jueves, 6 de marzo de 2014

Consejero, gurú, espía

Un nuevo escándalo amenaza con desestabilizar gravemente a la derecha francesa y acaso provocar un seísmo político de dimensiones incalculables. Uno de los más próximos e influyentes consejeros de Nicolas Sarkozy en el Elíseo, Patrick Buisson –un oscuro personaje procedente de la extrema derecha–, se dedicó a grabar en secreto, sistemáticamente, con un dictáfono oculto en su chaqueta, las reuniones de trabajo y las conversaciones privadas que mantuvo con el expresidente y otros colaboradores.

El contenido de algunas de estas grabaciones –de las que puede haber cientos de horas– fue desvelado ayer por el semanario Le Canard Enchaîné y el diario digital Atlantico, confirmando con pruebas materiales una información avanzada hace tres semanas por Le Point. Los secretos que pueden contener las grabaciones todavía no conocidas podría ser devastador y convertirse, como algunos apuntan ya, en un Sarkoleaks. Porque Buisson no era un consejero más, era su máximo hombre de confianza, el oráculo de la opinión pública, el gurú de los sondeos, el arquitecto del giro derechista y populista del último tramo del mandato... el artífice de la derrota electoral del 2012.

Nicolas Sarkozy no ha querido, por el momento, reaccionar públicamente a estas revelaciones, pero a través de su entorno ha hecho saber que está “furioso” y “decepcionado”. En su partido, la Unión por un Movimiento Popular (UMP), había ayer estupefacción y una indignación apenas contenida. La palabra “traición” era la más utilizada –Henri Guaino llegó a hablar de “violación”–, mientras se encadenaban calificativos como “repugnante”, “detestable”, “inaceptable”, “intolerable”, “desesperante”... El Gobierno socialista, a través de su portavoz, la ministra Najat Vallaud-Belkacem, calificó el caso de “extremadamente grave”.

Buisson, que en un principio negó la existencia de las grabaciones, tuvo que rendirse ayer a la evidencia y, a través de su abogado, Gilles-William Goldnadel, confirmo la veracidad de las grabaciones difundidas. En su descargo, aseguró que era una manera particular de tomar notas para su trabajo y que otros también lo hacían. Todos los participantes en esas reuniones lo han negado.

El contenido de las grabaciones desveladas hasta ahora no es especialmente escandaloso, más allá de sugerir que el ex ministro del Interior Claude Guéant se había “mojado” con la fiscalía en relación con varios asuntos judiciales no especificados. Pero se ve cómo Buisson, que regalaba los oídos de Sarkozy con continuos halagos, en privado le despreciaba –refiriéndose a él como “el Pequeño” o “el Enano”–, y le consideraba un indeciso al que había que empujar. “Sin nosotros no lo haría jamás”, dijo en referencia al asunto que más le importaba: el endurecimiento del discurso sobre la inmigración. Por ello también recibía críticas el ex ministro Brice Hortefeux, juzgado demasiado “inhibido” en este terreno: “Parecería que ha respirado un gas incapacitante”.

En las diversas conversaciones grabadas –entre ellas una mantenida en el Elíseo por Nicolas Sarkozy con media docena de sus consejeros horas antes de la remodelación de Gobierno del 27 febrero del 2011– puede comprobarse también el desdeñoso juicio que merecían en palacio algunos ministros. Así, Sarkozy consideró “grotesco” nombrar primer ministro a Jean-Louis Borloo. Pero más ácidos eran el publicitario Jean-Michel Goudard y el propio Buisson, muy críticos con algunos ministros –como Roselyne Bachelot o Michèle Alliot-Marie–, calificados de “archi-nulos”. Satisfecho del giro político a la derecha asumido por Sarkozy, a Buisson le disgustó la continuidad de Fillon en Matignon. “No vamos a volver a dos años de errores y de sandeces”, exclamó.

Las conversaciones privadas con Sarkozy y su mujer, Carla Bruni, no se libraban tampoco del dictáfono. En una de ellas, la pareja presidencial bromea sobre quién de los dos aportaba más recursos a la familia.



