona”. En Camerún viven más de 6.000 franceses.



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