sábado, 8 de febrero de 2014

Traicionado por un beso

En ocasiones basta un gesto, un solo gesto, un gesto anodino ejecutado de forma espontánea e irreflexiva, para cambiar el curso de los acontecimientos. Para salvarse. O para perderse. El escritor austríaco Stefan Zweig lo explicó de forma magistral en su libro “Momentos estelares dela humanidad”, donde repasaba instantes fundamentales en los que la Historia cambió de rumbo.

La vida de las personas está llena de momentos así. Pierre G. tendrá tiempo de reflexionar sobre ello en su celda de la cárcel de Nîmes (sur de Francia), donde está detenido por varios delitos. En uno de ellos, un atraco cometido en París el 27 de abril del 2013, ha sido identificado gracias a los restos de ADN que dejó en la mejilla de la víctima... a quien a modo de consuelo dió un beso.

Pierre G. seguramente no olvidará esa noche. Su víctima, que el diario Le Parisien –que ha revelado el hecho– rebautizó con el nombre falso de Anne, no podrá nunca apartarlo de su mente. Gerente de una joyería en el distrito XX de París, ese día, un martes como cualquier otro, Anne, de 56 años, cerró la tienda tras acabar su jornada laboral y se dirigió a su domicilio, adonde llegó hacia las siete y media de la tarde. Sólo que esta vez, dos encapuchados la estaban esperando en la escalera y, tras sorprenderla, la forzaron a franquearles la entrada de su apartamento.

Una vez dentro, la amenazaron con quemarla viva si no les comunicaba los códigos para desactivar la alarma de la joyería. Uno de ellos, le virtió sobre la cabeza el contenido de una botella asegurándole que era gasolina y que “si no cooperaba”, le prenderían fuego. Aterrorizada, la mujer les dio toda la información que le pedían. Entonces, uno de los atracadores se marchó hacia la joyería para hacerse con el botín, mientras el otro, Pierre G., se quedaba en el apartamento para tener controlada a la joyera.

Cuatro horas duró el secuestro de Anne, cuyo calvario acabó conmoviendo a su vigilante. Antes de huir, Pierre G., de 20 años, le dió un beso en la mejilla. “Para suavizar su traumatismo”, explicaría después de la policía. Fue un error que le costaría caro.

Cuando los agentes de la policía desembarcaron en el piso de Anne y la joyera les explicó lo que habia sucedido, decidieron intentar tomar una muestra de la saliva del atracador en su mejilla, con la esperanza de que fuera suficiente para identificarle a través del ADN. Lo que sólo es posible si el autor ya ha sido detenido alguna vez (momento en que, desde hace unos años, se toma sistemáticamente una muestra de la huella genética). Meses después, el ADN del atracador del beso apareció identificado en la cárcel de Nîmes, donde Pierre G. había ingresado preventivamente por otro supuesto delito.

El joven negó al principio toda participación en el secuestro de la joyera de París, pero ante la contundencia de las pruebas en su contra acabó confesando, aunque –eso sí– alegando que sólo había tenido un papel secundario en el atraco. ¿Y el beso? El beso, explicó, fue por compasión.




Le Pen, enriquecimiento sospechoso

La fiscalía de París ha abierto una investigación preliminar para averiguar las razones del enriquecimiento experimentado por el presidente de honor del Frente Nacional (FN), Jean-Marie Le Pen, entre los años 2004 y 2009, periodo de su primer mandato como parlamentario europeo. Según el diario digital Mediapart, que está en el origen de la información, la Comisión para la transparencia financiera de la vida política observó diferencias notables entre las declaraciones de patrimonio de Le Pen entre el 2004 y el 2009, que a su juicio no se explican por sus ingresos como eurodiputado ni han sido convenientemente justificadas. Debido a estas diferencias –las cantidades concretas no han sido dadas a conocer–, la comisión envió el asunto a la fiscalía, que decidió el pasado mes de enero encargar una investigacion a la brigada financiera de la policía judicial.

La investigación atañe exclusivamente al patrimonio personal del fundador del FN y es paralela a otra que está ya abierta sobre dos micro-partidos creados por Jean-Marie Le Pen y por su hija y actual presidenta del Frente Nacional, Marine Le Pen, para captar financiación. La creación de micro-partidos está muy extendida en la política francesa, un medio de sobrepasar los límites legales a la financiación de los partidos y la campañas electorales.