El diálogo se abre camino

Después de las gesticulaciones, el diálogo –un diálogo frágil y, por ahora, incompleto– ha empezado a abrirse paso en la crisis de Ucrania. Los máximos responsables de la diplomacia occidental y rusa se sentaron ayer en París, por primera vez cara a cara, para tratar de desenredar la madeja y encontrar una salida negociada al conflicto. La vía que parece dibujarse consistiría, de algún modo, en retrasar el reloj al 21 de febrero y recuperar lo esencial del acuerdo alcanzado en aquel momento entre el presidente Víktor Yanukovich y la oposición. Y que la toma del poder por los insurrectos dejó en papel mojado.

A la salida de la última de las numerosas reuniones que se mantuvieron en la capital francesa, ya entrada la noche, el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguei Lavrov, lanzó un mensaje positivo: “Nos hemos puesto de acuerdo para proseguir las discusiones en los próximos días a fin de ayudar a estabilizar, normalizar y superar la crisis”, afirmó. “Por primera vez se ha podido avanzar”, juzgó por su parte el jefe del Quai d’Orsay, Laurent Fabius.

La agenda diplomática brinda en ocasiones oportunidades inesperadas. La celebración de una reunión del Grupo Internacional de Apoyo al Líbano permitió reunir ayer en la capital francesa a Serguei Lavrov, con el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, y los responsables de la diplomacia de Francia, Laurent Fabius; Alemania, Frank-Walter Steinmeier, y el Reino Unido, William Hague, así como la alta representante de la Unión Europea, Catherine Ashton. Una oportunidad de oro que todas las partes decidieron aprovechar.

El presidente francés, François Hollande, facilitó una primera reunión, en torno a un café, en los jardines del palacio del Elíseo, que siguió posteriormente con un mano a mano entre Kerry y Lavrov, y una nueva reunión multilateral en el Quai d’Orsay. Paralelamente, la canciller alemana, Angela Merkel, hablaba telefónicamente con el presidente ruso, Vladimir Putin. En todo momento, los países occidentales presionaron al jefe de la diplomacia rusa para que aceptara reunirse con el ministro de Exteriores ucranio, Andrii Dechtchitsa, pero Serguei Lavrov se negó en redondo, argumentando que Moscú no reconoce a las nuevas autoridades. Ambos coincidieron anoche en el Quai d’Orsay, pero en despachos separados, sin que pudiera vencerse la negativa rusa.

Lavrov avanzó que la vía para una solución podría ser el acuerdo apadrinado por los europeos el 21 de febrero. Sobre la base de este acuerdo, franceses y alemanes pusieron ayer sobre la mesa una nueva propuesta, que pasaría por la constitución de un gobierno de unidad, el retorno de las tropas rusas a sus bases, el desarme y neutralización de las milicias y grupos paramilitares, la aplicación de la Constitución del 2004, el restablecimiento del ruso como lengua oficial y la celebración de elecciones presidenciales anticipadas el 25 de mayo.

Antes de su reunión en París, Lavrov acusó en Madrid a Estados Unidos y la Unión Europea de alentar e intentar aprovechar el conflicto entre Rusia y Ucrania, ocasionado a su juicio por un “asalto al poder” que no debe tolerarse. Porque, dijo, “los malos ejemplos son muy contagiosos”. Al término de su visita oficial a España y tras reunirse con su homólogo español, José Manuel García-Margallo, el canciller ruso insistió en atribuir a las autoridades de la región autónoma de Crimea una capacidad decisoria y responsabilidades plenas, informa Fernando García.

