miércoles, 6 de febrero de 2013

En busca de los rehenes


El equilibrio de fuerzas ha cambiado. Los grupos armados islamistas ya no son los señores del norte de Mali, sino una fuerza disminuida y acorralada en el macizo de los Ifoghas, al norte de a ciudad de Kidal, cerca de la frontera con Argelia. Francia no le observa ya impotente desde Europa, sino que está a sus puertas.

El bombardeo aéreo sistemático de algunas posiciones islamistas en las montañas llevado a cabo por Francia estos últimos días y el envío de los 600 soldados franceses que estaban en Tombuctú en dirección a Kidal –donde ya se han desplegado 1.800 soldados chadianos– han redoblado la presión sobre los yihadistas. Y abierto una puerta a la liberación de los siete rehenes franceses retenidos por Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) y el Movimiento por la Unicidad y la Yihad en África del Oeste (Muyao) desde el 2010, el 2011 y el 2012.

“Estamos muy cerca”, subrayó el presidente francés, François Hollande, el sábado pasado en la capital maliense, Bamako, desde donde instó a los grupos terroristas a liberar a los rehenes sin condiciones. Y sonó a amenaza.

Si París opta por una negociación aprovechando su actual posición de fuerza –posibilidad por la que apuestan algunos expertos en la materia, pero que contradiría las declaraciones públicas del presidente de la República–, o si se arriesga a lanzar una operación de rescate –que podría acabar tan mal como la desencadenada en Somalia el pasado 11 de enero–, dependerá mucho de las condiciones que puedan crearse. Será más una cuestión de oportunidad que de principios.

El general nigeriano Shehu Abdulkadir, comandante en jefe de la Misión Internacional de Apoyo a Mali (MISMA) –la fuerza militar africana creada de acuerdo con las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU–, ha señalado que tropas francesas y malienses preparan una operación de comando para rescatar a los rehenes, retenidos presuntamente en las montañas. Un antiguo jefe del Grupo de Intervención de la Gendarmería Nacional (GIGN) señalaba ayer que la situación actual en el norte de Mali hace más propicia una operación de este tipo que en Somalia cuatro semanas atrás. En este caso, el intento de rescate de un agente del contraespionaje francés acabó con la muerte del rehén y de dos miembros de las fuerzas especiales que participaron en el asalto.

Los familiares de los siete secuestrados, temiéndose lo peor, clamaron ayer por explorar la vía de la negociación y evitar una solución por la fuerza. “Una intervención militar sería muy arriesgada para la vida de los rehenes”, remarcó en declaraciones al canal de televisión BFMTV el abuelo de uno de ellos, René Robert,

En este asunto Francia ha logrado, en el norte de Mali, la complicidad interesada de dos fuerzas de los rebeldes tuareg, el Movimiento Nacional de Liberación del Azawad (MNLA) y el Movimiento Islámico del Azawad (MIA) –enfrentados ahora a los islamistas–, que habían reclamado que el ejército maliense no entrara en Kidal, ni tampoco ningún ejército africano encuadrado en la MISMA. Así ha sido, hasta ahora. El contingente militar de 1.800 soldados enviados por Chad, país que no es vecino de Mali, actúa fuera de ese marco.

Según un diputado maliense, los tuaregs del macizo de los Infoghas habrían contactado ya con los secuestradores, quienes habrían mostrado una “buena disposición” a tratar sobre las condiciones de liberación de los rehenes. Paralelamente, el MNLA tiene en sus manos a dos dirigentes islamistas, entre ellos uno del Muyao, Oumeini Ould Bab Ajmed, y el número tres del grupo islamista tuareg Ansar al Din, Mohamed Ag Mohamed, y tiene la intención de utilizarlos como baza. “El MNLA –dijo un portavoz– transmitirá a las fuerzas francesas las informaciones recogidas en los interrogatorios”.