Jean-Marie Le Pen reaccionó ayer con sorpresa e indignación al conocer la apertura de la investigación, de la que no tenia noticia, asegurando que su patrimonio es “perfectamente transparente” y no hay “nada que señalar” al respecto. El líder ultraderechista atribuyó fines políticos a esta iniciativa de la fiscalía, que se produce –subrayó– “oportunamente seis semanas antes de las elecciones municipales y a tres meses de las europeas”, y vaticinó que “será archivada”.

Procedente de una familia modesta de Bretaña, a Le Pen le tocó la lotería –figuradamente– en 1976, cuando su amigo y admirador Hubert Lambert, un industrial de extrema derecha soltero y sin hijos, murió a los 42 años y le dejó como heredero universal de toda su fortuna. La familia contestó este testamento, pero Le Pen conservó la mayor parte después de haber llegado a un acuerdo. Desde entonces, es propietario de una mansión en la ciudad de Saint-Cloud, en la periferia oeste de la capital francesa.



jueves, 6 de febrero de 2014

La batalla del sexo

Viernes 24 de enero. En un centenar de escuelas francesas el nivel de absentismo de los alumnos alcanza cotas nunca vistas. La razón de esta deserción masiva, con una particular incidencia en Alsacia, no es la gripe ni una epidemia de gastroenteritis, sino la respuesta a una campaña de boicot inducida, a través de internet y mensajes de texto, por un grupúsculo próximo a la extrema derecha para protestar por la presunta introducción en los programas escolares de la llamada teoría del género. Desarrollada por el controvertido psicólogo y sexólogo neozelandés John Money (1921-2006), dicha teoría sostiene que la identidad sexual no estaría marcada tanto por la biología como por la convención social y la voluntad personal.

En el visor de los activistas estaba –y está– el nuevo programa educativo “ABCD de la igualdad”, puesto en marcha este curso de forma experimental por el Ministerio de Educación Nacional para transmitir a los escolares los valores de la igualdad entre hombres y mujeres, combatir los estereotipos y luchar contra los prejuicios antihomosexuales. Para los grupos ultraconservadores, se trata de una forma fraudulenta de introducir la teoría del género y promover nada menos que la homosexualidad en las aulas. Segunda etapa de una estrategia que a sus ojos empezó con la legalización de las bodas gais...

“Utilizan la igualdad para confundirnos y corrompernos”, sostiene Farida Belghoul, promotora de la protesta, que bajo el nombre de Jornada de Retirada de la Escuela pretende llevarse a cabo una vez al mes. Entre los padres que el 24 de enero secundaron la primera convocatoria había católicos, pero también muchos musulmanes. Una convergencia que también se produjo en el 2013 en las protestas contra la reforma que legalizó el matrimonio entre personas del mismo sexo. Las declaraciones del ministro de Educación, Vincent Peillon, y otros miembros del Gobierno asegurando que la acusación de introducir la teoría del género en las escuelas no tiene fundamento y es un bulo, no han servido de nada.
La campaña de boicot lanzada contra el nuevo programa escolar no es una acción aislada, sino que se 
inscribe en la dinámica de agitación que los sectores ultraconservadores y de extrema derecha –una especie de Tea Party a la francesa– están llevando a cabo desde el año pasado en varios frentes: desde las manifestaciones de oposición al matrimonio homosexual –ahora dirigidas contra la nueva ley de la Familia, finalmente aplazada por el Gobierno– hasta la Jornada de Cólera dirigida contra el presidente francés, François Hollande. Iniciativas impulsadas por una galaxia de grupos radicales que actúan al margen de los partidos tradicionales, así la Unión por un Movimiento Popular (UMP) de Nicolas Sarkozy como el Frente Nacional (FN) de Marine Le Pen, que han quedado desbordados.

