sábado, 30 de marzo de 2013

Hollande: "La austeridad condena a Europa a la explosión"


Toque de atención de François Hollande a Angela Merkel. La política de austeridad, que Alemania ha impuesto hasta a ahora con mano de hierro al conjunto de la Unión Europea, no sólo conduce a la recesión económica, sino a algo mucho peor. “La austeridad condena a Europa a la explosión”, alertó el jueves por la noche el presidente francés durante una entrevista en el canal público de televisión France 2.

“En Europa estamos asistiendo al aumento de los populismos, de los movimientos extremistas y neonazis, de los egoísmos nacionales”, advirtió Hollande, quien subrayó que prolongar la política de austeridad –criticada ya por otra parte por el FMI y la OCDE– no sólo impedirá reducir los déficit, sino que conducirá a acrecentar la impopularidad de los gobiernos y ponerlos a merced de los movimientos populistas. Como sucede, subrayó, en Italia.

Francia no seguirá ese camino, aseguró el presidente de la República, que presentó la incapacidad de alcanzar el objetivo de reducción del déficit público al 3% este año –acabará, yendo bien, en el 3,7%– como el fruto de una decisión plenamente consciente. “Si forzáramos el ritmo, romperíamos la esperanza de reencontrar el crecimiento”, aseguró.

Hollande fijó el horizonte de la recuperación económica y la inversión de la curva del paro –que no cesa de crecer y afecta ya a cerca de 3,2 millones de persomas (por encima del 10%)– a finales de este año, por más que las previsiones de la Unión Europea no comparten tal optimismo. “No se trata de un deseo ni de un pronóstico, sino de un compromiso, de una batalla”, afirmó.

Hollande habló con convicción, pero... ¿convenció? No parece probable que quienes le escucharon meses atrás diciendo que la crisis había quedado ya atrás encuentren elementos para creerle ahora. Sobre todo después de que el presidente reconociera haberse equivocado: “Éramos conscientes de la gravedad de la crisis, pero no anticipamos que iba a durar más de lo previsto”, dijo. Hollande argumentó que el Gobierno ha tomado ya todas las medidas necesarias –empleos de futuro, contrato de generación, pacto de competitividad, reforma laboral, banco público de inversiones...– para relanzar la actividad. “Tenemos todas las herramientas, ahora han de ser utilizadas plenamente”, dijo. Eso es todo.

Durante algo más de una hora, Hollande trató de devolver la confianza a los franceses y reconquistar a la opinión pública, pero no desveló grandes cosas sobre sus planes inmediatos. Prometió no aumentar más los impuestos por encima de lo ya previsto y avanzó que habrá que adoptar medidas de ahorro. ¿Cuáles? No lo avanzó, salvo para asegurar que el presupuesto de Defensa se mantendrá –Mali obliga– al mismo nivel que hasta ahora. Vagamente, aludió a una reforma de las pensiones y cambios en el sistema de ayudas a las familias... ¿Para no asustar? Probablemente. “No se trata de prometer sangre, sudor y lágrimas, sino de devolver la esperanza”, dijo. Otra cosa es que lo consiguiera.

En diez meses de mandato, Hollande ha batido todos los récords de impopularidad de todos los presidentes de la V República, incluyendo al aborrecido Nicolas Sarkozy. Anoche necesitaba frenar esta deriva. El martes, el presidente francés no se atrevió a vaticinar una victoria de Francia frente a España en el partido de clasificación para el Mundial de fútbol y se conformó, modestamente, con un empate. Anoche pareció salir con el mismo objetivo. El tiempo dirá si no abandonó el campo como Didier Deschamps. Derrotado y cabizbajo.


Amenazas de muerte al juez que inculpó a Sarkozy

De las críticas y los insultos se ha pasado a las amenazas de muerte. El juez de Burdeos que hace una semana se atrevió a inculpar al ex presidente francés, Nicolas Sarkozy, en el caso Bettencourt, Jean-Michel Gentil, recibió el miércoles en el juzgado una carta anónima, acompañada por varios cartuchos de fogueo de arma de guerra, en la que se le amenaza de muerte, a él y a sus allegados, por su presunto posicionamiento político de izquierdas. La carta, firmada por un desconocido grupo que se hace llamar Interacción de las Fuerzas del Orden (IFO) y utiliza un lenguaje propio de la extrema derecha, incluye asimismo amenazas contra dos juezas colaboradoras de Gentil. Dos conocidos periodistas, Jean-Pierre Elkabbach (Europe 1) y Michaël Darmon (i-Télé) –que comparten un programa político semanal en televisión– han recibido cartas similares del mismo grupo, pero remitidas antes de la imputación de Sarkozy.

“Usted ha franqueado lo irreparable, condicionado por su ideología, heredada del Terror y de la privación de las Libertades”, escribe el anónimo, que adscribe al juez Gentil –erróneamente– en el Sindicato de la Magistratura, “grupúsculo de jueces rojos, revolucionarios, socioalo-soviéticos, totalitarios, rabiosos y comprometidos políticamente”. Tras constatar que el magistrado está “bien protegido”, el anónimo amenaza con atacar a uno de sus allegados: “Ese pagará con su vida su voluntad discrecional de desestabilización del país”.

La amenaza ha sido tomada muy en serio por las autoridades, que han confiado la investigación a la policía antiterrorista. En marzo del 2009 Sarkozy, entonces presidente, y varios ministros y cargos de la UMP, recibieron también cartas amenazadoras con balas. Hubo varios detenidos, pero quedaron en libertad.
En el caso de las amenazas al juz Gentil, duramente atacado estos días por la derecha, no puede descartarse un vínculo directo con la imputación de Sarkozy por “abuso de debilidad”. El Sindicato de la Magistratura relacionó en un comunicado las declaraciones “indignadas e incluso injuriosas” y este “insoportable desencadenamiento de odio”.




jueves, 28 de marzo de 2013

Valdés, héroe en París


Si Pedro fue, con su gol, el artífice de la victoria de España contra Francia la noche del martes en el Stade de France, en la periferia norte de París, no lo fue menos Víctor Valdés, elogiado unánimemente por la prensa francesa como el muro contra elque se estrellaron las numerosas ocasiones de los bleus. Para el guardameta azulgrana, que salió al césped con el enorme peso de tener que reemplazar en la portería española al carismático Iker Casillas –en la tribuna, lesionado–, el balance no pudo ser mejor. El diario L’Équipe le designó ayer como el mejor jugador del partido, con una calificación –no alcanzada por nadie más– de 8 sobre 10.

El lance que le valió a Valdés los mayores elogios se produjo en el minuto 39 de juego, cuando en una salida impecable abortó el ataque de Frank Ribéry, que se encontraba solo frente a él. Para muchos comentaristas franceses esa fue la mejor oportunidad del equipo de Didier Deschamps durante todo el partido, que de haberla materializado habría colocado un 1-0 en el marcador y condicionado, acaso decisivamente, el desarrollo del encuentro.

Sin embargo, no fue esa la única acción brillante – y “decisiva”– de Valdés. En su análisis de la actuación de los jugadores más destacados, L’Équipe subraya aún otras dos: una “buena salida” ante un centro de Vallbuena en el minuto 51 y otra intervención “excepcional” ante Evra en el 86, pese a que en este caso un fuera de juego la hizo superflua. “Ribéry perdió su duelo con Valdés”, subrayaba en el mismo rotativo el cronista Vincent Duluc, para quienla ocasión fallida del delantero francés podría haber “marcado la diferencia”. Lo mismo que Cyrille Haddouche en Le Figaro, para quien el jugadir del Bayern “falló en su cara a cara” con el guardameta español.

“A pesar de la omnipresencia de un Franck Ribéry resuelto –escribía en el vespertino Le Monde Rémi Dupré–, los bleus no aprovecharon sus múltiples ocasiones ante la portería defendida por Victor Valdés”. Y en el diario Le Parisien, el ex defensor de la selección francesa Maxime Bossis –campeón de Europa en 1984– atribuyó también al portero azulgrana un papel determinante. “Francia no tiene que enrojecer (por su actuación) –razonó el ex internacional–, pues Valdés hizo algunas grandes paradas”.