martes, 5 de febrero de 2013

Las parisinas ya pueden llevar pantalón


Mademoiselle Foucaud, empleada como operaria de una imprenta en París en 1830, no le gustó nada comprobar que por el mismo trabajo por el que ella recibía 2,5 francos al día, los hombres cobraban 4. Ante la negativa de su patrón a dejarle trabajar en el taller masculino, decidió despedirse. Se cortó el pelo, se vistió como un hombre, regresó a los pocos días y consiguió ser contratada como tal por el mismo empleador. La anécdota, publicada por el boletín Le Vieux Papier y rescatada por la historiadora Christine Bard en los archivos de la Prefectura de París, ilustra una de las principales razones –aunque no la única– por las que algunas parisinas, entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX, decidían cambiar los hábitos femeninos por los masculinos.

El problema de Mademoiselle Foucaud y de todas las mujeres que, como ella, pretendían vestirse como un hombre es que eso estaba terminantemente prohibido por una ordenanza contra el “travestismo de las mujeres” dictada por el prefecto de Policía del departamento del Sena, M. Dubois, el 16 brumario del Año IX de la Revolución, esto es, el 7 de noviembre de 1800. El futuro emperador Napoleón I, más conocido en la época simplemente como Bonaparte, llevaba un año en el poder como primer cónsul.

La controvertida ordenanza, que impedía a las parisinas vestir pantalones, nunca ha sido explícitamente anulada. Ahora, una respuesta oficial del Ministerio de los Derechos de las Mujeres enviada al Senado el pasado 31 de enero establece que la norma, en tanto que vulnera el principio de igualdad de derechos entre hombres y mujeres consagrado en la Constitución, debe considerarse “implícitamente abrogada” y carece de todo efecto jurídico.

La ordenanza del prefecto Dubois obligaba a las mujeres que pretendieran vestirse como un hombre a pedir una autorizacion gubernativa, bajo amenaza de arresto. En principio, sólo motivos de salud –no especificados– podían dar lugar a obtener el permiso. Posteriormente, en 1892 y 1909 se extendió la autorización del uso del pantalón en aquellos casos en que “la mujer sujeta con la mano un manillar de bicicleta o las riendas de un caballo”. No se sabe cuántas solicitudes se presentaron. La más antigua que Christine Bard ha podido encontrar data del año 1806 y lleva el número 167. En cambio, seis décadas después, en 1862, la autorización concedida a Adèle Sidonie Loüis, artista y música de 36 años, lleva sólo el número 74...

Numerosas han sido las iniciativas para pedir la anulación de la ordenanza napoleónica. Ya lo hicieron en 1886 un grupo de feministas y en 1969 un concejal de París. Más recientemente, en 2004, dos diputados del Partido Socialista (PS) y de la Unión por un Movimiento Popular (UMP) pidieron lo mismo. Como en el 2010 el Partido Radical de Izquierda y el Consejo Municipal de la capital. En el 2012, en vísperas de la elección presidencial, el tema volvió a ser puesto sobre la mesa por la asociación feminista Ni putas ni sumisas... Todo ello sin ningún efecto. Para el Gobierno, que la da por letra muerta, es ya sólo una “pieza de archivo”. Que ahí sigue, sin embargo.


La falda como símbolo

Para las francesas del siglo XXI, el pantalón es una prenda banal. Y los debates sobre la vigencia o abrogación de la ordenanza napoleónica que los prohibía a las mujeres tan sólo una curiosidad. Hace décadas que las mujeres francesas adquirieron –se tomaron– el derecho a vestirse libremente y a utilizar ropa antaño reservada a los hombres. En el año 2013, curiosamente, no es el pantalón lo que suscita problemas, sino la falda. Las chicas jóvenes que viven en los barrios de inmigración de las banlieues –donde cohabitan los prejuicios machistas más rancios con el oscurantismo religioso de nuevo cuño– son insultadas, acosadas o agredidas si osan adoptar una vestimenta demasiado femenina. Hoy, las feministas reivindican la falda como una prenda de resistencia frente a la necedad y la reacción.







