viernes, 29 de noviembre de 2013

Villepin, fuego y llamas

¿Qué tienen en común una edición original de la Constitución francesa de 1791 y una primera edición de Los Miserables de Victor Hugo, un rarísimo ejemplar del poema Leaves of Grass de Walt Withman y el decreto del zar Alejandro II aboliendo la servidumbre en 1861, una primera edición de Memorias de guerra del general De Gaulle y un ejemplar de El hombre rebelde dedicado por el propio Albert Camus a Jean-Paul Sartre antes de enemistarse, una carta del emperador Carlos V datada en 1535 y la portada del diario L’Aurore de 1898 con el célebre Yo acuso de Émile Zola, una serie de fotografías originales de Churchill y Lenin, y carteles de la Comuna de París y de Mayo del 68, la primera edición del Tratado sobre la tolerancia de Voltaire de 1763 y uno de los primeros cuadernos de Tintín en el país de los soviets de 1930?

Todo ello forma parte de la biblioteca personal del ex primer ministro francés Dominique de Villepin, integrada por 542 libros, impresos, cartas, fotografías y carteles de los siglos XVI al XX, que entre ayer y hoy es subastada en la sala Drouot de París bajo el villepinesco título de Fuegos y llamas. Un recorrido íntimo y apasionado por algunos de los momentos y los personajes claves de la Historia occidental.

La venta de su biblioteca política viene a cerrar el ciclo iniciado por Dominique de Villepin hace cinco años, cuando tras culminar su trilogía sobre Napoleón I, vendió en subasta su amplia biblioteca napoleónica por un millón de euros. Una cifra inferior a la que podría obtener en esta ocasión...

Los motivos económicos tienen sin duda su peso en la decisión del ex primer ministro francés de desprenderse de su biblioteca: su actividad profesional como consultor internacional no pasa por su mejor momento –el año pasado sus beneficios se redujeron de 1,5 millones a 392.000 euros, según reveló recientemente Le Nouvel Observateur–. Pero hay también razones de tipo personal. “Es una forma de cerrar un capítulo, pero sobre todo de abrir uno nuevo”, explica Villepin en la introducción del catálogo. Abandonado hace dos años y medio por su mujer, Marie-Laure Le Guay, Villepin –que en algún momento barajó la idea de presentarse a las elecciones presidenciales del 2012– ha sido también abandonado por la política.

El fogoso ex primer ministro, célebre por su histórico discurso en las Naciones Unidas contra la guerra de Iraq en 2003, goza estos días de una inesperada –y fugaz– popularidad con el estreno de la película Quai d’Orsay, de Bertrand Tavernier, que adapta el exitoso cómic homónimo de Christophe Blain donde bajo los rasgos de un inventado Alexandre Taillard de Vorms se ve –más que se adivina– el carácter vehemente y egocéntrico de un tal Dominique Galouzeau de Villepin.

Pero los franceses ya lo han guardado en el baúl de los trastos viejos e inservibles: un sondeo reciente de BVA para Le Parisien constataba que el 75% de los ciudadanos no le quiere como candidato al Elíseo en el 2017 –lo ven demasiado aislado, snob, personalista y oportunista– y un 57% desea que se retire de la política.

Fascinado por los grandes hombres que han escrito la Historia, persuadido de su propia talla, para Villepin la venta de su biblioteca viene ser una manera de subrayar su desprecio por una época que juzga banal. “Una forma –escribe– de convencerme a mí mismo de que no hay fatalidad en la mediocridad política”.



miércoles, 27 de noviembre de 2013

Los viejos amantes del hotel Lutetia

Eran las 9.30 horas del viernes 22 cuando el camarero de planta del hotel Lutetia, uno de los históricos palaces de París, llamó a la puerta de la habitación ocupada por Bernard y Georgette Cazes. Llevaba el desayuno, tal como los huéspedes, ambos de 86 años, habían pedido la víspera. El matrimonio había llegado el jueves, con una pequeña maleta, pasadas las siete de la tarde y ya no había bajado a cenar. Habían reservado la habitación –a 266 euros– una semana antes por internet para una noche. No necesitaban más.