No hay duda de que el estadio de Saint-Denis, en cuya catedral yacen los reyes de Francia, le es propicio a Valdés, quien en la final de la Champions frente al Arsenal, el 17 de mayo del 2006, que ganó el Barça por 2-1, fue el gran héroe del partido. Impresionado, Thierry Henry –que entonces militaba en las filas del equipo inglés– atribuyó al portero azulgrana el mérito de la victoria. Hoy, curiosamente, el ex jugador francés es el principal valedor de Valdés para su eventual fichaje, siete años después, por el Arsenal...

La prensa francesa se rindió ayer no sólo ante Valdés, sino ante la actuación de la selección española en su conjunto, que a su juicio demostró ser netamente superior a la francesa. “España mereció su victoria por su prodigioso dominio técnico”, concluyó L’Équipe, quien dio por cierto el penalty cometido por Lloris sobre Pedro en el minuto 31 y no pitado por el árbitro del partido. “Esta España no tiene piedad”, “Todo es difícil frente a La Roja”, “Lección de realismo a la española”, “Atrapados por el principio de realidad”... Los títulos y comentarios no ofrecían duda.



miércoles, 27 de marzo de 2013

Chipre une a Rajoy y Hollande


No habrá un segundo Chipre, no debe haberlo. España y Francia están completamente de acuerdo a este respecto, así como en el principio “irrevocable” de que la Unión Europea, a través de la futura unión bancaria, debe garantizar los depósitos bancarios de los ciudadanos. En este sentido, el acuerdo alcanzado en el seno de la zona euro para el rescate del sistema bancario chipriota debe considerarse un caso “único”, “extraordinario” y “excepcional”, en suma, irrepetible. Así lo subrayaron ayer en París el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, y el presidente de la República francesa, François Hollande, que enmendaron la plana al bisoño presidente del Eurogrupo, el holandés Jeroen Dijsselbloem, quien la víspera había sugerido –según él, por un deficiente dominio del inglés– todo lo contrario. Rajoy y Hollande se reunieron en el Elíseo por espacio de una hora, antes de deplazarse juntos hasta el Stade de France para asistir al encuentro de clasificación para el Mundial de fútbol entre Francia y España.

Rajoy y Hollande, como no hace tanto tiempo Zapatero y Sarkozy –y sus antecesores–, demostraron una vez más que entre Madrid y París la sintonía en los asuntos europeos tiene cimientos muy sólidos y trasciende las diferencias políticas e ideológicas de los gobiernos respectivos.

Los presidentes español y francés empezaron por remarcar que la crisis de Chipre, propiciada por un sistema bancario hipertrofiado y que ha actuado como paraíso fiscal –preferentemente para las grandes fortunas rusas–, no hubiera sucedido si la unión bancaria europea, que acordó crearse en la cumbre de la UE de junio del 2012, fuera ya una realidad. Constatación que llevaba implícita una crítica a la canciller alemana, Angela Merkel, que es quien ha retrasado su implantación.

Mariano Rajoy consideró que el acuerdo finalmente alcanzado para el rescate del sistema bancario de Chipre es bueno, en la medida en que salva los depósitos inferiores a 100.000 euros. “El problema del sistema bancario chipriota es distinto al del resto de países de la UE. Por eso la decisión adoptada es extraordinaria y única, sólo aplicable a Chipre”, remarcó Rajoy, quien amonestó implícitamente al presidente del Eurogrupo por sus afirmaciones: “Es muy importante, a la hora de hacer declaraciones, ser prudente, preciso, mesurado y atenerse a los acuerdos adoptados”, dijo.

Cualquier otra crisis bancaria que pueda producirse en el futuro, añadió, deberá resolverse a través del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEE) y por ninguna otra vía. “España siempre estará en contra de utilizar los depósitos de la gente”, añadió.

En la misma línea, François Hollande consideró que la garantía de los depósitos bancarios debe ser un “principio absoluto e irrevocable” de la futura unión bancaria europea. “Se trata de un principio que debe ser respetado, porque da confianza”, afirmó el presidente francés, quien al igual que el mandatario español añadió que el MEE debe ser el vehículo de resolución de eventuales crisis bancarias en el futuro. El tratamiento dado a Chipre es “excepcional, específico, único”. Más sintonía, imposible.

Tanto Rajoy como Hollande expresaron su interés común en que el próximo Consejo Europeo previsto el mes de junio dé finalmente carta de naturaleza a la unión bancaria y no haya nuevas dilaciones. “España está por una auténtica unión fiscal, económica y política, por una mayor integración europea”, remachó el español, mientras el francés –acomplejado todavía por el fracaso del referéndum de la Constitucion europea en el 2005– miraba al tendido.

Tanto Hollande como Rajoy, obligados ambos a lidiar con malas noticias en el terreno del empleo –las previsiones del Banco de España vaticinan un paro del 27,1% este año, mientras que en Francia está rozando un récord histórico con 3,18 millones de personas sin trabajo (más del 10%)–, insistieron asimismo en la necesidad de que Europa tome medidas para fomentar la actividad. El presidente francés, que hasta ahora ha escapado a la política de austeridad. fue quien más puso el acento en la necesidad de encontrar un “equilibrio” entre la reducción del déficit y el fomento del crecimiento.

Los presidentes español y francés sólo discreparon en un asunto, uno solo: el pronóstico deseado para el partido de fútbol entre Francia y España. Hollande, en un falso gesto de equidad, abogó por un empate –claramente beneficioso para Francia, que antes de empezar avetajaba a España por dos puntos en la clasificación–. Rajoy apostó por la victoria española, el único resultado positivo para la selección de Del Bosque. “Con esta constatación de desacuerdo les vamos a dejar”, se despidió sonriente el presidente francés.



martes, 26 de marzo de 2013

Sarko contra el juez Gentil


Más de 50.000 internautas mostraron ayer su apoyo al ex presidente francés Nicolas Sarkozy, quien eligió su página oficial en Facebook para reaccionar personalmente a su imputación en el caso Bettencourt. Firme, pero mucho más ponderado que la mayoría de sus compañeros de filas, Sarkozy rechazó su inculpación por “injusta e infundada” y se mostró convencido de que “la verdad acabará por triunfar”.

El ex presidente ha sido procesado por un presunto delito de “abuso de debilidad” sobre la anciana heredera del grupo L’Oréal, Liliane Bettencourt, de 90 años, cuyo estado de debilidad psicológica –sufre una forma de Alzheimer– habría sido supuestamente aprovechado para sacarle el dinero para financiar la campaña de las elecciones presidenciales del 2007. Prescrito el presunto delito de financiación irregular, el juez instructor del caso, Jean-Michel Gentil, ha optado por presentar cargos por un delito que no prescribe.

En su mensaje en Facebook, Sarkozy agradece todos los apoyos recibidos y defiende, ante sus seguidores como ante sus oponentes, su inocencia. “En ningún momento en mi vida pública he traicionado los deberes de mi cargo”, asegura el ex presidente, quien añade: “Voy a consagrar toda mi energía a demostrar mi probidad y mi honestidad”. Sarkozy reivindica los mismos derechos de cualquier ciudadano a una “justicia imparcial y serena”, tras lo cual reafirma su “confianza” en la institución judicial.

Las relaciones entre Sarkozy y los jueces han sido tradicionalmente tormentosas y en las filas de la derecha hay quienes sugieren que los magistrados, como casta, se estarían vengando del ex jefe del Estado. En el caso del juez Gentil, el abogado de Sarkozy, Thierry Herzog, ha cuestionado abiertamente su imparcialidad y ha anunciado la presentación de un recurso ante el Tribunal de Apelación de Burdeos. El juez Gentil firmó el 28 de junio del 2012, junto a otros 81 magistrados, una tribuna periodística en la que se criticaba la política de Nicolas Sarkozy en la lucha contra la corrupción financiera.

El juez de Burdeos, sobre quien recayó el caso Bettencourt precisamente por las interferencias políticas que sufría la instrucción en Nanterre (periferia de París), ha sido muy duramente atacado por la derecha desde que el pasado jueves decidió imputar al ex jefe del Estado. La crítica más agresiva, insultante incluso, ha venido de uno de los más estrechos colaboradores de Sarkozy en el Elíseo, su ex consejero Henri Guaino, autor de muchos de sus discursos. Guaino acusó en un primer momento al juz de haber “deshonrado a la justicia” y, lejos de comedirse, volvió a atacar ayer desde Le Figaro: “El juez, con esta acusación infamante, insultante contra Nicolas Sarkozy, ha deshonrado a la justicia y ha ensuciado a Francia en directo ante el mundo entero”, dijo.