Por otro lado, la estrategia de elevar la presón diplomática sobre Moscú se trasladó ayer a la OTAN. La reunión de los aliados con el representante ruso se saldó con la decisión de suspender no sólo los contactos técnicos sino también la que iba a ser su primera operación militar conjunta, la protección del buque estadounidense Cape Ray, encargado de neutralizar las armas químicas del régimen de Damasco, informa Beatriz Navarro. La Alianza Atlántica, anunció su secretario general Anders Fogh Rasmussen, también decidió revisar toda su relación con Rusia y, al mismo tiempo, estrechar sus lazos con Ucrania. Ya se planea realizar entrenamientos y ejercicios conjuntos. "Estas decisiones contienen un mensaje claro: las acciones de Rusia tienen consecuencias", resumió Rasmussen.


miércoles, 5 de marzo de 2014

Ciudadano Kahn

En un rincón de la metrópoli parisina, junto a la ribera del Sena, se levantan unos de los jardines más bellos y curiosos de París: los jardines del museo Albert Kahn, en Boulogne-Billancourt, un lujurioso espacio de 4,2 hectáreas en el que los visitantes –unos 125.000 al año, entre ellos cientos de escolares- pueden pasar en un instante de los rectilíneos trazos del jardín francés a los jardines de tipo inglés y japonés –del que desapareció hace décadas una pagoda pero en el que subsisten algunas casas tradicionales-, de una arboleda alpina a una pradera y a un bosque típico de los Vosgos. Un universo vegetal que constituye el legado más visible y más conocido, aunque no el más valioso, de Albert Kahn (1860-1940), banquero y filántropo, un hombre complejo y misterioso, visionario, avanzado a su tiempo, preocupado por el futuro del mundo –fue un activo militante pacifista e higienista- y de una curiosidad intelectual inagotable.

El más preciado tesoro que esconde en su interior el museo Albert Kahn, que en el 2017 renacerá en un nuevo edificio diseñado por el arquitecto japonés Kengo Kuma, es el fondo de 72.000 imágenes que constituyen los llamados Archivos del Planeta. 72.000 placas autocromas –primer sistema de fotografía en color, patentado en 1903- y cientos de metros de película que retratan el mundo, o buena parte del mundo, tal como era a principios del siglo XX. Un descomunal reportaje gráfico a través de 50 países, fruto de la aspiración de Albert Kahn de catalogar la huella del hombre en la Tierra… Un proyecto hercúleo, delirante e imposible, al que se dedicó en cuerpo y alma entre 1909 y 1931, con la ayuda del geógrafo Jean Bruhnes y una quincena de fotógrafos y cámaras.

¿Quién era Albert Kahn? ¿Quién conoce hoy su  figura? Enriquecido gracias al mercado del oro y los diamantes, fundador de un banco –ya desaparecido- que llevaba su nombre, alzado a finales del siglo XIX al rango de  la 15ª fortuna de Europa, el crack de 1929 le abrió, como a tantos otros, las puertas del abismo y le condujo a la más absoluta ruina. Sin herederos –enamorado desde joven de una de sus primas, unida a otro hombre, nunca se llegó a casar-, el rastro y el patrimonio de Albert Kahn probablemente se habrían perdido sin remedio para siempre si antes no hubiera tenido la precaución de reagrupar todas sus fundaciones en una sola entidad –que legó a la universidad- y si el entonces Departamento del Sena no hubiera comprado la finca de Boulogne-Billancourt para convertirla en un museo público. Hoy, y hasta el próximo 21 de diciembre, una exposición retrospectiva repasa su fascinante trayectoria.

Nacido en 1860 en Marmoutier (Bajo Rihn), en el seno de la comunidad judía de Alsacia, los padres de Albert Kahn eran tratantes de ganado, una familia relativamente acomodada. Cuando éste llegó a París en 1876, con 16 años, en busca de construirse una nueva vida, tenía todavía la nacionalidad alemana –fruto de la torturada historia de Alsacia, desgarrada entre dos países- y un fuerte acento extranjero. Después de trabajar en un taller de confección, entró en el Banco Goudchaux, donde pronto su perspicacia e intuición para los negocios le hicieron escalar posiciones. Hasta que su éxito como especulador en bolsa le elevó a la categoría de multimillonario…