Cuando, extrañado por la falta de respuesta, el camarero abrió la puerta se encontró a la pareja tumbada en la cama, uno al lado del otro, cogidos de la mano. Muertos. Ambos tenían la cabeza cubierta con una bolsa de plástico. La habitación estaba pulcramente ordenada. Dos sobres depositados sobre la cómoda, uno con una carta manuscrita dirigida a la familia y otro mecanografiado destinado a la fiscalía, dejaban claramente a entender que se trataba de un suicidio.

“Mis padres habían tomado esta decisión hace varias decenas de años”, explicó el hijo mayor –el único hijo vivo de la pareja, puesto que el segundo murió de accidente de coche en 1976 a los 21 años– al diario Le Parisien, profundamente afectado. “Temían a la separación y a la dependencia mucho más que a la muerte”, añadió, sin explicar nada más sobre la enfermedad que amenazaba a su madre. Para los dos, pero especialmente para su madre, el hotel Lutetia tenía un significado particular. Porque fue allí donde Georgette se reencontró con su padre al final de la guerra tras cinco años de cautiverio en Alemania.

“La ley prohíbe el acceso a toda pastilla letal que permitiría una muerte dulce. ¿Mi libertad no está 
únicamente limitada por la de los demás? ¿En nombre de qué derecho se impide a una persona sin cargas, en regla con el fisco, que ha trabajado todos los años deseados y ha ejercido después como voluntaria en servicios sociales, con qué derecho se la obliga a prácticas crueles cuando quiere serenamente abandonar la vida?”, dejó escrito Georgette en su carta al fiscal, en la que presenta una demanda por trabas a su libertad. Más que un testamento, su misiva es un gesto de reivindicación. Un alegato.

Residentes en Issy-les-Molineaux, una población al sur de París, Bernard y Georgette Cazes –de soltera, Beros– se habían conocido en Burdeos, cuando estudiaban, y en sesenta años nunca más se separaron. Economista, Bernard fue jefe de estudios en el Comisariado del Plan y autor de varias obras económicas, antes de jubilarse y pasar a colaborar regularmente con la revista La Quinzaine littéraire. Su mujer, profesora de letras y de latín, había escrito también varios libros y manuales, y en el último tramo de su vida se dedicaba a colaborar con organizaciones sociales.

Ambos se han ido como Les amants d’un jour que cantó Edith Piaff: “Cogiéndose de la mano, los ojos cerrados, hacia otras mañanas llenas de sol”.


martes, 26 de noviembre de 2013

Irán respirará en diciembre

Los países occidentales empezarán a levantar las primeras sanciones contra Irán, fruto del acuerdo alcanzado este fin de semana en Ginebra sobre su programa nuclear, de forma inmediata. Así lo avanzó ayer el ministro francés de Asuntos Exteriores, Laurent Fabius, quien precisó que la Unión Europea adoptará esta decisión el próximo mes de diciembre, y lo mismo hará –añadió– Estados Unidos. El levantamiento de sanciones será “limitado, selectivo y reversible”, declaró el titular del Quai d’Orsay a la emisora de radio Europe 1, donde explicó que en las próximas semanas los titulares de Exteriores de la UE se reunirán en Bruselas con este objetivo. El acuerdo firmado con Irán por los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU –EE.UU., Reino Unido, Francia, Rusia y China–, más Alemania, con una validez inicial se seis meses, prevé un levantamiento parcial de las sanciones adoptadas contra el régimen de los ayatolás en los últimos años a cambio de la paralización de aquellos aspectos del programa nuclear iraní que podrían conducir a la fabricación de la bomba atómica. Durante este tiempo, las partes deben buscar un acuerdo total y definitivo.

Teherán ha aceptado detener los trabajos de enriquecimiento de uranio por encima del 5% –límite suficiente para la generación de electricidad–, neutralizar sus depósitos de uranio enriquecido al 20% –que fácilmente podrían conducir a darle una utilidad militar–, no construir nuevas centrifugadoras para el enriquecimiento de uranio –aunque podrá mantener las 19.000 que ya tiene–, paralizar la construcción de la central de Arak –susceptible de producir plutonio para uso militar– y permitir el libre acceso de los inspectores de la agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA) a sus instalaciones.