domingo, 3 de febrero de 2013

Un ejército al límite


La guerra de Mali ha mostrado al mundo la cara más brillante del ejército francés, que ha demostrado una vez más su capacidad para movilizar rápida y eficazmente fuerzas suficientes –aeronavales y terrestres– para una intervención armada en el exterior. Y saldarla con éxito. Junto a Francia, sólo el Reino Unido es capaz de hacer algo así en Europa. Pero detrás del luminoso escaparate, la trastienda es en realidad mucho más precaria. Así, los intensos bombardeos aéreos llevados a cabo por los Mirage y los modernos Rafale sobre las columnas y la retaguardia de los grupos islamistas en el norte de Mali no hubieran sido posibles sin la intervención de los aviones nodriza estadounidenses, que permitieron a los cazabombarderos franceses repostar en vuelo y disponer, en consecuencia, de suficiente carburante para realizar su misión... ¿Ejército de bolsillo? ¿ejército de confetti? Epítetos de este tipo se suceden últimamente en Francia para alertar de la fragilidad de unas fuerzas armadas al límite.

“Hoy nuestro ejército presenta debilidades que, en el actual contexto económico y financiero, pueden afectar a su coherencia”, advertía hace apenas tres meses el almirante Édouard Guillaud, jefe del Estado Mayor de los Ejércitos, quien entre las carencias más urgentes subrayaba justamente la de aviones nodriza, así como drones (vehículos aéreos no tripulados) y sistemas de lucha contra baterías antiaéreas. “El Libro Blanco de la Defensa del 2008 establecía el objetivo de poder desplegar en un teatro exterior 30.000 hombres durante un año, un grupo aeronaval y 70 aviones de combate. En estos momento, no es alcanzable”, añadía.

Más drástica, la historiadora Catherine Durandin –profesora del Instituto de Relaciones Internacionales y Estratégicas (IRIS) y autora de un libro sobre “El declive del ejército francés”– considera que “la situación es muy alarmante”. “El ejército sufre un declive presupuestario, una deflación de efectivos y un envejecimiento del material”, resume.

Embarcado en un difícil proceso de reforma y adelgazamiento –que habrá implicado la reducción de 54.000 empleos civiles y militares entre el 2008 y el 2014, así como el cierre de cerca de un centenar de unidades militares–, el ejército francés se enfrenta ahora a la perspectiva de un largo periodo de vacas flacas. La congelación del presupuesto de defensa, situado en 31.400 millones de euros para el 2013, ha sido ya un primer aviso. Pero los recortes acabarán por llegar.

“El Ministerio de Defensa participará en el esfuerzo nacional al mismo nivel que los demás ministerios, ni más ni menos”, advirtió François Hollande en su discurso de Año Nuevo a los militares el pasado 9 de enero hablando de las perspectivas de reducción del gasto público. El presidente francés aseguró, al mismo tiempo, que su objetivo es que “Francia mantenga la capacidad de pesar en la gestión y resolución de crisis que pongan en riesgo la seguridad nacional o nuestros intereses estratégicos”. Algo que se parece a la cuadratura del círculo, si se tiene en cuenta que al ejército le faltan ya de entrada 4.000 millones para cumplir con el programa del 2008.

Toda la cuestión es por dónde caerá la tijera. Hollande ya ha dejado claro por dónde no lo hará: la dotación de la fuerza de disuasión nuclear –integrada por cuatro submarinos nucleares y 40 cazabombarderos Mirage y Rafale armados con misiles–, que con 3.400 millones se lleva el 10% del presupuesto militar, está asegurada. “La disuasión nuclear da a Francia el peso político necesario para hablar como Francia debe hablar”, afirmó el ministro de Defensa, Jean-Yves le Drian.

Los condicionantes económicos obligarán, pues, a elegir sobre el tipo de ejército que Francia quiere para la próxima década. Este es precisamente el objeto del Libro Blanco de la Defensa para el periodo 2014-1019 que está en trámite de elaboración y que debía estar listo a finales de este mes. Pero los recientes acontecimientos en África están obligando a revisar algunos aspectos.