Pero para Albert Kahn, como le contaría un día a su amigo y mentor el filósofo Henri Bergson –quien le animó a retomar los estudios, que había abandonado-, el éxito en los negocios no constituía su ideal. No, sus inquietudes iban por otros múltiples caminos, en los que el dinero era el medio pero no el fin. De vida relativamente austera, a diferencia de otros prohombres de la alta burguesía, Albert Kahn nunca frecuentó los palcos de la Opera Garnier –aunque amaba la música de Wagner- ni se convirtió en coleccionista de arte –aunque fue uno de los principales mecenas del escultor Auguste Rodin-, sino que, después de haber viajado por todo el planeta, se dedicó fundamentalmente al objetivo de abrir las mentes de sus contemporáneos a los nuevos conocimientos –era un hombre fascinado por los avances científicos y técnicos- y al resto del mundo, con el fin de promover el diálogo y la paz entre las naciones.

De un modo u otro, la mayor parte de sus iniciativas y sus fundaciones perseguían estos dos objetivos: las Becas para realizar viajes al extranjero dirigidas a jóvenes catedráticos, la sociedad de debates Alrededor del Mundo –un círculo donde se invitaba a intelectuales y personas eminentes de todos los rincones de la Tierra-, el Comité Nacional de Estudios Sociales y Políticos –que produjo una ingente cantidad de publicaciones-, el Comité de Socorro Nacional –para ayudar a los refugiados de la guerra-, el primer centro francés de Medicina Preventiva –abierto en 1929 en la Universidad de Estrasburgo-, el Laboratorio de Biología creado con el doctor Jean Comandon, pionero de la investigación a través de la microfotografía…

Hombre de paz y de diálogo, Albert Kahn vivió como una tragedia personal el estallido de la Primera Guerra Mundial, en el verano de 1914. Lo mismo que su gran amigo Wilhelm von Schoen, el embajador de Alemania en París, un pacifista a quien la Historia obligó a entregar, como emisario del Reich, al Gobierno francés la declaración de guerra de Berlín. Pese a todos sus esfuerzos, cuando Albert Kahn murió, en 1940, el mundo se había lanzado de nuevo al suicidio…





Un corazón para cinco años

Setenta y cinco días pueden parecer mucho o muy poco. Muy poco sin duda para el paciente, un francés de 76 años aquejado de una insuficiencia cardíaca terminal, a quien el pasado 18 de diciembre fue implantado en el hospital Georges Pompidou de París el primer corazón artificial autónomo y permanente, y que falleció el domingo pasado por causas que todavía no han sido establecidas pero que parecen no tener directamente que ver con el implante. Mucho tiempo y con un resultado claramente positivo, en cambio, para el autor del ingenio, el prestigioso cardiólogo Alain Carpentier, la sociedad francesa Carmat –que lo ha desarrollado en colaboración con el grupo aeronáutico europeo EADS– y el equipo médico que realizó la operación, que ven en ello resultados esperanzadores.

Hasta ahora, los corazones artificiales implantados a los enfermos de insuficiencia cardíaca –una dolencia que padecen 20 millones de personas en Europa y Estados Unidos– eran provisionales, una solución temporal a la espera de un trasplante. El de Carpentier y Carmat, en cambio, es autónomo y con vocación de durar al menos cinco años.

“El corazón artificial ha funcionado perfectamente bien”, declaró ayer el doctor Christian Latrémouille, miembro del equipo encargado de la intervención y seguimiento del paciente. Aunque admitió que la causa precisa del fallecimiento aún no está clara, consideró que el periodo trascurrido desde la implantación –que supera el mes, umbral de rigor en estos casos– y el modo en que ha respondido el ingenio es “muy positivo y prometedor”.

Latrémouille aseguró que el paciente no había sufrido ningún trombo, descartando en principio que la causa de la muerte estuviera en el corazón artificial, “Era un hombre de edad avanzada y con un organismo muy fatigado”, afirmó, sin querer especular sobre la causa determinante del deceso. Hasta que éste se produjo, todos los indicadores eran positivos, por más que la recuperación fuera lenta. El hombre había podido levantarse de la cama, permanecer sentado en un sillón y caminar unos pasos, además de conversar y de comer él solo. En la misma línea, el doctor Yves Juillière, presidente de la Sociedad Francesa de Cardiología, calificó el resultado de “incontestablemente positivo”.