Las condiciones aceptadas por Irán se aproximan mucho a las exigidas por Francia, como se cuidó de subrayar el presidente François Hollande el domingo. “Es un paso importante en la buena dirección”, consideró el jefe de Estado francés, que ha jugado fuerte en el dossier iraní. Hasta el punto de que hace quince días no dudó en abortar un acuerdo por considerar que las concesiones iraníes eran insuficientes. La actitud firme de París, criticada en privado por algunos diplomáticos occidentales, fue en cambio aplaudida en Israel y entre los republicanos norteamericanos. “Vive la France!”, llegó a escribir el senador y ex candidato a la Casa Blanca John McCain, para quien la postura de Hollande ponía en evidencia la debilidad de la administración de Barack Obama.

Los israelíes, que recibieron hace una semana al presidente francés como a un héroe, han enfriado considerablemente su entusiasmo con el papel de París, después de que éste diera su aval al acuerdo de este fin de semana, que el primer ministro Benjamin Netanyahu ha calificado de “error histórico”. El ministro de Finanzas, Yaïr Lapid, expresó ayer su decepción y se preguntó cómo Laurent Fabius –al que calificó de “verdadero amigo de Israel”– pudo levantar el dedo pulgar en señal victorias tras la conclusión del acuerdo, a cuyos ojos falta un elemento fundamental: el desmantelamiento de las centrifugadoras. Este es un asunto clave, pues Teherán se acoge a la letra del acuerdo para interpretar que hay un reconocimiento implícito del derecho de Irán al enriquecimiento de uranio. El secretario de Estado norteamericano, John Kerry, lo ha negado categóricamente, pero Laurent Fabius lo ha aceptado indirectamente al admitir que si no un “derecho” sí se ha reconocido la existencia de un “programa de enriquecimiento”, aunque sea sometido a “limitaciones precisas”.

Para Francia, la conclusión del acuerdo en los términos en que ha sido firmado constituye la validación de la estrategia aplicada en los últimos años –por Nicolas Sarkozy primero y por Hollande después–, consistente en una dura política de sanciones con el objetivo de forzar una negociación y evitar una intervención militar.
El dossier iraní conforta asimismo los esfuerzos de París por mantener su influencia internacional. Confrontada a una progresiva pérdida de peso económico, Francia está empeñada en mantener su peso en el mundo, lo que sustenta en su condición de miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU con derecho a veto, su capacidad militar –incluida aquí su potencia nuclear– y una red diplomática sólo superada por Estados Unidos.


Empresas a la espera

Los mercados financieros recibieron ayer con alzas generalizadas el acuerdo con Irán y las empresas occidentales se frotan ya las manos ante la posibilidad de volver a hacer negocios en Irán. En esta carrera, los franceses parten con mal pie, habida cuenta de la línea dura de París. Uno de los sectores que van a liberarse es el del automóvil, en el que Francia esta muy interesada. Antes de dejar el país en el 2012. Renault y PSA Peugeot-Citroën producían allí 600.000 vehículos.






viernes, 22 de noviembre de 2013

Paranoia antifascista

Abdelhakim Dekhar, el tirador del rifle, estaba obsesionado con la existencia de un supuesto “complot fascista” en el que los medios de comunicación y los periodistas tendrían un papel fundamental, al transmitir “mentiras” y participar en la “manipulación de las masas”. Esta fijación, expresada en una carta sin fecha hallada por la policía –donde también denuncia el capitalismo y ataca a los bancos– , podría explicar sus ataques contra BFMTV, Libération y la Société Générale.

Antiguo activista de la extrema izquierda, condenado en 1998 a cuatro años de cárcel por asociación de malhechores por sus vínculos con la pareja integrada por Florence Rey y Audry Maupin –responsables de la muerte de tres policías y un taxista en París cuatro años antes–, parecería que Dekhar, que ahora cuenta con 48 años, ha recuperado, si alguna vez las abandonó, las inquietudes políticas que enarbolaba cuando utilizaba Toumi como nombre de guerra.

La principal diferencia es que, en esta ocasión, parece haber actuado completamente en solitario. Ésta es al menos la convicción de los investigadores, según expresó ayer el fiscal de París, François Molins, quien dio a entender que el comportamiento de Abdelhakim Dekhar deberá ser objeto de un examen psiquiátrico. En la citada carta, confusa e incoherente, el tirador del rifle alude también a la situación en las banlieues y evoca los conflictos de Libia y Siria, para acabar reproduciendo un fragmento del Canto de los Partisanos. Molins recordó que ya en 1998 se le atribuyeron tendencias “fabulatorias” y “mitomaníacas”.