El juez Gentil –cuyo apellido esconde en realidad una severidad legendaria– ha decidido atacar a Guaino por la vía judicial y, según avanzó Europe 1, en los próximos días le enviará una citación por “ultraje a magistrado”.

El caso Bettencourt empezó como una querella familiar entre Liliane Bettecourt y su hija, Françoise Bettencourt-Meyers, quien sospechaba que el círculo más próximo de su madre se aprovechaba de su estado para obtener regalos millonarios. La investigación permitió descubrir que, además, habría habido una financiación irregular de la campaña electoral de Sarkozy en el 2007. El ex ministro Eric Woerth, que era el tesorero, está imputado, al igual que el ex administrador de Bettencourt, Patrice de Maistre.



lunes, 25 de marzo de 2013

Caballo grande...


El tamaño no importa... salvo cuando se trata de una manifestación. En este caso, sólo las dimensiones parecen contar. Siguiendo al pié de la letra el refrán castellano que proclama la preferencia por el “caballo grande, ande o no ande”, los organizadores de la segunda gran manifestación contra la legalización del matrimonio homosexual en Francia reivindicaron ayer la movilización de 1,4 millones de personas, una cifra absolutamente desmesurada que más que cuadruplicó el cálculo de la Prefectura de Policía de París, que la fijó en 300.000.

Más crispados que hace un mes y medio, una minoría de participantes de la segunda marcha contra el “matrimonio para todos” provocó incidentes con las fuerzas del orden al tratar de forzar una barrera de seguridad de los gendarmes y manifestarse por los Campos Elíseos pese a la prohibición gubernativa. La derecha no perdió la oportunidad de acusar al Gobierno de lanzar gases lacrimógenos contra pacíficas familias con niños. “No me imagino a los niños intentado forzar una barrera de los gendarmes”, ironizó el ninistro Arnaud Montebourg. “¡Yo soy francés, no hay derecho!”, se quejó un manifestante, sin aclarar si los no franceses tenían, por el hecho de serlo, preferencia a la hora de recibir gases irritantes en los ojos.

Los organizadores pretendían manifestarse por los Campos Elíseos, una avenida emblemática y de gran carga simbólica para la derecha –que en 1984 organizó una marcha masiva contra la reforma educativa de François Mitterrand, que logró parar–, pero tuvieron que conformarse con hacerlo al otro lado, entre el Arco de Triunfo y La Défense.

El movimiento conservador contra el proyecto de legalización del matrimonio entre homosexuales consiguió el pasado 13 de enero un gran éxito al movilizar a cientos de miles de personas –800.000, según los organizadores, 340.000 según la Prefectura– contra la iniciativa del Gobierno, en lo que constituyó una de las mayores manifestaciones de los últimos treinta años.

Desde entonces, sin embargo, el movimiento había perdido bastante gas, incapaz de frenar al Gobierno. En efecto, el proyecto siguió su curso en el Parlamento como si nada, la ley fue aprobada en primera instancia por la Asamblea Nacional el 12 de febrero y actualmente se encuentra en fase de tramitación en el Senado. Por otro lado, ninguna de las acciones de justicia emprendidas por los opositores ha producido tampoco efecto alguno. Su último cartucho era demostrar que la calle sigue movilizada y que hay una Francia ferozmente contraria a un proyecto de ley que cambia la naturaleza legal del matrimonio, otorga a las parejas homosexuales idénticos derechos a las heterosexuales en materia de adopción y filiación, y entreabre la puerta –puesto que esta ley no lo regula– a que las parejas gay se beneficien en el futuro de programas de reproducción asistida.

Los opositores tenían necesidad de demostrar que la protesta podía seguir siendo masiva y, al movilizar a cientos de miles de personas, demostraron que así es. Por más que el cálculo de 1,4 millones de personas sea, cuanto menos, ampliamente generoso.

Es difícil que, pese a la amplitud de la contestación, el movimiento anti-matrimonio homosexual fuerce a dar marcha atrás al Gobierno. Para François Hollande, enfrentado a una situación económica inquietante y obligado a adoptar medidas impopulares, abandonado por una parte del electorado popular y de izquierdas, esta reforma le ofrece la oportunidad de cerrar filas en su propio campo.



sábado, 23 de marzo de 2013

¿Operación retorno abortada?


Nicolas Sarkozy salió la noche del jueves del palacio de Justicia de Burdeos completamente sonado. El ex presidente francés no esperaba de ninguna manera resultar imputado en el caso Bettencourt y menos aún inculpado por un delito tan poco honorable como el de abusar de la debilidad mental de una anciana multimillonaria –Liliane Bettencourt, heredera del imperio L’Oréal– para sacarle el dinero y financiar la campaña de las elecciones presidenciales del 2007. La decisión del juez instructor del caso, Jean-Michel Gentil, puede acabar teniendo importantes repercusiones políticas, pues podría abortar la operación retorno de Sarkozy cara a las elecciones presidenciales del 2017, una idea que el propio interesado acarició públicamente hace quince días.

La sospecha que pesa sobre Sarkozy y algunos de sus colaboradores –particularmente el ex ministro Eric Woerth, tesorero de la campaña del 2007 y estrechamente vinculado al ex administrador de Bettencourt, Patrice de Maistre– es la de haber aprovechado el estado de la heredera de L’Oréal, aquejada desde el 2006 de una forma de Alzheimer, para obtener fondos para financiar la campaña electoral. Una idea que avalan varios de los antiguos empleados de Bettencourt y que sugieren ciertas coincidenciasa entre retiradas de dinero en Suiza y reuniones en el domicilio de Bettencourt. Sarkozy sostiene que sólo estuvo una vez en la casa en esa época, el 24 de febrero, pero su versión es contestada. Ante la imposibilidad de atacarle por financiación ilegal, delito que prescribe a los tres años, el juez ha optado por el de “abuso de debilidad”.

El magistrado instructor, con fama de determinado e incorruptible –además de extremadamente severo–, podría cerrar en las próximas semanas el sumario y decidir cuántas de las 17 personas que están imputadas –entre ellas, Woerth y De Maistre– son enviados a juicio. Si Sarkozy tuviera que sentarse en el banquillo de los acusados sus posibilidades de resurrección política quedarían probablemente truncadas. En caso contrario el caso podría actuar, a la inversa, como acicate.

Sarkozy recibió la decisión del juez como un mazazo y consideró haber recibido un “tratamiento escandaloso”, según afirmó en la radio su abogado, Thierry Herzog, quien anunció la presentación de un recurso de nulidad.

En el campo de la derecha, las reacciones fueron enormememte agresivas –desaforadas, incluso– pero en ningún caso improvisadas. Cada cual con un acento diferente, los dirigentes de la UMP salieron a cuestionar la independencia del juez, criticar su “encarnizamiento” y en algunos casos esgrimir teorías conspirativas. El presidente interino del partido, Jean-François Copé –que ex presó su “incomprensión”– fue llamativamente de los más contenidos, mientras el ex primer ministro François Fillon habló de una decisión “injusta y extravagante”, y el ex consejero de Sarkozy Henri Guaino acusó al juez de haber “deshonrado a la justicia”.
Las asociaciones de magistrados protestaron por los ataques de la derecha y uno de ellos, Christophe Régnard –presidente de la Unión Sindical de Magistrados–, pidió a la ministra de Justicia, Christiane Taubira, actuar penalmente contra Guaino.


De Nanterre a Burdeos

El caso Bettencourt empezó como una querella familiar. Fue la hija de Liliane Bettencourt, de 90 años, Françoise Bettencourt-Meyers, quien acudió a la justicia ante al sospecha que un amigo de su madre, el fotógrafo François-Marie Banier, se estaba aprovechando de la anciana para sacarle el dinero. El caso dio un vuelco cuando se conoció el contenido de unas grabaciones hechas clandestinamente por el mayordomo, que pusieron en evidencia el papel del administrador, Patrice de Maistre, y del ministro Eric Woerth, e introdujo un sesgo político que amenazaba con salpicar a Sarkozy. La instrucción fue muy agitada, con un duro enfrentamiento entre la juez de Nanterre Isabelle Prévost-Desprez y el fiscal Philippe Courroye, amigo personal del ex presidente. Por este motivo el Tribunal de Casación decidió trasladar el caso a Burdeos.