La guerra de Mali, según los expertos militares, ha demostrado ya dos cosas: la importancia para Francia de mantener una red de bases militares en África –que el anterior Libro Blanco preveía reducir a sólo dos– y la necesidad de no menospreciar el papel de las fuerzas terrestres, que los profetas de la guerra aérea, amparados en el éxito cosechado en Libia, daban poco menos que por residuales. El ejército de Tierra, que ha sido el hermano pobre de la familia, pretende ahora hacer escuchar su voz. Y alertar de que sus efectivos –apenas 100.000 hombres, pese a que los datos oficiales (del 2011) hablen todavía de 125.000 militares activos– no admiten nuevas reducciones. Como ha subrayado Jean-Dominique Merchet, autor del blog de referencia Secret Défense: “El ejército francés ha llegado a su mínimo histórico desde Luis XIV”.


La venganza amenaza a Mali


Pillajes, violaciones, linchamientos, detenciones arbitrarias, ejecuciones sumarias... Las organizaciones internacionales de defensa de los derechos humanos han denunciado numerosos casos de abusos y venganzas en Mali por parte de los grupos armados islamistas y también del ejército regular en las zonas liberadas. La ONU expresó ayer, por boca del consejero especial del secretario general para la Prevención del Genocidio, Adama Dieng, su “profunda preocupación” por la existencia de “serias acusaciones de represalias étnicas” por parte del ejército maliense contra civiles tuareg y árabes en las ciudades cercanas a la zona de combates –Sevaré, Mopti, Niono y otras– por su presunta cooperación con los islamistas, así como la creación de una milicia armada para hostigar a estos grupos étnicos. La ONU instó al ejército maliense a respetar los derechos humanos y asegurar la protección de toda la población civil.

El propio presidente francés, François Hollande, que ayer realizó una visita relámpago a Mali para encontrarse con las tropas francesas y reunirse con las autoridades políticas malienses, llamó la atención sobre este problema. Dirigiéndose a los soldados franceses, Hollande les instó a evitar todo abuso. “Yo os pido que estéis atentos a vuestras propias vidas y a las de vuestros hermanos malienses, a las exacciones que pudieran cometerse y que mancharían la misión, y también a la población civil”, dijo a un grupo de militares en Tombuctú, mientras a su lado escuchaba el presidente interino de Mali, Dioncounda Traoré.

Horas después, en Bamako, el presidente maliense prometió que no habría represalias y aseguró que su ejército estaba teniendo un “comportamiento casi ejemplar”. Poco impresionado por esta afirmación, Hollande aprovechó el discurso que pronunció ante una multitud agolpada junto al monumento a la Independencia en la capital maliense para insistir en que los terroristas deben responder ante la justicia maliense. “La justicia no es la venganza –advirtió–. Ningún sufrimiento puede excusar el pillaje o el abuso. No se repara una injusticia con otras injusticias. Debéis ser ejemplares”, instó el presidente francés a su auditorio.

Tres semanas después de iniciada la intervención armada de Francia, que ha permitido al ejército maliense empezar a recuperar parte del terreno perdido, han empezado a conocerse casos de abusos en las zonas de las que los grupos armados islamistas han sido expulsados. La organización Amnistía Internacional ha denunciado represalias contra tuaregs y árabes por su supuesta complicidad con los ocupantes.

En un informe hecho público el viernes, AI cita el caso del arresto los días 10 y 11 de enero por el ejército maliense de más de 20 personas en Sevaré y Niono, en el centro del país. La mayoría de los detenidos, según varios testigos, habrían sido ejecutados y sus cadáveres, lanzados a un pozo. También describe detenciones arbitrarias y malos tratos. Y alude asimismo a la muerte de cinco civiles en Konna a causa presuntamente de un bombardeo aéreo el 11 de enero, primer día de la intervención francesa. En el otro campo, Amnistía Internacional denuncia el asesinato de cinco soldados malienses y un civil a manos de los frupos islamiatas el 14 y 15 de enero tras tomar la ciudad de Diabali, así como el reclutamiento por parte de los yihadistas de niños-soldados. 