Desequilibrado o no, la fiscalía ha presentado en su contra los cargos de tentativa múltiple de asesinato y secuestro, por los ataques realizados entre el viernes y el lunes pasados en París, que causaron heridas de gravedad a un joven fotógrafo de Libération, y la retención de un automovilista al que obligó a trasladarle de La Défense a los Campos Elíseos.

Detenido la tarde del miércoles en un parking público subterráneo de Bois-Colombes, al noroeste de la capital francesa, Dekhar había ingerido medicamentos con el fin de suicidarse. En el coche se halló otra carta con sus últimas voluntades. Ingresado en un hospital, ayer mismo fue dado de alta y trasladado a la sede de la Brigada Criminal para ser interrogado. La policía, que tiene pruebas suficientes para inculparle –su ADN ha sido identificado en todos los escenarios de los ataques–, no ha hallado hasta ahora ni el arma utilizada, un rifle de caza de calibre 12, ni la indumentaria que llevó esos días.

Dekhar fue delatado por un amigo que lo había alojado en su casa de Courbevoie (periferia de París) entre el mes de julio y el 10 de noviembre pasados, después de identificarlo en las imágenes difundidas por la policía al regreso de un viaje de trabajo. En los últimos años, el tirador había vivido en Londres, donde había trabajado en un restaurante.




jueves, 21 de noviembre de 2013

Tirador del rifle, fin de la partida

El cazador ha sido cazado. La policía francesa detuvo a última hora de la tarde de ayer al tirador del rifle, que ha tenido a la ciudad de París en jaque desde que el lunes irrumpiera, armado con un rifle de caza, en los locales del diario Libération y disparara contra las personas presentes en el vestíbulo, hiriendo de gravedad a un joven fotógrafo. La fiscalía de París confirmó de madrugada que se trata de Abdelhakim Dekhar, que en 1998 fue condenado a cuatro años de cárcel por integrar la banda de Florence Rey y Audry Maupin, autores cuatro años antes del asesinato de tres policías y un taxista en la capital francesa. El ADN prueba su implicación en los ataques de los últimos días.

El sospechoso, detenido hacia las 19 horas en un parking público subterráneo del centro de Bois-Colombes (Altos de Sena) –una ciudad de la banlieue noroeste de París–, fue hallado en estado comatoso, probablemente a causa de la ingestión de medicamentos, que podría haber tomado con la intención de quitarse la vida, y trasladado a un hospital. Por esta razón, todavía no ha podido ser interrogado y se desconocen sus móviles.

El tirador del rifle intentó atacar el pasado viernes la sede del canal de información continua BFMTV, pero –acaso por un posible fallo de su arma– no llegó a disparar. Armado con un rifle de calibre 12 mm., utilizado para cazar jabalíes, el hombre cambió su objetivo y el lunes disparó –esta vez sí– en Libération, hiriendo de gravedad a un joven fotógrafo de 23 años, que está hospitalizado en estado crítico. Posteriormente, se desplazó a La Défense y disparó contra la sede de la Société Générale, sin causar heridos. Tras este último ataque, el hombre secuestró a un automovilista de 65 años y le obligó a conducirle hasta las Campos Elíseos, donde se perdió su pista.

Las muestras de ADN recogidas en todos estos escenarios –en los cartuchos y en la puerta del vehículo del secuestrado- coinciden con las del detenido, por lo que no hay ninguna duda sobre la autoría de los ataques. El ADN de Dekhar no figuraba en el Fichero Nacional de Huellas Genéticas, pues cuando fue condenado no se registraba de forma sistemática el ADN de los presos.

La policía recibió en las últimas cuarenta y ocho horas más de 900 llamadas de ciudadanos con presuntas informaciones o indicios sobre el tirador, pero el testimonio que parece haber sido definitivo para su localización llegó de la parte de un testigo que se acercó ayer tarde a la comisaría de Courbevoie –periferia oeste de París-, el municipio donde se levanta el barrio de negocios de La Défense, y explicó haber dado alojamiento al sospechoso. El alcalde de Bois-Colombes, Yves Révillon, aseguró que no el detenido no reside en el municipio.


miércoles, 20 de noviembre de 2013

El tirador tiene rostro y ADN

El misterioso tirador del rifle, que en los últimos días ha cometido atentados contra varios medios de comunicación franceses sigue huido, perdido, camuflado en algún rincón de la aglomeración de París, sin que la policía haya conseguido hasta ahora identificarle ni detenerle. La investigación, en la que el Ministerio del Interior ha volcado todos los medios a su disposición, ha permitido sin embargo obtener una muestra del ADN del individuo, del que existe también una nueva imagen donde puede apreciarse claramente su rostro.