La personalidad de la instigadora del boicot en las escuelas, Farida Belghoul, una profesora de historia –además de novelista y cineasta– de 55 años, es ilustrativo de la trayectoria personal y política de algunas de las figuras de este movimiento neoconservador. Nacida en París de padres argelinos Farida Belghoul había sido en su juventud una activa militante comunista y antirracista, que en 1984 se convirtió en la imagen y la portavoz de la segunda Macha de los Beurs –los hijos de la inmigración– en favor de la igualdad. Enfrentada a los promotores de SOS Racismo, Julian Dray y Harlem Désir –este ultimo, actual primer secretario del Partido Socialista–, Belghoul se apartó del movimiento y no volvió a manifestar públicamente un compromiso político hasta el 2009, cuando apoyó la fugaz candidatura del exprimer ministro Dominique de Villepin. El año pasado reapareció asociada a la organización ultraderechista Igualdad y Reconciliación (ver información adjunta), de ideario antisemita y nacionalsocialista, dirigida por otro excomunista, Alain Sorel. Otro de sus amigos es el polémico humorista Diuedonné –antirracista reciclado en antisemita–, que en el 2013 la galardonó con la “Quenelle de oro”... 


El Che y Juana de Arco

Fidel Castro, el Che Guevara, Gadafi, Putin, Chávez, Ahmadineyad... a un lado. Al otro, Juana de Arco y el fundador de la organización, Alain Soral. La iconografía de Igualdad y Reconciliación ilustra la convergencia ideológica que este grupo de ultraderecha pretende representar: “La izquierda del trabajo y la derecha de los valores”. Exmilitante del Partido Comunista, primero, y del Frente Nacional, después, Soral se reivindica nacionalsocialista y mantiene un discurso en el que combina el anticapitalismo con furibundas proclamas contra los judíos y los homosexuales. Se le considera el ideólogo del humorista antisemita Dieudonné.






miércoles, 5 de febrero de 2014

Los ultras se imponen a Hollande

Los ultras se han llevado el gato al agua. Acosado en la calle y en las escuelas por los grupos católicos radicales y de extrema derecha, François Hollande ha cedido finalmente a la presión y ha decidido aplazar la aprobación de la nueva Ley de la Familia, rechazada de plano –a causa de lo que contiene o puede contener– por los ultraconservadores. Con su gesto, el presidente francés buscaba apaciguar los ánimos a mes y medio de las elecciones municipales. Pero lo único que ha logrado ha sido envalentonar a los radicales, que ayer celebraban su “primera gran victoria” –nótese el adjetivo ordinal– sobre el Gobierno, y desconcertar a los socialistas, además de irritar a sus aliados ecologistas y de izquierdas.

Los grupos que se movilizaron masivamente el año pasado contra la aprobación del matrimonio homosexual –una especie de Tea Party a la francesa, del que está ausente el principal partido de la derecha, la UMP, e incluso el Frente Nacional–, han vuelto a la carga en las últimas semanas en diversos frentes: convocando jornadas de boicot en las escuelas contra las enseñanzas sobre la igualdad entre hombres y mujeres –con el pretexto de que el Gobierno pretendía introducir una supuesta teoría del género, a través de la cual se incitaría a los niños a negar las diferencias entre sexos y se promovería la homosexualidad, cuando no la masturbación–, y organizando paralelamente una oleada de manifestaciones, así para reclamar la dimisión de François Hollande –el llamado “Día de la cólera”–, rechazar la liberalización del aborto y apoyar la reforma del PP en España, o denunciar el proyecto de ley de la Familia, sospechoso de querer autorizar la procreación médicamente asistida (PMA) a las mujeres solas y a las parejas de lesbianas –hoy está reservada a las parejas heterosexuales y casadas que tengan una imposibilidad física para procrear–, y la gestación por otro (GPA), esto es, los vientres de alquiler, para todo el mundo, homosexuales incluidos.

Poco importa que el Gobierno haya explicado hasta la saciedad que lo de la teoría del género es un bulo, y que el proyecto de ley de la Familia no incluirá la mayor parte de las medidas que se la atribuyen. En los sectores católicos fundamentalistas –a los que se han unido en esta ocasión de nuevo los musulmanes integristas, como contra las bodas gais en el 2013– se ha declarado la guerra contra el poder socialista.

El último episodio de esta lucha se libró el domingo. Decenas de miles de personas se manifestaron hace dos días en París y Lyon contra el proyecto de ley de la Familia –y contra todo lo demás, de la teoría del género al matrimonio homosexual y la liberalización del aborto– demostrando una vez más que su movimiento no es testimonial y que su capacidad de convocatoria es elevada. Donde la policía contó 80.000, los organizadores reivindicaron 500.000. Muchos en todo caso. Superada por el movimiento, en el que no participa, la derecha parlamentaria se hace no obstante eco de sus posiciones.