La organización Human Rights Watch ha denuncido a su vez la existencia de “graves violaciones de los derechos humanos”. Junto a la matanza de Sevaré, la entidad cita la ejecución de dos civiles tuaregs en Seribala, así como de 16 predicadores islamistas en Diabali el 8 de septiembre.Los grupos islamistas cargan también con una grave reponsabilidad. Además de imponer un régimen de terror a la población de las ciudades ocupadas y de reclutar niños como combatientes, HRW les acusa de la ejecución de 70 soldados malienses que se habían rendido el 26 de enero. A los independentistas tuaregs del Movimiento Nacional de Liberación del Azawad (MNLA) –antiguamente aliados y hoy enfrentados a los islamistas– les acusa de actos de pillaje y violaciones.

La jornada de ayer en Mali estuvo marcada no tanto por las acciones militares como por la simbólica visita del presidente francés para subrayar su apoyo a Mali en su combate contra los grupos islamistas y terroristas, y animar al resto de países africanos comprometidos en la misión de ayuda de la ONU a movilizar las tropas comprometidas. “Nuestra misión no ha terminado completamente –dijo–, pero nuestro objetivo es pasar el relevo”.

Hollande, que aterrizó de buena mañana en Sevaré, visitó la mitica ciudad de Tombuctú, una parte de cuyo patrimonio cultural –entre ellos varios mausoleos– fue destruido por los islamistas antes de darse a la fuga. La mayor parte de los valiosos manuscritos de los siglos XV y XVI ha sido, sin embargo, salvado. En Tombuctú, el presidente visitó a las tropas francesas destacadas en la ciudad, una mezquita y el Instituto Ahmed Baba.

La visita culminó con un encendido discurso en la plaza de la Independencia de Bamako. “Teníamos que venir aquí, a combatir el terrorismo”, afirmó el presidente francés, quien añadió que Francia paga así la “deuda” contraída con África por el apoyo de sus soldados en su lucha contra los nazis en la Segunda Guerra Mundial. Recibido calurosamente por una multitud enfervorizada, tratado como un liberador, Hollande acabó arrastrado por un intenso sentimiento. hasta el punto de decir: “Hoy acabo de vivir la jornada sin duda más importante de mi vida política”. 


La Unesco ayudará a Tombuctú

La directora general de la Unesco, Irina bokova, viajó ayer a Tombuctú acompañando al presidente francés, François Hollande, con el fin de reunirse con las autoridades locales y estatales. Su objetivo es lanzar un programa de ayuda para reconsturir el patrimonio cultural de Mali, dañado por los islamistas.







sábado, 2 de febrero de 2013

Google pagará


Google pagará a la prensa francesa de información general 60 millones de euros por difundir sus contenidos por internet. No conceptualmente, pero sí en la práctica. La dirección del grupo norteamericano, líder mundial de los motores de búsqueda en la red, y los editores franceses llegaron ayer tarde a un acuerdo en este sentido bajo el padrinazgo –y la presión– del Elíseo después de dos meses de negociaciones. El presidente francés, François Hollande, había impuesto a ambas partes un plazo para encontrar una solución negociada al litigio –que terminó el jueves a medianoche–, bajo la amenaza de establecer por ley una tasa para obligar a Google a pagar una compensación económica a la prensa.

El presidente de Google, Eric Schmidt, calificó anoche en París el acuerdo de “histórico”, adjetivo que fue superado por el presidente francés, quien lo juzgó un “acontecimiento mundial”. El acuerdo fue cerrado en una reunión en el Elíseo con la participación directa de Hollande, Schmidt y la presidenta de la Asociación de la Prensa de Información Política y General, Nathalie Collin, además del mediador del Gobierno, Marc Schwartz, cuya labor fue elogiada por las partes.