La policía científica ha conseguido recuperar una muestra de ADN del sospechoso en el vehículo a cuyo conductor secuestró, poco después del mediodía del lunes, para que le llevara desde el barrio de negocios de La Défense hasta los Campos Elíseos. El testimonio de este hombre, que estuvo retenido por el tirador durante aproximadamente veinte minutos –los que tardó en completar el trayecto hasta su destino–, es una de las principales fuentes de información que están explotando los investigadores. Según su declaración, el sospechoso le explicó que acababa de salir de prisión, le dijo que además del rifle llevaba granadas de mano en una bolsa y le aseguró que estaba dispuesto a llegar hasta el final...

Si fuera cierto que ha estado en prisión, su identificación no debería resultar muy difícil, pues todos los presos están fichados con sus huellas genéticas. Pero si nunca ha sido fichado, el ADN no permitirá identificarle, aunque posteriormente ello pueda ser utilizado como prueba de cargo.

El individuo perpetró su primer acción a primera hora de la mañana del pasado viernes, cuando entró en la sede del canal de información BFMTV armado con un rifle de caza del calibre 12 mm. y amagó con disparar, sin que se sepa si el arma le falló. “La próxima vez no fallaré”, amenazó al marcharse. El mismo individuo volvió a la carga a media mañana del lunes, cuando entró en la sede del diario Libération y disparó contra los presentes en el vestíbulo, hiriendo de gravedad a un joven fotógrafo. Posteriormente, se trasladó hasta La Défense y disparó contra la fachada de la sede del banco Société Générale.

Las autoridades francesas difundieron ayer una nueva imagen del tirador del rifle en la que, por primera vez, puede vérsele claramente el rostro. Se trata, como ya avanzó anteayer el fiscal de París, François Molins, de un hombre de tipo europeo, de entre 35 y 45 años de edad, y de 1,70 a 1,80 m. de altura. Aunque siempre aparece cubierto, puede observarse que lleva el pelo corto y que tiene algunas canas. Sus cabellos, como dicen los franceses, son de color “pimienta y sal”.

Esta nueva imagen fue captada por una de las cámaras de vídeovigilancia de la RATP en la estación Pont de l’Alma del metro regional RER, lo que indica que después de bajar del coche, en la avenida de Georges V –cerca del hotel del mismo nombre–, por debajo de los Campos Elíseos, el sospechoso descendió a pie hasta el Sena y cruzó a la ribera izquierda del río. La línea C del RER conduce a numerosas ciudades de la banlieue de París, con finales en Pontoise, Versalles, Saint-Quentin-en-Yvelines, Massy-Verrières, Dourdant-la-Fôret y Saint-Martin-d’Étampes. A su paso por el centro de la capital francesa tiene media docena de enlaces.

La imagen del Pont de l’Alma, la última de la que la policía dispone del sospechoso, contiene un dato de enorme importancia: el tirador aparece en ella con una vestimenta diferente a la que llevaba cuando irrumpió en la sede de Libération y cuando, alrededor de una hora y media después, disparó contra la torre de la Société Générale. En lugar de una trenka de color caqui y una gorra de mismo color, luce en ella una cazadora roja y un gorro beige. Lo cual indica que antes de secuestrar al conductor en La Défense se cambió de ropa –que presumiblemente llevaba en la bolsa que cargaba en bandolera– con el fin de difuminar su rastro. Y confirma que sus acciones estaban meticulosamente preparadas.

La policía confía en que la colaboración ciudadana permita finalmente identificar al huido. Más de 400 personas han llamado ya al número de teléfono habilitado para recoger todos aquellos testimonios que puedan conducir a la captura del tirador. Alrededor de 120 de estos testimonios han retenido la atención de la policía, que realiza en cada caso las comprobaciones necesarias. Fruto de estas indagaciones, a media mañana de ayer fue detenida una persona en el distrito 7 de París, lo que dio lugar a una cierta confusión sobre el posible arresto del tirador. Posteriormente fue puesta en libertad sin cargos. La policía comprobó asimismo las coartadas de otras personas.