Otras amenazas judiciales

Imputado en el caso Bettencourt, por un presunto delito de “abuso de debilidad”, los problemas de Nicolas Sarkozy con la justicia podrían no acabar aquí. En estos momentos, hay otros cuatro casos judiciales abiertos en los que el ex presidente francés podría verse salpicado personalmente.

Una de las investigaciones que podrían llegar hasta la figura de Sarkozy es la que atañe al caso Adidas-Tapie, que pretende establecer si en la elevada indemnización concedida en el 2008 al empresario Bernard Tapie por la fraudulenta venta de Adidas por el Crédit Lyonnais en 1993 –en la que el Estado es responsable subsidiario– hubo trato de favor. La justicia investiga el papel de Christine Lagarde, ex ministra de Economía y actual directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), y se pregunta si actuó por propia iniciativa o siguiendo instrucciones del Elíseo, toda vez que Sarkozy se vio con Tapie hasta 18 veces entre 2007 y 2010.

Otro juez investiga, por su parte, las presuntas irregularidades cometidas en la adjudicación de diversos contratos para realizar sondeos de opinión por parte del Elíseo, particularmente los que atañen al consejero personal de Sarkozy Patrick Buisson, que habría resultado beneficiado. En este caso, en la medida en que el expresidente francés estaría amparado por la impunidad legal de que goza el jefe del Estado en el ejercicio de sus funciones, se salvaría. Pero no así algunos de sus más estrechos colaboradores.

El tercer caso, al igual que el asunto Bettencourt, atañe a la financiación de la campaña electoral del 2007. Otro juez investiga si Sarkozy se benefició de una aportación económicadel desaparecido líder libio Muamar el Gadafi, como así han sostenido sucesivamente el hijo del coronel, Saif Al Islam, el exprimer ministro libio Al Baghdadi Al Mahmudi y el intermediario en operaciones de compra-venta de armamento Ziad Takieddine.

Finalmente, el cuarto asunto es el llamado caso Karachi, abierto por un atentado contra ingenieros franceses en la ciudad pakistaní y que ha conducido a descubrir el pago de comisiones y retrocomisiones fraudulentas en la venta de submarinos franceses a Pakistán en los años noventa. Los jueces sospechan que una parte de las comisiones pagadas a intermediarios y responsables pakistaníes regresaron a Francia y sirvieron para financiar la campaña del entonces primer ministro Édouard Balladur en las elecciones al Elíseo de 1995. Nicolas Sarkozy era en la época el ministro del Presupuesto y portavoz de la campaña... Dos de sus amigos han sido imputados por este caso, pero hasta el momento nada inculpa al ex presidente.


viernes, 22 de marzo de 2013

Hollande pierde a una pieza clave


François Hollande está experimentando en propia piel la célebre sentencia de su antecesor –y colega de andanzas políticas en Corrèze– Jacques Chirac según la cual “los problemas siempre vuelan en escuadrilla”. Con una cota de impopularidad inédita en la historia de la V República tras sólo diez meses de mandato y una situación económica que se degrada en todos los frentes, al presidente francés sólo le faltaba un escándalo político del calibre del protagonizado por el hasta anteayer ministro del Presupuesto.

Jérôme Cahuzac ha sido forzado a dimitir después de que la fiscalía de París decidiera el martes abrir una información judicial por un presunto delito de “blanqueamiento de fraude fiscal”. La justicia sospecha que el ex ministro, cirujano de profesión y que en el pasado hizo fortuna con los implantes capilares, tuvo una cuenta bancaria secreta en Suiza.

El impacto del cese de Cahuzac sobre la opinión pública es todavía incierto y la celeridad con la que Hollande ha reaccionado –aceptando su cese tan sólo tres horas después de la decisión de la fiscalía– puede acabar minimizándolo. Pero el momento en que ha saltado el escándalo no podía ser peor para el presidente.

De entrada, ha tenido un efecto negativo inmediato, al romper la estrategia de Hollande de reconquista de la opinión pública, que tenía ayer mismo un momento importante con el debate en la Asamblea Nacional de una moción de censura de la UMP contra al Gobierno –que superó sin problemas–. La moción debía ser la ocasión para que el primer ministro, Jean-Marc Ayrault, lanzara una contraofensiva política y preparara el terreno para una entrevista televisiva del presidente la semana que viene.

Pero con ser enfadosa, no es ésta la peor consecuencia del cese de Cahuzac. Con la dimisión del titular de la cartera del Presupuesto, el presidente francés pierde a uno de sus ministros más sólidos –unánimente elogiado a derecha e izquierda– y una pieza clave de su Gobierno. Su pérdida se produce en un momento especialmente delicado, puesto que el Ejecutivo está preparando el presupuesto del 2014, que deberá comportar serios recortes con el fin de cumplir el objetivo de déficit. Cahuzac era el encargado de dirigir con mano de hierro las discusiones con cada ministerio para la reducción del gasto.

La tarea recaerá en el hasta ahora ministro de Asuntos Europeos, Bernard Cazeneuve, a quien un emocionado Cahuzac elogió ayer durante el acto de traspaso de poderes. “Su nombramiento ha sido la única buena noticia de la jornada de ayer”, dijo. Cazeneuve será sustuido a su vez por el hasta ahora ministro de Formación Profesional, Thierry Repentin, cuya antigua cartera se diluye en la de Trabajo.

El caso de la supuesta cuenta bancaria suiza de Cahuzac fue destapado el pasado mes de diciembre por el diario digital de investigación Mediapart –dirigido por el ex director de Le Monde Edwy Plenel–, que difundió el contenido de una grabación de finales del año 2000 en el que alguien que parece ser Cahuzac reconocía la existencia de una cuenta en Suiza. Las palabras del ex ministro –si finalmente se demuestra que la voz es la suya– fueron grabadas accidentalmente en el buzón de voz de un político del antiguo RPR de Villeneuve-sur-Lot, al que Cahuzac habría llamado involuntariamente al activar por accidente su móvil.

Cahuzac siempre ha defendido su inocencia y negado haber tenido jamás una cuenta en Suiza, y demandó a Mediapart por difamación. Cuando la fiscalía abrió diligencias preliminares, el 8 de enero, se mantuvo en sus trece. Pero el nuevo paso dado por la fiscalía anteayer y, sobre todo, el tenor de sus conclusiones hacía inviable su continuidad.

La fiscalía considera, a partir de tres testimonios y de las pruebas técnicas realizadas, que la voz de la grabación es muy probablemente la de Cahuzac y que la cinta no ha sido manipulada ni alterada. En su apertura de una información judicial, la fiscalía no sólo apunta al presunto delito de de “blanqueamiento de fraude fiscal”, sino que busca determinar asimismo si los fondos depositados en dicha cuenta procedían de pagos de la industria farmacéutica. Los jueces Roger Le Loire y Renad Van Ruymbeke serán los encargados de la instrucción.



Lagarde, perseguida por el caso Adidas


Agentes de la policía judicial registraron ayer el piso particular en París de la directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, en el marco de la investigación sobre el denominado caso Tapie-Adidas. La justicia francesa, que abrió oficialmente en 2011 una investigación sobre Lagarde por presunta complicidad en falsificación de documentos y desvío de fondos públicos, busca establecer el papel de la ex ministra francesa de Economía en la resolución en el 2008 del litigio que enfrentaba al Estado francés con el empresario Bernard Tapie por la venta de Adidas a través del Crédit Lyonnais en 1993, y que resultó claramente beneficiosa para el empresario.

En las últimas semanas la policía ha registrado asimismo los domicilios del ex director de gabinete de Lagarde en aquella época, Stéphane Richard –actual presidente de France Télécom– y el ex secretario general del Elíseo y ex ministro del Interior Claude Guéant. Los jueces quieren saber si Lagarde decidió sola sobre la forma de resolver el litigio –tal como ella siempre ha declarado– o recibió instrucciones del entonces presidente de la República, Nicolas Sarkozy, con quien Bernard Tapie –según han revelado las agendas del Elíseo– se entrevistó en 18 ocasiones entre el 2007 y el 2010. Tapie, quien fuera ministro con el socialista François Mitterrand, apoyó la candidatura de Sarkozy en las elecciones presidenciales del 2007.