Para intentar frenar esta dinámica, el ministro del Interior, Manuel Valls, salió a primera hora de la mañana del lunes a tranquilizar los ánimos asegurando que ni la PMA ni la GPA –las dos medidas más polémicas– estarían en el proyecto de ley, a pesar de que lo primero constituía una promesa electoral de Hollande. Como pareció no ser suficiente, a ultima hora del día, el primer ministro, Jean-Marc Ayrault, anunció que la ley no se tramitaría en 2014, sin dar por ello un calendario alternativo. En principio, los planes del Gobierno eran aprobar el proyecto de ley –aún en elaboración– en el Consejo de Ministros en abril y enviarlo al Parlamento en el segundo semestre.

La marcha atrás ordenada por el presidente francés causó un hondo desconcierto en la mayoría socialista, además de un mal disimulado descontento. La irritación era más visible entre Los Verdes –que denunciaron una “renuncia consternante”– y el Frente de Izquierda, que se consideró “engañado”. Algunos socialistas y ecologistas avanzaron que el propio grupo del PS en la Asamblea Nacional podría presentar por su cuenta una o varias proposiciones de ley para recuperar algunas de las medidas previstas en el proyecto de ley de la ministra de la Familia, Dominique Bertinotti, la principal damnificada política de esta marcha atrás.

Bertinotti defendió ayer tarde en el Parlamento la decisión del Gobierno con unos argumentos que en realidad justificaban la necesidad perentoria de la ley. Porque el proyecto, más allá de las dos medidas más controvertidas, –la extensión de la procreación asistida, que divide a los propios socialistas, y los vientres de alquiler, que Hollande nunca ha aceptado y por tanto nunca se han incluido en el texto–, lo que busca es dar respuesta a los cambios que ha experimentado la familia.

Entre otras cosas, el proyecto proponía medidas para “pacificar” los procedimientos de divorcio, reconocer legalmente el papel de “terceras personas” –padrastros o madrastras– en el caso de familias recompuestas o facilitar a los niños adoptados o engendrados por donación de esperma poder acceder a la identidad del progenitor al alcanzar su mayoría de edad.


domingo, 2 de febrero de 2014

El glamur del titanio

Lo tiene todo. Es joven inteligente, brillante, ambiciosa, determinada, libre... Y encima, guapa y elegante. Nathalie Kosciusko-Morizet, de 40 años, candidata de la derecha francesa a la alcaldía de París en las elecciones del 23 y 30 de marzo –y sin duda la aspirante más chic y glamurosa del plantel electoral–, lo tiene todo para gustar. Y, también, para ser aborrecida. Demasiado perfecta, demasiado aristocrática, demasiado segura de sí misma, demasiado altiva...

Con la belleza etérea de las madonnas de la escuela veneciana, Kosciusko-Morizet, más conocida por las siglas NKM, es la más genuina representante del ala más moderada y progresista de la Unión por un Movimiento Popular (UMP) –lo que no le impidió ser la portavoz de campaña de Nicolas Sarkozy en las presidenciales del 2012–, una candidata que encaja a la perfección en el mundo de los bobos, los “burgueses bohemios”, pero menos en el París popular, donde a NKM se la ve demasiado asociada a los barrios altos, los beaux quartiers.

A Nathalie Kosciusko-Morizet, que esta semana compartió mesa y mantel con un grupo de corresponsales europeos, no le gusta que la etiqueten. Que la clasifiquen como una burguesa o como una mujer de derechas. Ni que le recuerden que viene de una buena familia... “¡Mi bisabuelo era un senador social-comunista!”, protesta. Aunque senador era. Lo mismo que su padre, François Kosciusko-Morizet –hospitalizado en noviembre por un ataque vascular cerebral– es alcalde de Sèvres, en la periferia oeste de París. “No tengo por qué excusarme”, dice. Y dice bien. Pero lo cierto es que, quiera o no, se siente de algún modo obligada a ello.