El ministro del Interior, Manuel Valls, recordó ayer que el tirador del rifle –un hombre solitario y determinado, que puede volver a actuar– representa “un verdadero peligro” y pidió de nuevo a los franceses a que comuniquen a la policía cualquier indicio. “No estaremos tranquilos hasta que no le hayamos puesto la mano encima”, afirmó.


El fotógrafo herido sale del coma

El joven ayudante de fotografía herido de gravedad por el tirador del rifle en el vestíbulo del diario Libération salió ayer del coma artificial inducido por los médicos del hospital de la Pitié-Salpêtrière de París, donde el lunes fue intervenido durante seis horas y donde permanece ingresado. Aunque en estado crítico, su estado ha mejorado ligeramente y se encuentra estable. El fotógrafo, de 23 años y de nombre César, colaborador habitual del diario, se encontraba en el vestíbulo –esperando para realizar una sesión de fotos para el suplemento mensual Next– cuando el tirador entró en el edificio y le disparó dos tiros a bocajarro. Simplemente porque fue él a quien encontró primero. El fotógrafo resultó herido de gravedad en el tórax, muy cerca del corazón, y en el abdomen. El ataque causó una verdadera conmoción en el diario, que nunca antes había sido objeto de un atentado tan grave como éste.

El director del rotativo, Nicolas Demorand, considera que la agresión constituye un verdadero atentado contra la libertad de expresión y de información. En un editorial publicado ayer bajo el título “Continuaremos”, Demorand recuerda que un diario es “un actor irreemplazable de la vida democrática”. “Disparar en un diario –prosigue– es atentar contra la vida de hombres y mujeres que sólo hacen su trabajo. Y contra una idea, un conjunto de valores que en nuestro país se llaman República”. "Libération no cambiará (...) Seguiremos trabajando con nuestras propias armas, no violentas, que son las de la libertad y el periodismo”, concluye el director.





El tratamiento va bien, pero la curación...

El tratamiento va bien, pero la curación tardará en llegar. Éste es en síntesis el pronóstico que sobre la evolución de la economía española hace en estos momentos la OCDE. En su último informe sobre las Perspectivas económicas mundiales, presentado ayer en París, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos vaticina para los próximos dos años una clara recuperación de la economía española, pero tan débil que apenas servirá para reducir sustancialmente el paro, que no empezará a bajar hasta el 2015 y aún para entonces se mantendrá a un nivel extremadamente alto, superior al 25%.

España saldrá en el 2014 de dos años de recesión y eso, según el secretario general de la OCDE, Ángel Gurría, es de por sí una muy buena noticia. “El color de la tinta vuelve a ser negro, ya no es rojo”, dijo gráficamente. Lo cual no quita, sin embargo, que España será, si se cumplen sus previsiones, uno de los países que menos va a crecer en los próximos dos años: 0,5% y 1%. La competitividad de la economía española ha mejorado, las exportaciones crecen, el país gana cuotas de mercado, pero la demanda interna –aunque estabilizada– sigue siendo débil, el crédito es escaso, la consolidación presupuestaria va a seguir siendo un lastre y la situación del resto de Europa no ayuda precisamente.

La consecuencia inmediata de esta atonía es que el paro, uno de los más elevados de la OCDE –especialmente el juvenil, que ronda el 50%–, va a seguir instalado en cifras insoportables: del 26,3% en el 2014 –prácticamente los mismo que en el 2013– y del 25,6% en el 2015. “Estamos más ante una fotografía que ante una película”, añadió Gurría. Un modo de decir que apenas nada se mueve en el horizonte inmediato. Algo se mueve, sin embargo, porque el pasado mes de mayo la misma OCDE vaticinaba para el año que viene un paro del 28%.

El problema no es únicamente de España. El conjunto de la zona euro va a crecer a niveles modestos en el 2014 y el 2015, un 1,3% y un 1,8% respectivamente, por lo que el paro va a seguir estabilizado en torno a un 12% de media. La situación económica mundial es precaria: las inversiones son muy débiles, lo mismo que los intercambios comerciales, el crédito está estancado y el crecimiento de los países emergentes –uno de los motores de la recuperación– se está desacelerando. La salida de la crisis es lenta y, según la OCDE, todavía frágil.