Los 60 millones que Google pagará a los editores no lo serán en concepto de una tarifa por difundir por internet los artículos publicados en los periódicos, sino que dotarán un fondo –gestionado por una comisión independiente– para financiar proyectos que ayuden a culminar la “transición digital” de la prensa. Los únicos potenciales beneficiarios de este fondo, que contará asimismo con la ayuda técnica de Google, serán los periódicos de informacion general y política –tanto de difusión nacional como regional–, independientemente de que sean editados en papel o aparezcan únicamente en internet (los llamados pure players)

El acuerdo prevé también el establecimiento de acuerdos comerciales entre el grupo estadounidense y los editores de prensa franceses para que éstos puedan mejorar sus ingresos publicitarios en línea, fundamentalmente a través de plataformas ya existentes de Google como AdSense, AdMob y AdExchanges.

La solución encontrada para que los periódicos obtengan una remuneración de Google salvaguarda los principios invocados por el gigante norteamericano, que blandiendo el argumento de la gratuidad de internet se negaba en redondo a pagar una tarifa. Y que incluso llegó a amenazar con dejar de referenciar a los diarios franceses en su motor.

Los editores franceses, que acusaban a Google de hacer negocio con la publicidad a su costa, reclamaban que el grupo norteamericano pagara derechos –una suerte de derechos de autor– por cada vez que referenciaba en su motor de búsqueda un artículo publicado en los diarios. Los editores de prensa argumentaban que si Google se lleva la parte del león del gasto publicitario de internet en Francia –1.100 millones de euros, frente a sólo 150 millones la prensa– es gracias en buena parte a la actualización de los contenidos informativos que suministran los periódicos.

François Hollande se mostró satisfecho de haber abierto la vía para que se establezca una “alianza entre los productores de contenidos y quienes difunden esos contenidos”. Schmidt, que afirmó el compromiso de Google con el futuro de la prensa –“vital para la democracia”, dijo–, consideró que “un acuerdo es mejor que una ley” y elogió la forma en que el presidente francés planteó y bordó las negociaciones.




Viaje mediático a Mali


Violentamente atacado por la derecha por el proyecto de legalización del matrimonio entre homosexuales, acosado por una desmoralizante sucesión de cierres y planes de reducción de plantilla en la industria, enfrentado a un creciente malestar entre los funcionarios públicos, François Hollande parece determinado a rentabilizar al máximo una de sus principales bazas políticas: el éxito militar de Francia en Mali.

Tan sólo tres semanas después de iniciada la intervención militar francesa contra los grupos armados islamistas en el norte de Mali, de cuyas ciudades han sido expulsados, el presidente francés viajará hoy a este país africano para visitar a las tropas francesas y reunirse con las autoridades malienses. Y de paso darse un pequeño baño de masas como el que se dio Nicolas Sarkozy en Bengasi, en el 2011, tras la caída del coronel Muamar el Gadafi en Libia.

A nivel interno, la intervención en Mali –apoyada por el 75% de los franceses, según un sondeo del instituto BVA– le ha servido ya a Hollande para recuperar un poco su maltrecha popularidad, que ha ascendido –por primera vez en su elección– del 40% al 44%. La percepción del presidente francés como un hombre competente y capaz de tomar las decisiones necesarias ha avanzado de forma considerable (de 38% a 46% y de 31% a 48%)

El viaje de Hollande a Mali, donde permanecerá menos de 24 horas, se produce cuando las operaciones militares están lejos de haber terminado. Expulsados de las ciudades que habían tomado la primavera pasada, los islamistas se han replegado a las montañas, pero no están definitivamente vencidos. La región de Kidal, al nordeste del país, tampoco está todavía del todo controlada.

Si la premura de la visita puede sorprender, más chocante resulta la publicidad que el Elíseo ha dado a un viaje que, dados los riesgos, normalmente se habría mantenido en secreto hasta el último momento. Por el contrario, la presidencia maliense, a través de su cuenta en Twiter, avanzó ayer mismo el programa previsto para hoy: aterrizaje en el aeropuerto de Sevaré, en el centro del país, donde será recibido por el presidente interino del país, Dioncounda Traoré; visita a la ciudad de Tombuctú y a las tropas franco-malienses allí desplegadas; comida de trabajo en la capital, Bamako... Hollande irá acompañado por los ministros de Exteriores, Laurent Fabius; de Defensa, Jean-Yves Le Drian, y de Desarrollo, Pascal Canfin.