La empresa Carmat elogió en un comunicado el “coraje” del paciente, que aceptó ser el primero en experimentar este nuevo mecanismo, y expresó su determinación de proseguir los ensayos clínicos. Tras este primer caso, hay otros cuatro pacientes en estado terminal listos para realizar nuevas implantaciones. En el caso del fallecido, como de los otros, no podía beneficiarse de un trasplante convencional por haber superado la edad límite, que en Francia es de 65 años.

Esta primera fase de pruebas busca comprobar la seguridad de la prótesis, mientras que en una segunda fase –con veinte pacientes– se testarán otros aspectos cualitativos y de eficacia. Carmat advirtió ayer que es prematuro sacar conclusiones y que no hará público ningún resultado hasta no tener el análisis global de todos los datos.

No todo el mundo puede acceder al corazón artificial desarrollado por Carpentier y Carmat, y no sólo por su elevado precio (160.000 euros). Su peso, de 900 gramos, es tres veces superior al de un corazón humano, por lo que sólo las personas corpulentas –más hombres (70%) que mujeres (25%)– tienen capacidad torácica suficiente.

Una de las novedades más destacadas de este corazón artificial radica en que las cavidades interiores están recubiertas por un tejido biológico, lo que permite evitar –a diferencia de lo que sucede con las superficies artificiales– la creación de coágulos. Y ahorrarse, en consecuencia, los tratamientos con anticoagulantes, que siempre comportan un riesgo de hemorragia.


Apología de la yihad

Nació en Normandía hace 27 años con el nombre de Romain Letellier. Pero siete años atrás –como tantos otros franceses– decidió convertirse al islam y rebautizarse como Abu Siyad Al-Normady, o sea, “el padre de Siyad, de Normandía”. Ayer se sentó en el banquillo de los acusados del Tribunal Correccional de París por un presunto delito de apología del terrorismo y la yihad a través de internet. Se trata de la primera vez que este delito, introducido por le ley antiterrorista de diciembre del 2012 –aprobada a raíz de los asesinatos del islamista Mohamed Merah en Toulouse y sus alrededores–, se juzga en Francia.

El endurecimiento de la legislación antiterrorista y, particularmente, la introducción del delito de apología –que hasta entonces no existía en Francia–, fue la consecuencia de comprobar que Mohamed Merah encarnaba un nuevo tipo de terrorista, una suerte de lobo solitario, desvinculado de toda estructura organizada, que se había radicalizado en gran medida a través de internet. El joven terrorista de Toulouse acabó en marzo del 2012 con la vida de siete personas, tres soldados y cuatro judíos, tres de ellos niños. Impulsada inicialmente por Nicolas Sarkozy, la nueva ley antiterrorista fue recuperada y aprobada ya bajo François Hollande.

En el terreno de la propaganda a través de internet, Abu Siyad Al-Normandy había sido, hasta su detención el pasado 17 de septiembre, particularmente activo. En febrero del 2012 el joven se inscribió en el foro del sitio web Ansar Al-Haqq –uno de los más populares entre los islamistas francófonos–, se incoporó poco después al equipo de moderadores y fue ascendiendo rápidamente hasta convertirse en el jefe, el emir... A partir de esta plataforma, que desde su creación ha recibido 4.000 inscripciones –685 de las cuales siguen activas– y ha canalizado el intercambio de unos 100.000 mensajes, Letellier tradujo al francés y dinfudió el contenido de la revista Inspire, una publicación en inglés creada por Al Qaeda para hacer proselitismo. En ella pueden encontrarse desde instrucciones para montar una bomba hasta los canales para poder contactar con Al Qaeda. Lo mensajes de Letellier desvelan asimismo, según la acusación, un claro compromiso ideológico con la organización terrorista que perpetró los atentados del 11-S y legitiman la violencia.