Los hechos se remontan a 1992, cuando Tapie encargó la venta de Adidas a su banco, el Crédit Lyonnais, que en 1993 la adjudicó a un grupo inversor en el que participaba una de sus propias filiales por 315 millones de euros. Un año después, el empresario Robert-Louis Dreyfuss se hizo con el control de la totalidad de la empresa por 701 millones de euros, aunque su valor subió en 1995, tras ser introducida en Bolsa, a 1.667 millones. Mientras tanto, el Crédit Lyonnais –al borde de la quiebra– fue intervenido por el Estado francés.

Sintiéndose engañado y sospechando una confabulación entre el banco y Dreyfuss, Tapie demandó al Crédit Lyonnais, que inicialmente fue condenado –y a través de él, el Estado– a indemnizar al empresario.
El litigio judicial llegó sin embargo a un callejón de difícil salida y Lagarde decidió resolverlo a través de un tribunal arbitral, un medio habitual en los conflictos privados pero infrecuente cuando está por en medio el Estado. El tribunal acordó en el 2008 una indemnización a Tapie de alrededor de 400 millones de euros (285 millones más los intereses), que Lagarde aceptó sin presentar recurso, en contra de la opinión de los servicios del Ministerio de Economía.

El FMI reafirmó ayer, a través de Gerry Rice, director del departamento externo, su “confianza” en Christine Lagarde.


miércoles, 20 de marzo de 2013

Luz verde al velo en la empresa privada


Prohibir el velo islámico –el tradicional hijab, que deja la cara descubierta– en los servicios públicos y en aquellas empresas que los gestionan es lícito, debido al deber de neutralidad religiosa del Estado. Pero hacerlo en el ámbito de la empresa privada es del todo ilegítimo, porque atenta contra los derechos a la libertad religiosa y a la no discriminación. Así lo ha considerado en una controvertida sentencia el máximo órgano jurisdiccional francés, el Tribunal de Casación, cuyos fallos crean jurisprudencia. El ministro del Interior y responsable en tanto que tal de los cultos religiosos, Manuel Valls, consideró que la sentencia “pone en cuestión el principio de laicidad”.

El fallo del Tribunal de Casación es el último paso de un largo litigio judicial iniciado en el 2008, cuando la dirección de la guardería privada Baby Loup, de Chanteloup-les-Vignes (Yvelines, al oeste de París), decidió despedir a una de sus empleadas, Fatima Afif, por insubordinación por empecinarse en llevar el velo –al regreso de un permiso por maternidad– pese a que el reglamento interno del centro prohíbe ostentar signos religiosos u otros que pongan en entredicho su neutralidad. En su combate, la guardería recibió el apoyo de numerosas personalidades, entre ellas la filósofa Elisabeth Badinter, así como políticos como Manuel Valls o Jeannette Bougrab.

El punto de vista de la guardería, que sostenía que su actividad podía asimilarse a la de un servicio público, fue apoyado por una primera sentencia del Conseil des Prud’hommes (equivalente a la Magistratura de Trabajo) y por una segunda del Tribunal de Apelación de Versalles. Todo esto, sin embargo, ha sido tirado ahora por tierra por el Trinunal de Casación. El alto tribunal considera en su sentencia, dictada ayer, que los principios de neutralidad y laicidad son aplicables únicamente a los agentes de un servicio público, aún cuando éste sea prestado por delegación por una empresa de derecho privado. Ahora bien, razona, la guardería Baby Loup, “a pesar de su misión de interés general”, es un centro privado, y “no puede ser considerada” como una entidad que “presta un servicio público”. En tal caso, la prohibición por el reglamento interno de vestir el velo constituye una “discrimación religiosa”.



martes, 19 de marzo de 2013

Hollande, peor que Sarkozy


François Hollande ya no sabe qué hacer para tratar de reconquistar la confianza de los franceses. Sólo así se entiende que el presidente de la República apadrinara ayer con gran pompa en el Elíseo la firma de un faraónico contrato privado entre dos sociedades mercantiles, Airbus y la compañía aérea indonesia Lion Air –para la compraventa de 234 aviones, algo nunca visto–, en el que el Gobierno no había intervenido para nada. ¡Las buenas noticias van tan escasas! Habituado a tener que lidiar con una cascada de cierres industriales y planes de reducción de plantilla, la marcha triunfal del campeón europeo –y francés– de la aeronáutica era demasiada tentación.

La semana pasada, el presidente francés protagonizó otro intento para tratar de volver a conectar con la ciudadanía. Inaugurando un nuevo modelo de desplazamiento por el territorio, Hollande pasó dos días consecutivos en Borgoña –en el departamento de Côte d’Or– para codearse con el pueblo y explicar directamente su política. Objeto de pitadas y de protestas, la operación de seducción acabó en fracaso.

Hollande sabía a ciencia cierta, cuando tomó posesión en el Elíseo el 15 de mayo del 2012 como presidente de la República, que no tenía por delante un camino de rosas, sino de espinas. Diez meses después, la realidad se ha revelado peor de lo que imaginaba. Más de dos terceras partes de los franceses se dicen descontentos con su gestión y el nivel de confianza en Hollande ha caído en una sima más profunda que la que engulló en su día a todos sus predecesores, incluido el aborrecido –y hoy llamativamente añorado– Nicolas Sarkozy. Nunca ha habido en la V República un presidente más impopular –entre el 30% y el 31% según diversos sondeos– a estas alturas de mandato. Su antecesor estaba en el 41%...

Naturalmente, la primera explicación hay que buscarla en la degradación de la situación económica. El crecimiento, que el presidente francés confiaba reencontrar en el 2013 –un modesto 0,8%, pero crecimiento al fin y al cabo–, no está ni se le espera. Y, como consecuencia, el resto de indicadores económicos no hacen más que deteriorarse: el paro crece de forma imparable –3,17 millones de desempleados (el 10,6%)– y se acerca peligrosamente al récord histórico alcanzado en 1997, mientras el déficit público, a pesar del esfuerzo fiscal impuesto este año a los franceses, se ha descontrolado de nuevo y acabará en el 2013 en torno al 3,7% del PIB, en lugar del 3% previsto. Lo cual exigirá aprobar nuevos ahorros y recortes... El Gobierno ya trabaja en ello.

Con este panorama, cualquier otro presidente, fuera del partido que fuera, se encontraría en dificultades. Pero en el caso de François Hollande se da otra circunstancia agravante. Decididamente socialdemócrata y reformista, determinado a introducir una gestión económica rigurosa –aún a costa de romper con algunos tabúes históricos de la izquierda francesa–, el presidente se ha ido enajenando en gran medida el apoyo de su propia base electoral y de las capas populares, que encuentran su política demasiado parecida a la de Sarkozy. El acuerdo para favorecer la competitividad de las empresas y la reforma del mercado de trabajo –dos proyectos emblemáticos pactados con los empresarios y una parte de los sindicatos– han escocido en ciertos sectores. Y ha generado ya los primeros movimientos de contestación social, organizados por la CGT y FO.

Resultado, si la confianza en el presidente francés ha caído globalmente ocho puntos entre febrero y marzo –del 39% al 31%, según el último sondeo de Opinion Way aparecido ayer–, el descalabro es más acusado todavía entre los votantes de izquierda (-13 puntos) y de centro (-12), mientras que entre los votantes de derecha es más moderado (-5)

Una señal de alarma, muy atentamente leída en el Elíseo, en Matignon y en la sede socialista de la calle Solférino, se ha disparado esta fin de semana. El domingo, en una elección parcial en una circunscripción del departamento del Oise (en la región de Picardía), la candidata socialista, Sylvie Houssin, quedó descabalgada de la primera vuelta. La abstención, elevadísima, castigó sobre todo al Partido Socialista, que perdió nueve puntos. El beneficiado fue el Frente Nacional... 


“No se case con Valérie, no nos gusta...”