“Voy a Mali a trasladar a nuestros soldados todo nuestro apoyo y nuestro orgullo; a decir los africanos que necesitamos que se sumen lo más rápido posible a la fuerza internacional, y a promover que haya un diálogo que permita a Mali recuperar la estabilidad y el espíritu de concordia”, afirmó Hollande durante una visita oficial en Val d’Oise.

Paralelamente, la organización Amnistía Internacional –como ya hiciera Human Rights Watch– denunció ayer casos de violación de los derechos humanos, no sólo por parte de las milicias islamistas, sino también del ejército regular maliense, que habría ejecutado a 13 sospechosos de colaboración con los yihadistas. También pidió que se investigue un bombardeo en Konna que costó la vida a cinco civiles.


viernes, 1 de febrero de 2013

Glamour en el Parque de los Príncipes


David Beckham, el más elegante y glamuroso jugador de fútbol del mundo, servirá de aquí al final de temporada en las filas del Paris Saint Germain (PSG) y lo hará gratis. El futbolista británico ha acordado con el club parisino que la totalidad de su salario de los próximos cinco meses –su contrato se acaba el 30 de junio– será destinado a una asociación humanitaria de ayuda e la infancia en la capital francesa. Sus ingresos publicitarios le compensarán de largo. La suma que pagará el club se mantiene en secreto.

El PSG, embarcado en una costosísima campaña de fichajes desde que fue adquirido por el emirato de Qatar a través de Qatar Sports Investments (QSI) en el 2011. llevaba tiempo detrás de David Beckham, a quien ya intentó contratar el año pasado. El presidente del club, Nasser Al-Khelaifi, no ocultó su satisfacción por una operación –“Al final, lo conseguimos”, dijo en inglés– que aportará enormes réditos al club en términos de imagen y de proyección internacional. El brillo del jugador inglés amenaza con ensombrecer parcialmente a la actual estrella del PSG, el ex barcelonista Zlatan Ibrahimovic, convertido en el gallo del corral en el Parque de los Príncipes.

Beckham, que a sus 37 años es uno de los jugadores más veteranos de la Liga francesa, aseguró estar en buena forma. “Físicamente, me siento como si tuviera 21 años”, dijo. Antes, el equipo médico del PSG se había asegurado haciéndole pasar un examen en el hospital de la Pitié-Salpetrière. El futbolista no descartó que éste sea “el último contrato” de su carrera, pero añadió que su intención es seguir en los terremos de juego mientras el cuerpo aguante. Y dio a entender que mira algo más allá del próximo verano cuando se dijo seducido y comprometido con el proyecto del Paris Saint-Germain, que los qataríes quieren convertir a golpe de talonario en uno de los más grandes clubes de Europa. En cabeza en la liga francesa, el PSG aspira a hacer historia en la Champions.

Beckham justificó su decisión de fichar por el PSG por el proyecto del club, por la ciudad –París, siempre París– y por el hecho de encontrarse con un entrenador, Carlo Ancelotti, con quien ya trabajó en el Milan en el 2009. El jugador lucirá en su dorsal el mismo número que entonces: el 32. Humilde, aseguró que trabajará “duro” por hacerse con un puesto de titular en el equipo. Como uno más, o casi... En las últimas semanas, Beckham se había entrenado con el Arsenal para mantener su forma, pero descartó jugar nunca con ningún equipo inglés por fidelidad al Manchester, donde lanzó su carrera.

Quienes esperaban con excitación mal disimulada la llegada a París de su esposa, la rutilante Victoria Beckham, deberán esperar. De momento, la familia seguirá en Londres, donde sus cuatro hijos están escolarizados.