La revista Inspire aparece de forma recurrente, como una fuente fundamental de información, en casi todos los casos de yihadistas “autorradicalizados”. Este fue el caso de Jérémy-Louis Sidney, muerto por la policía en octubre del 2012 en Estrasburgo, cabecilla de un grupo de media docena de yihadistas conversos.

Letellier, como ha quedado dicho, es también un converso. Vecino de Hérouville-Saint Clair, en la periferia de Caen (Baja Normandía), se convirtió al islam a los 20 años. Casado religiosamente –es decir, de forma no reconocida por la ley– con una franco-marroquí, vivía tranquilamente gracias a las ayudas sociales sin que nunca hiciera nada que llamara la atención de la policía.

En el caso de Romain Letellier-Abu Siyad Al-Normandy, los únicos cargos que hay contra él se centran en su actividad de propagandista en la web Ansar Al-Haqq, que él mismo ha reconocido. Ninguna vinculación con un grupo yihadista organizado ni con nigún atentado terrorista ha podido se establecida. Así lo subrayó ayer su abogado, Thomas Klotz, quien remarcó que su defendido sólo ha actuado como moderador de un sitio de internet. “Mi cliente no tiene nada de yihadista, se le juzga exclusivamente por un delito de opinión”, afirmó. Su infracción puede costarle, de todos modos, una condena de hasta cinco años de prisión y 45.000 euros de multa.


Los franceses añoran a DSK

Dominique Strauss-Kahn, apartado de la política por sus escándalos sexuales, aparece en cabeza (con el 56%) de las preferencias de los franceses cuando sobre las personalidades que podrían hacerlo mejor que François Hollande, seguido de Alain Juppé, Nicolas Sarkozy y Manuel Valls. Así lo constata un sondeo de BVA que, ante tan inesperado resultado, fue guardado en un cajón por Le Parisien.







lunes, 3 de marzo de 2014

Balón con velo y turbante

Las mujeres futbolistas de los países musulmanes podrán llevar, a partir de ahora, un velo en la cabeza en las competiciones internacionales. Del mismo modo, los hombres –igualdad de derechos obliga– cuya religión así lo prescriba, los sijs por ejemplo, podrán llevar turbante. Así lo decidió el pasado jueves el International Football Association Board (IFAB) –el organismo de la FIFA encargado de velar por las leyes del juego–, para satisfacción de los países islámicos... y la cólera de Francia, que ha decidido no aplicar la nueva medida.

Hace sólo tres años, las jugadoras de la selección nacional femenina de fútbol de Irán fueron descalificadas en la fase de clasificación para los Juegos Olímpicos de Londres del 2012 por negarse –tampoco podían hacer otra cosa– a jugar sin velo. Pero la presión de los países islámicos, con la Confederación Asiática de Fútbol (AFC) y el príncipe Ali Bin Al-Hussein de Jordania a la cabeza, ha acabado por vencer la resistencia de la FIFA.

Una vez que las instancias jurídicas y médicas de la Federación Internacional de Fútbol levantaron toda objeción a la vestimenta del velo, sólo una decisión política hubiera podido mantener el veto. “Era una petición que venía de un grupo de países y de jugadores que decían que eso contribuiría al desarrollo del fútbol y ese fue el principal argumento que empujó a la IFAB a decir sí”, explicó el secretario general de la FIFA, Jérôme Valcke.

El acuerdo tomado por la IFAB –por unanimidad– prevé autorizar el velo, pero bajo estrictas condiciones. Así, éste deberá ir ajustado a la cabeza pero no cosido a la camiseta, su color y aspecto deberá ir de acuerdo con el resto del uniforme, y no deberá incorporar ningún elemento –agujas u otros complementos– que puedan representar un peligro para el resto de los jugadores. Todo esto será debatido y concretado en una reunión convocada por la IFAB en noviembre próximo en Glasgow. Lo que vale para el velo de las mujeres, vale también para los turbantes de los hombres. Particularmente los sijs, que en el 2013 protagonizaron un pulso al respecto en Quebec.