Si la imagen de François Hollande entre los franceses se degrada a ojos vista, el presidente francés no puede confiar en este caso con la ayuda de su compañera, Valérie Trierweiler, de quien sólo un 29% de los ciudadanos tiene una buena opinión. Hace una semana, en Dijon, una mujer madura se acercó al presidente y le espetó: “No se case con Valérie. No nos gusta en Francia. No nos gusta. Voilà!”. Hollande, que en un primer momento pareció dispuesto a dialogar con su interlocutora, optó por marcharse en cuanto vió el tenor de la conversación.





sábado, 16 de marzo de 2013

PSG, el sueño y la pesadilla


Entre el sueño y la pesadilla, el Paris Saint-Germain (PSG) no sabía ayer a qué carta quedarse después de que el azar –mejor hablar aquí de azar que de suerte– le colocara frente al FC Barcelona en los cuartos de final de la Champions. Así que, puestos frente a lo inevitable, los parisinos prefirieron celebrar la oportunidad de medirse al mejor y más temido equipo que podían esperar. “Peor sorteo era difícil”, declaró el director deportivo del PSG, Leonardo, quien inmediatamente después calificó sin embargo el emparejamiento con el Barça de “formidable”.

“Será una fiesta del fútbol. Es una gran oportunidad para nosotros, es el mejor equipo del momento, y uno de los tres mejores de la historia del fútbol. Tienen todo lo que es posible tener”, añadió Leonardo. En la misma línea, el entrenador, Carlo Ancelotti, lo juzgó “magnífico”.

Si para cualquier equipo enfrentarse al Barça en cuartos sería una mala noticia, las condiciones en que el Paris Saint-Germain deberá hacerlo hacen el reto aún más complicado. Con el partido de ida en el Parque de los Príncipes y con su principal ariete –Zlatan Ibrahimovic, sancionado– en la grada, los parisinos deberían lograr una auténtica hazaña para llegar al Camp Nou en situación de ventaja. Y aún así, visto lo que le sucedió al Milan, las esperanzas de calificarse son infinitesimales.

Algunos seguidores recordaban ayer la victoria del PSG sobre el Barça en los cuartos de final de la temporada 1994-95 –con Johan Cruyff como entrenador– como para conjurar a los hados. Otros se apresuraban a citar al papa Francisco I, que ayer mismo llamó a los cristianos a “no ceder al pesimismo”. “El PSG es un equipo en construcción, no tiene nada que perder”, subrayaba por su parte el cronista deportivo Pascal Praud.

El PSG, que encabeza la clasificación de la liga francesa –con cuatro puntos de ventaja sobre el segundo, el Olympique Lyonnais–, es en efecto un equipo en construcción... a golpe de pretodólares. Propiedad desde el 2011 del emirato de Qatar –a través de la sociedad Qatar Sports Investments (QSI)–, el presidente del club, Nasser al Jelaifi, se ha propuesto convertirlo en uno de los grandes de Europa. Y para ello no ha dudado en tirar de talonario para fichar como ya nadie puede hacerlo en el continente: al inicio de esta temporada se gastó 145 millones de euros en hacerse con jugadores como Ibrahimovic –con 24 goles, el pichichi del campeonato– o Thiago Silva, a los que recientemente se ha sumado el muy mediático David Beckham.

Sin duda arrastrado por la emoción, el director deportivo del PSG pidió ayer en directo por televisión en matrimonio a su compañera, la periodista televisiva Anna Billo, con quien tiene un hijo y que –sorprendida– le respondió que ya hablarían en casa. En una pausa publicitara, comentó: “Se ha vuelto completamente loco”. El entonces entrenador de la selección francesa de fútbol, Raymond Domenech, hizo lo mismo hace casi cinco años con su novia, Estelle Denis, la misma noche en que Francia fue eliminada del Euro 2008. Todavía no le ha dicho sí...



martes, 12 de marzo de 2013

En nombre de Imad


Latifa Ibn Ziaten (Tetuán, Marruecos, 1 de enero de 1960) nunca había llevado velo. Decidió ponérselo hace un año, en señal de duelo por la muerte de su hijo Imad, la primera víctima del islamista Mohamed Merah, el terrorista que hace un año asesinó a siete personas en Toulouse y Montauban causando una honda conmoción en toda Francia. La vida de esta mujer discreta basculó el 11 de marzo del 2012, cuando el aprendiz de yihadista tolosano mató a su hijo por el mero hecho de ser un paracaidista, cómplice a sus ojos de la muerte de sus hermanos musulmanes en Afganistán. Una placa conmemora desde ayer en Toulouse su sacrificio “al servicio de la nación” y el ministro de Defensa, Yves le Drian, le concedió a título póstumo el título de caballero de la Legión de Honor. “Es un gran honor para mi hijo”, dijo Latifa, conteniendo apenas su emoción y su tristeza.

Imad Ibn Ziaten, de 30 años, brigada del 1er Regimiento de Transporte Paracaidista (RTP), fue atraído por Mohamed Merah a una cita con el señuelo de estar interesado en la compra de la moto que aquél había puesto en venta por internet. En las imágenes del asesinato –grabadas en vídeo por el propio asesino– se ve cómo Imad se encaró con su agresor, que le apuntaba con un arma, y se negó a tumbarse al suelo como éste le exigía. “No me tiraré al suelo. ¿Vas a disparar? Muy bien, dispara”, le dijo, antes de caer muerto de dos disparos.

A nadie se le pasó por la cabeza en aquel momento que el autor de aquella muerte incomprensible fuera un terrorista islamista. Los investigadores aventuraron, para indignación de la familia, un presunto ajuste de cuentas. Cuando, cuatro días más tarde, el mismo asesino mató en Montauban a otros dos militares, Abel Chennouf y Mohamed Legouade –católico el primero, musulmán el segundo, pero ambos de origen argelino– y malhirió a un tercero, Loïc Liber –negro de origen antillano–, las sospechas se dirigieron erróneamente hacia la extrema derecha. Sólo la matanza de la escuela judía Ozar Hatorah, el día 19, en la que Merah asesinó a un profesor y tres niños de corta edad, descubrió la verdad y permitió la caza del terrorista, muerto por los servicios especiales de la policía el día 22.

Numerosos actos de conmemoración han sido organizados para estos días en Toulouse, donde el próximo domingo, día 17, se celebrará una “marcha blanca” con la participación del presidente de la República, François Hollande.

Incapaz de comprender el gesto de Mohamed Merah, una de las primeras cosas que hizo Latifa Ibn Ziaten tras el asesinato de su hijo –el segundo de cinco hermanos– fue acercarse al barrio originario del terrorista, Les Izards, en Toulouse, e interpelar a un grupo de jóvenes que se encontraban en la calle sobre Merah. Su respuesta le heló la sangre en las venas: “Es un mártir, un héroe del Islam, ha puesto a Francia de rodillas”, le dijeron. Ella replicó : “Merah es un asesino sin límites y sin respeto”.

Para Latifa, que siempre educó a sus hijos en la tradición musulmana y los valores de la República, en la exigencia y el respeto, sólo la irresponsabilidad de los progenitores explica las derivas de los jóvenes descarriados de las banlieues. Y se propuso trabajar, a través de su Asociación Imad, para llevar a estos barrios un mensaje de paz y tolerancia.

En el preámbulo del libro que ha escrito dedicado a su hijo, “Muerto por Francia” (Flammarion), Latifa se dirige a él con estas palabras: “Puedo decirte que el islam en nombre del cual te han matado no es mi islam. Y porque yo soy musulmana, creyente y practicante, puedo decir que Mohamed Merah, tu asesino, no tiene ninguna religión”.