Del mismo modo que debe defender haber llegado adonde está por sus propios méritos. Titulada en ingeniería por la selecta Escuela Politécnica –¡cuyos estudios incluyen formación militar!–, Kosciusko-Morizet pertenece en consecuencia a la élite, algo que sus adversarios utilizan también en su contra. “No entiendo que se pueda reprochar a alguien tener estudios, yo gané mi ingreso por concurso, no tuve ningún privilegio”, argumenta. Y añade: “Elegí ser ingeniero, eso demuestra un temperamento particular”.

También por mérito propio, y frente a no pocas zancadillas –el sector duro de la UMP la atacó por haberse abstenido en la aprobación del matrimonio homosexual–, se hizo con la nominación de candidata a la alcaldía de París tras ganar las primarias internas celebradas en junio del 2013. Desde entonces, no ha tenido un respiro, debiendo enfrentarse a las tradicionales divisiones de la derecha parisina y a la aparición de candidaturas paralelas aquí y allí... “Todos los disidentes son personas que querían un puesto en mi lista, es un problema de egos”, sostiene. Y advierte que no dará marcha atrás: “Yo he optado por la renovación y la alianza con el centro desde el principio, es una apuesta exigente y arriesgada, pero no voy a ceder al chantaje”, dice con firmeza. Quienes le conocen aseguran que tras su imagen de porcelana hay una mujer hecha de titanio.

Su marido, Jean-Pierre Philippe, de 58 años, ex alcalde socialista, al que conoció en la embajada francesa en Varsovia y con quien tiene dos hijos, la apoya discretamente, siempre desde la sombra.

Ex alcaldesa de Longjumeau, ex consejera regional de Île-de-France, ex ministra de Ecología y diputada, para Kosciusko-Morizet, hacerse con la alcaldía de la capital francesa es –aunque ella no lo diga abiertamente– una etapa más en una carrera política de largo alcance que apunta inevitablemente hacia el Elíseo. Si gana, como Jacques Chirac en 1977, dispondrá de una plataforma inigualable. Pero para ello tendrá que vencer a otra mujer, la socialista Anne Hidalgo, de origen español, mano derecha del alcalde saliente, Bertrand Delanoë, a quien todos los sondeos otorgan ventaja.

Que los dos grandes partidos, la UMP y el PS, presenten como candidata a alcalde a una mujer es algo inédito. Pero a Nathalie Kosciusko-Morizet no le gusta –tampoco– que la reduzcan a esta condición: “Yo tengo el hábito de ser mujer desde hace cuarenta años. No es raro estar aquí, es raro encontrarlo raro”, zanja.


Golpe de humor

François Cavanna (1023-2014)
Escritor, periodista y dibujante

Como “un puñetazo en la cara”. Así quiso que fuera el mensual satírico que contribuyó a fundar en 1960 con Georges Bernier –alias profesor Choron–, Hara Kiri, y el semanario que le sucedió diez años más tarde, Charlie Hebdo, estandarte de un humor mordaz y sarcástico, feroz y provocativo, sin tabúes ni límites, que ha subsistido con altibajos durante más de medio siglo en Francia. El alma de este humor de agitación, François Cavanna, polifacético escritor, dibujante y periodista –autor de más de sesenta libros–, murió el miércoles de una complicación pulmonar a los 90 años de edad en el hospital Henri-Mondor de Créteil –periferia de París–, donde había sido ingresado por una fractura de fémur. “Es el gran sacerdote del humor el que desaparece, pero Cavanna no está del todo muerto: Charlie Hebdo le sobrevive”, declaró Stéphane Charbonier, Charb, director actual del semanario, cuyás caricaturas de Mahoma provocaron en el 2011 y el 2012 una violenta polémica.

Nacido el 22 de febrero de 1923 en París, hijo de un albañil italiano y una francesa, François Cavanna pasó su infancia en Nogent-sur-Marne, una época “maravillosa” que le inspiraría su primera gran novela, "Les Ritals" (1978), y en la que descubriría su pasión por la escritura y por la lengua francesa. Abocado a proseguir la profesión paterna, la guerra –como a tantos otros– le cambió la vida. En 1943, como otros cientos de miles de jóvenes franceses, fue enviado por la fuerza dos años y medio a un campo de trabajo en Berlín dentro del Servicio de Trabajo Obligatorio (STO), una suerte de gigantesco peaje impuesto por Alemania a la Francia vencida para que le entregara mano de obra forzada. De esa experiencia surgiría otro libro, "Les Roskoffs" (1979)

De regreso en Francia, conoció y se casó con una superviviente del campo de concentración nazi de Ravensbrück, Liliane, que moriría sólo unos meses después de las secuelas de su internamiento. Fue a raíz de esta tragedia personal que Cavanna se dirigió definitivamente al oficio de dibujante de prensa, que ejercería durante doce años antes de lanzarse a la aventura de fundar Hara Kiri. Su creación fue “el origen de una mini-revolución en le prensa y en la manera de reír”, subraya Charb.