Los países musulmanes han recibido con alborozo la decisión de la FIFA. Pero Francia, donde a diferencia de los países anglosajones el principio de laicidad se aplica a rajatabla –los signos religiosos, velo incluido, están prohibidos en las escuelas y no se puede andar por la calle con velo integral–, ha protestado airadamente. El presidente de la Liga Profesional de Fútbol, Frédéric Thiriez, lamentó la decisión de la IFAB y la calificó de “grave error”, mientras que la Federación Francesa de Fútbol (FFF) advirtió que en Francia mantendrá la prohibición de todo signo religioso en las competiciones nacionales y en las selecciones francesas que participen en competiciones internacionales.



sábado, 1 de marzo de 2014

Un país al borde de la partición

Más de 5.000 kilómetros, y numerosas diferencias, separan a Kíev de Bangui. Pero en ambos casos el principal riesgo que inquieta a París es el de la división del país. Al igual que en Ucrania, Francia quiere evitar a toda costa la partición de hecho de la República Centroafricana en dos facciones. La violencia interreligiosa y la limpieza étnica –que la intervención militar francesa iniciada el pasado 5 de diciembre no ha podido evitar– amenaza con dividir a su ex colonia entre un este musulmán y un oeste cristiano. Y provocar, como consecuencia, una desestabilización de toda la región.

“Es imperativo evitar la menor tentación de partición”, advirtió ayer el presidente francés, François Hollande, que –procedente de Nigera– realizó ayer una nueva visita a Bangui, la segunda que realiza a la capital centroafricana desde el lanzamiento de la Operación Sangaris. El Gobierno francés decidió hace diez días reforzar el contingente militar desplegado en el país elevándolo de 1.600 a 2.000 soldados, ante la imposibilidad de frenar –pese a contar con el apoyo de casi 6.000 hombres de la fuerza militar africana (Misma)– el encadenamiento de asesinatos, linchamientos y violencia de todo tipo del que está siendo víctima fundamentalmente la población musulmana.

Hollande elogió la actuación de los militares franceses, subrayando que ha contribuido decisivamente a “evitar miles de muertes”. Pero si eso es cierto, también lo es que la escasez de efectivos –en un país con una superficie mayor que la de Francia– ha impedido detener la espiral de la limpieza étnica. Y los entre 500 y 1.000 soldados que ha prometido la Unión Europea tampoco servirán para decantar de forma decisiva la situación. Por eso mismo, el presidente francés presiona al secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, para que ponga en marcha lo antes posible una misión de las Naciones Unidas. Mientras, el Parlamento francés aprobó mayoritariamente esta semana –por 428 votos a favor por 14 en contra y 21 abstenciones– la prolongación de la operación.

El origen de la crisis actual en la República Centroafricana está en el golpe de Estado que dieron en marzo del 2013, hace casi un año, los rebeldes de la Seleka –mayoritariamente musulmanes–, que derribó al régimen del presidente François Bozizé. Las violencias perpetradas durante meses sobre la población por los miembros de la Seleka empujaron a la comunidad cristiana a constituir milicias de autodefensa –las Antibalaka (anti-machetes), que ahora que han cambiado las tornas dan rienda suelta a su ansia de venganza. Los musulmanes han huido de Bangui y buscan refugio en el este del país –donde la Seleka mantiene el control– y otros países del entorno,

La llegada de refuerzos ha de permitir a las fuerzas francesas –que hasta ahora sólo han sufrido tres bajas mortales– salir de la capital y desplegarse por el resto del país. Pero este nueva misión será mucho más arriesgada. 


Denuncias de abusos sexuales


El ministro francés de Defensa, Jean-Yves Le Drian, ha ordenado la apertura de una investigación interna sobre los casos de abusos, agresiones y acoso sexual de los que son víctimas las mujeres militares en el ejército. Un libro aparecido esta semana –“La guerra invisible”– documenta una cuarentena de casos, entre los que hay también violaciones.