Simon Peres se reúne con imanes en París

En un gesto infrecuente, el presidente de Israel, Simon Peres, se reunió el domingo en París con una veintena de imanes y responsables religiosos islámicos en Francia, con quienes abordó la cuestión del diálogo interreligioso. El encuentro se enmarcaba en la conmemoración del primer aniversario de los asesinatos de Mohamed Merah en Toulouse, entre cuyas víctimas había tanto judíos como musulmanes. Al frente del grupo se encontraba el imán de Drancy (nordeste de París), Hassen Chalghoumi, quien se ha destacado su combate contra el integrismo y por la promoción del diálogo con los judíos. Chalghoumi, bestia negra de los islamistas, fue el organizador, el pasado mes de febrero, de un viaje de imanes franceses a Israel, donde visitaron el Memorial de la Shoa. A la salida de la reunión Simon Peres, se dijo “muy impresionado por el “coraje” de los imanes.



jueves, 7 de marzo de 2013

Sarkozy amenaza con volver


“A Sarkozy ya no le verás más”. François Hollande no pudo reprimir su tendencia natural a la broma cuando un niño le interpeló días atrás en el Salón de la Agricultura y se quejó de no haber podido ver nunca a su antecesor en el Elíseo. A Nicolas Sarkozy no debió gustarle nada, pero nada, la guasa del presidente francés. Hasta el punto de romper el silencio que guardaba desde su derrota electoral de hace diez meses y proclamar su disposición a retomar las riendas de Francia, naturalmente por el bien del país...

En unas declaraciones efectuadas al semanario Valeurs Actuelles, publicadas en el número que llega hoy a los quioscos, el ex presidente francés se despoja poco a poco de la ambigüedad que había mantenido hasta ahora sobre su eventual retorno a la política activa. Tras hacerse el remolón y decir que “no tiene ganas” de regresar a un mundo que le “aburre mortalmente”, Sarkozy muestra su determinación de concurrir a las elecciones presidenciales del 2017 si el país le necesita. “Llegará desgraciadamente un momento (en que la situación será tan grave) que la pregunta ya no será si uno tiene ganas, sino si uno tiene elección. (...) En ese caso tendría la obligación de ir. No por ganas. Por deber. Únicamente porque se trata de Francia”, afirma.

Para que no quede ninguna duda, el panorama que pinta Sarkozy no puede ser más desolador: “Habrá una crisis social, habrá una crisis financiera de una rara violencia y esto acabará en disturbios políticos”, asegura el ex presidente de la República, quien vaticina “acontecimientos graves”. Ante un horizonte tan catastrófico, su mujer, Carla Bruni –opuesta a volver a sumergirse en la tumultuosa vida política–, ya puede empezar a prepararse. Y sus compañeros de filas también...

A priori, Sarkozy cuenta con una opinión pública enormemente benevolente. Tanto más cuanto que la confianza en su sucesor, François Hollande, aparentemente incapaz de frenar la crisis y el aumento del paro, ha llegado a niveles bajísimos: con un 30% de popularidad, según un sondeo de TNS Sofres –peor que ningún otro presidente desde François Mitterrand tras diez meses de mandato, Sarkozy incluido– y un descontento que asciende al 68% de los ciudadanos, según otra encuesta de BVA, el presidente francés engrandece indirectamente la controvertida figura de su antecesor, a quien una mayoría de franceses juzgan hoy más capaz.

Los electores de la derecha siguen pensando de forma infatigable –como apunta aún otro estudio de opinión, de Ifop– que Sarkozy es el mejor candidato posible para las elecciones al Elíseo del 2017 (un 56%), muy por delante de su ex primer ministro, François Fillon (17%) y los demás.

La salida de Sarkozy fue acogida con críticas e ironía por el Gobierno socialista, que no se abstuvo de atribuir a la política del ex presidente todos los males actuales. “Sarkozy dejó una Francia con un crecimiento cero, 600.000 millones de euros de déficit de más y un millón de parados de más”, subrayó el ministro de Economía, Pierre Moscovici.

Pero en el principal partido de la derecha, la Unión por un Movimiento Popular (UMP), nadie –o casi nadie– se puso a tirar cohetes para celebrar el retorno del salvador de la patria, si se exceptúan a los jóvenes lobos sarkozystas de la Derecha Fuerte, la corriente más votada en el último congreso del partido. El ex primer ministro Alain Juppé consideró “totalmente prematuro” abrir este debate y consideró que “la prioridad es reconstruir el proyecto político de la UMP”.

En la misma línea, aunque más tajante, se expresó François Fillon, quien hace tan sólo una semana explicitó su ambición de presentarse a las primarias para la elección del candidato al Elíseo en el 2017. “Hay que repensar el proyecto político. No vamos a decir a los franceses que volvemos con el mismo proyecto que nos hizo perder”, fulminó.




miércoles, 6 de marzo de 2013

Hollande choca con los sindicatos


François Hollande ha acabado chocando con los sindicatos. Al menos, con una parte de ellos. Diez meses después de su elección, el presidente 
francés afrontó ayer la primera movilización general –hasta ahora, sólo había habido protestas sectoriales– contra una de las medidas fundamentales de su política económica. El objeto de la protesta, que ayer sacó a la calle a decenas de miles de personas en 175 manifestaciones convocadas en todo el país por la CGT y Fuerza Obrera (FO), es el proyecto de reforma laboral, pactado por la patronal y otros tres sindicatos –entre ellos, la CFDT–, y cuya concreción el Gobierno se dispone a aprobar hoy en Consejo de Ministros.

La protesta de ayer no fue muy numerosa, pero no sería la primera vez que una movilización empieza a medio gas y va adquiriendo fuerza con el tiempo. La contestación de la CGT y FO –dos de las principales confederaciones sindicales francesas– está respaldada por los aliados de los socialistas en el Parlamento –el PCF y el Partido de Izquierda de Jean-Luc Mélenchon– y por el ala izquierda del Partido Socialista, algunos de cuyos representantes se sumaron a las marchas.

Impulsado por el Gobierno con el fin de frenar la sangría de planes de reducción de plantilla y facilitar la creación de empleos, el acuerdo sobre la reforma del mercado laboral flexibiliza considerablemehte la legislación francesa –considerada una de las más protectoras y también más rígidas del continente– y facilita a las empresas la posibilidad de adaptarse a situaciones de crisis.

Una de las principales –y más contestadas– medidas es la que permite a las empresas en graves dificultades a llegar a acuerdos con los sindicatos para reducir los salarios o la jornada laboral a cambio de no hacer despidos. Tales acuerdos, supervisados por el Estado, no podrán exceder el plazo de dos años. Las empresas en tal situación podrán asimismo imponer a los empleados un cambio de puesto o de lugar de trabajo.

La reforma beneficia a los trabajadores en otros aspectos, como la conservación de la prestación de desempleo no gastada, la obligación para las empresa de contratar mutuas de salud complementarias y una estricta regulación del tiempo parcial, que en general no podrá estar por debajo de 24 horas semanales.



domingo, 3 de marzo de 2013

La hora de la verdad


El 2013 tenía que ser el año de empezar a levantar cabeza. Superada la crisis de la deuda en la zona euro, la economía volvería a arrancar, el saneamiento de las finanzas públicas podría abordarse sin dolor y la curva del paro empezaría a invertirse. Alicia en el país de las maravillas no habría imaginado un escenario mejor al esbozado por François Hollande. Sin embargo, la dura realidad ha acabado atrapando al presidente francés, que se enfrenta finalmente a la necesidad ineludible de hacer recortes en el gasto público.

En mayo del año pasado, el candidato Hollande vaticinaba un crecimiento del PIB en el 2013 del 1,7%... una hipótesis que hoy puede parecer absolutamente descabellada pero que él calificaba entonces de “prudente y realista”. Una vez en el Gobierno, tan optimista previsión tuvo que ser corregida drásticamente y el presupuesto del Estado para este año la rebajó a menos de la mitad. La nueva meta, un 0,8%, ya pareció inalcanzable a los más pesimistas. Y lo peor es que han acabado teniendo razón.

A falta de que el Ejecutivo fije un nuevo horizonte –en principio, el próximo mes de abril–, la Comisión Europea ya lo ha hecho en su lugar y ha vaticinado un escuálido 0,1%. Esto es, encefalograma plano. El panorama que se abre para Francia, con un estancamiento total de la economía y una seria amenaza de recesión al mínimo tropiezo, ha hecho saltar por los aires el escenario soñado por Hollande.

Quienes acusaban al presidente francés de remolonear y eludir las decisiones impopulares a la espera de un milagro, de jugar al cronómetro confiando en el arranque de la economía mundial –como esos equipos que marean la pelota a la espera de que el árbitro pite el final del partido–, se friegan hoy las manos al grito de ya lo decíamos nosotros.