Los principales objetivos de su humor ácido y truculento serían la guerra, los cazadores, las corridas de toros, los curas... “El humor hace daño, saca el fondo de las cosas y las expone a la luz del día. Es una forma cruel de decir las cosas crueles, sin envolverlas”, afirmó en una ocasión. En los últimos años, Cavanna había entablado una dura lucha contra la enfermedad de Parkinson.


sábado, 1 de febrero de 2014

Un sello incómodo

Casi siglo y medio después de que fuera pintado, el fascinante y provocador cuadro del pintor francés Gustave Courbet "L’origine du monde" (El origen del mundo), de 1866, mantiene inalterable su capacidad de turbar las miradas y los espíritus. Audaz y superrealista reproducción del sexo femenino –la pintura presenta una figura de mujer tumbada y abierta de piernas con una osadía nunca vista hasta ese momento–, la imagen del cuadro más famoso de Courbet ha sido vetada por el servicio público de correos francés, La Poste, que se ha negado a editar un sello conmemorativo por entender que podría “herir la sensibilidad” del público infantil.

La propuesta había partido de la sociedad filatélica de Besançon (Doubs, en el Franco-Condado), quien había pedido a La Poste la edición de 3.000 sellos de "L’origine du monde" coincidiendo con la exposición temporal del célebre cuadro, entre el 7 de junio y el 1 de septiembre próximos, en el Museo Gustave Courbet de Ornans, población cercana a Besançon donde nació el pintor. “Se trata de una obra de arte mundialmente reconocida, cuya imagen es conocida en todo el mundo”, ha argumentado el presidente de la sociedad filatélica, Bernard Debrie, para quien el “realismo crudo” de la pintura no pone en tela de juicio su valor artístico.

Pero Correos no quiere saber nada. “El rechazo se apoya en la carta de ventas de La Poste –argumentó un portavoz a la agencia France Presse– y está motivado por la voluntad de no herir la sensibilidad del joven público, del mismo modo que se han rechazado otras imágenes por contravenir la ley Evin (que prohíbe la publicidad del tabaco)”. “La Poste no emite con ello ningún juicio sobre el valor de la obra de Courbet”, añadió el mismo portavoz. Resignados, los filatélicos proponen ahora un sello con la imagen de Courbet pintando su cuadro.

No es la primera vez que la imagen explícita de "L’origine du monde"es objeto de controversia. Facebook, cuyo puritanismo básico no distingue entre pornografía barata y obras de arte, ha llegado a bloquear cuentas de diversos usurarios por haber reproducido la osada pintura de Courbet, quien ya en la segunda mitad del siglo XIX fue objeto de escándalo y víctima de la incomprensión académica, y vió cómo algunos de sus cuadros eran vetados en los salones oficiales de la Academia Real de Pintura y Escultura.

No fue el caso, sin embargo, de "L’origine du monde", que tardó más de un siglo en ser expuesto al público. Pintado por encargo del diplomático turco-egipcio Khalil-Bey –un hombre mundano, propietario de una colección de arte dedicada al cuerpo femenino, que acabó arruinado a causa del juego–, el cuadro pasó después de mano en mano y, aunque su existencia era conocida, durante decenios apenas fue visto. Su último propietario fue el célebre psicoanalista francés Jacques Lacan, epígono de Sigmund Freud. En el 1995 pasó a manos del Museo d’Orsay, de París, donde se expone de forma permanente.

La aparición de cuerpos desnudos no es algo que importune únicamente a La Poste. En el metro de París, se han prohibido también carteles por demasiado explícitos. El último caso afectó al anuncio del último disco de Étienne Daho, el pasado noviembre, en el que fueron cubiertos los senos de una modelo.