La consecuencia directa de este frenazo, que se suma al del 2012 –que al final acabó en un pelado 0%–, es el descontrol del déficit, que en lugar de reducirse al 3% como París se había comprometido, acabará –según los cálculos de Bruselas– en el 3,7%, y repuntará en el 2014 al 3,9%...

François Hollande, que había hecho del cumplimiento del objetivo de déficit del 3% casi una cuestión de Estado –la piedra de toque de la credibilidad de su política económica– ha tenido que rendirse a la evidencia de que ya es inalcanzable. El presidente, y detrás de él todo el Gobierno, aseguran, prometen y juran que el objetivo de alcanzar el equilibrio de las finanzas públicas –esto es, el déficit cero– en el 2017 se mantiene y se mantendrá contra viento y marea... Algo parecido a lo que se decía del 3% hace tan sólo un par de meses. O sea, ayer.

París ha desplegado en las últimas semanas todas sus artes diplomáticas y su peso político para apaciguar a Berlín y evitar sanciones de parte de Bruselas, que –a la vista de la situación general en toda la UE y ante las promesas de reformas estructurales– se ha mostrado llamativamente comprensiva. Pero no habrá una segunda oportunidad. Francia se sabe desde ahora bajo vigilancia.

La receta aplicada por Hollande desde su elección, así en el segunso semestre del 2012 como en el 2013, no va a servir ya para el 2014. Contrario a la política de austeridad aplicada e impuesta a rajatabla por la canciller alemana, Angela Merkel, el presidente francés no ha abordado hasta ahora una reducción sustancial del gasto público. Cierto, algunos ministerios –el de Cultura entre ellos, que ha tenido que abandonar algunos proyectos por falta de presupuesto– se han tenido que apretar el cinturón, pero para mejor alimentar a los tres departamentos prioritarios: educación, seguridad y justicia. Pero globalmente el gasto público no se ha reducido, sino que incluso ha aumentado ligeramente. El esfuerzo, ya de por sí notable viendo la trayectoria de las finanzas públicas en las últimas décadas, se ha centrado en contener el gasto y en impedir que aumentara al ritmo previsible. Pero la factura es esencialmente la misma.

Para lograr frenar el déficit, que aún con todas las dificultades acabará bajando, Hollande lo había apostado todo hasta ahora al aumento de la presión fiscal. El presupuesto rectificativo del 2012 y el presupuesto ordinario del 2013 representaron sumados un esfuerzo de 27.000 millones de euros en más impuestos. Y cara al 2014 el ministro del Presupuesto, Jérôme Cahuzac, ha advertido ya que hará falta encontrar aún 6.000 millones de euros adicionales de ingresos de carácter fiscal para el año que viene.

El problema de Hollande es que este recurso ya no da más de sí. Incluso en el seno del Partido Socialista –desde su secretario general, Harlem Désir, hasta el presidente de la Asamblea Nacional, Claude Bartolone– se han alzado voces advirtiendo que no se puede exprimir más a los franceses y que toca que el Estado se apriete de verdad el cinturón. El ala izquierda del PS y las fuerzas a su izquierda –el PCF y el partido de Jean-Luc Mélenchon– presionan en sentido contrario. El ambiente es tenso y el secretario general del sindicato CGT, Bernard Thibault, ha apelado a una movilización para al martes, día 5, contra la política económica del Gobierno en general y el proyecto de reforma laboral en particular.

Hollande no da pistas sobre lo que piensa hacer, más allá de que junto a la nueva vuelta de tuerca en materia fiscal habrá que empezar a recortar en serio. Hasta el punto de que las cuentas públicas del 2014, esta vez sí, comportarán una auténtica disminución del gasto global. Algunos medios hablan de 15.000 millones de euros en nuevos recortes. Pero nada está todavía determinado. Y menos aún por dónde pasará la tijera. Todos los ministerios serán llamados a contribuir, en una u otra medida. En todo caso, lo que parece perfilarse ya en el horizonte, con toda la conflictividad social que puede generar, es una nueva reforma del sistema de pensiones.


El paro se acerca al récord histórico

A finales del 2012, el paro se situaba en Francia en el 10.3%. Con el aumento registrado en enero, el número de parados es ya de 3.169.000 personas, una cifra que se acerca al récord histórico de 1997: 3.195.500


La buena nota de Standard & Poor’s

La agencia de calificación Standard & Poor’s ha elogiado en un reciente informe las medidas adoptadas por el Gobierno francés para mejorar la competividad de las empresas. La nota, sin embargo, sigue en AA+.


Reducción del déficit comercial

En el 2012, el déficit comercial francés, que en el 2011 había alcanzado el récord de 74.000 millones de euros, se redujo el año pasado a 67.200 millones. Las exportaciones subieron el 3,2% y las importaciones el 1,3%



sábado, 2 de marzo de 2013

Al Qaeda, decapitada en el Magreb


La organización terrorista Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI), la franquicia más activa de la hidra creada por Ossama bin Laden, ha quedado decapitada. Uno de sus principales líderes, el argelino Abdelhamid Abu Zeid, habría muerto en los últimos días en el transcurso de la ofensiva que tropas francesas y chadianas están librando en el norte de Mali contra los grupos armados islamistas. Así lo confirmó anoche el presidente de Chad, Idris Déby, mientras el Gobierno francés se mostró mucho más reservado. Si la muerte del líder terrorista está todavía pendiente de una confirmación oficial definitiva –a la espera del resultado de un análisis de ADN–, su autoría no es menos confusa: franceses, chadianos e incluso argelinos podrían estar detrás.

Una fuerza militar integrada por 1.200 soldados franceses y 800 militares chadianos, apoyados por las fuerzas aéreas francesas, combaten desde hace más de una semana encarnizadamente en el macizo de Adrar de los Ifoghas contra los islamistas atrincherados en estas montañas, un territorio boscoso y escarpado. La lucha se concentra en una zona relativamente pequeña, de 25 kilómetros por 25 kilómetros.

La muerte de Abu Zeid se habría producido en el transcurso de estos combates. El primero en anunciarla fue el canal de televisión argelino Ennahar, quien aseguró que el líder de AQMI había perdido la vida junto a una cuarentena de militantes islamistas cerca de Tigharghar durante un enfrentamiento armado con las tropas francesas. Posteriormente, el diario El Khabar señaló que las autoridades argelinas habían tomado muestras de ADN de familiares de Abu Zeid, cuyo verdadero nombre es Mohamed Ghedir, para confirmar su identidad.

La muerte de Abu Zeid fue considerada “creíble” por un responsable de la administración estadounidense citado por France Presse, pero las autoridades francesas no quisieron ni comentarlo. El presidente de la República, François Hollande, eludió pronunciarse alegando que los combates proseguían. “La operación no está terminada, aunque sin duda está ya en su fase última. Tenemos que llegar hasta el final”, afirmó.
Lo que no dijo Hollande lo dijo el presidente de Chad, Idris Déby, quien confirmó la muerte de Abu Zeid y la atribuyó a las tropas chadianas, que habrían matado a un segundo líder de AQMI y liberado la población de Tessalit. A falta de dos, tres. Fuentes de los servicios secretos magrebíes apuntaron, por el contrario, que Abu Zeid fue muerto por militares argelinos destacados secretamente en el nordeste de Mali.

En cualquiera de los casos, la pérdida de Abu Zeid, y presuntamente de alguno de sus lugartenientes, representaría un duro golpe para AQMI.<CF></CF> De 45 años, antiguo militante de del Grupo Salafista para la Predicación y el Combate –antecedente de AQMI–, Abu Zeid es considerado uno de los jefes más crueles y sanguinarios de la organización y se le vincula con la mayor parte de los secuestros de occidentales en la zona en los últimos años. Él habría ordenado la ejecución del rehén británico Edwin Dyer en el 2009, así como el secuestro de siete trabajadores de la empresa francesa Areva en Níger en el 2010.


Muerte de 26 soldados chadianos

El presidente de Chad, Idris Déby, presidió ayer en Yamena un homenaje nacional a 26 soldados chadianos muertos en la ofensiva llevada a cabo con el ejército francés contra los islamistas en el norte de Mali. Francia sólo ha perdido hasta ahora a dos hombres. Según fuentes militares francesas, los chadianos atacan un poco a ciegas.