jueves, 30 de junio de 2011

La ex juez gana al presentador de TV

La ex juez Eva Joly, quien sacudiera en los años noventa el mundo de la política y las finanzas en Francia al instruir con determinación y contundencia el denominado caso Elf –sobre una vasta red de corrupción alimentada por la petrolera–, será muy probablemente la candidata ecologista en las elecciones presidenciales del 2012. Contra todo pronóstico, Joly, de 67 años y doble nacionalidad franco-noruega, ha aventajado de casi diez puntos a su principal adversario (49,7% a 40,2%), el popular conductor de televisión Nicolas Hulot, de 56, en la primera vuelta de las elecciones primarias internas organizadas por Europa Ecología-Los Verdes.
El carisma y tirón mediático de Hulot, director del programa televisivo naturalista Ushuaïa en TF1 –una especie de Rodríguez de la Fuente a la francesa–, no ha bastado para convencer a la militancia ecologista, que en buena parte ha recibido con desconfianza la súbita conversión del presentador a las tesis antinucleares –no en vano, varias grandes empresas figuran entre los patrocinadores de su fundación, como L’Oréal y la eléctrica EDF– y su proximidad con el principal líder de los centristas, el ex ministro de Ecología Jean-Louis Borloo.
Por muy poco, Eva Joly no ha sido elegida en la primera vuelta. Pero todo indica que en la segunda, prevista para el 12 de julio, se hará con seguridad con la victoria. Su ventaja sobre Hulot es demasiado grande para que éste pueda dar la vuelta, sobre todo porque uno de los candidatos minoritarios, el activista antinuclear Stéphane Lhomme (4,4%), ha basado su campaña en atacar al conductor de Ushuaïa...
La elección de Joly no parece responder, en ningún caso, a un cálculo electoral de los militantes ecologistas. Las expectativas de voto de los Verdes en las presidenciales del año que viene no son especialmente halagüeñas –muy alejadas del resultado histórico de las elecciones europeas del 2009 (16,3%), en que empataron con los socialistas–, pero dentro de todo serían mejores con Hulot que con Joly. Los electores, según un sondeo BVA de mayo, prefieren aparentemente al primero (58%) sobre la segunda (28%). Pero no eran los electores los llamados a pronunciarse en las primarias, sino los militantes.
Joly no reúne, a nivel de imagen, las mejores cualidades para afrontar una campaña electoral. Seca y cortante, su acento nórdico acentúa su aspereza natural. Sus intensos ojos azules, escudados tras unas gafitas rojas, transmiten frialdad y desconfianza. Todo lo contrario de Hulot, dotado de una indudable telegenia.
Nacida en Oslo, Eva Joly –de apellido paterno Farseth– llegó a Francia en 1964 y acabó casándose con el hijo de la familia donde trabajaba como au pair, con quien tuvo dos hijos y del que luego se separó. Licenciada en Derecho, a principios de los ochenta empezó su carrera como magistrada, que llegó al cénit a mediados de los noventa cuando instruyó diversos casos de corrupción económica y financiera.
Entre ellos el caso Elf, en el que aplicó de forma implacable –y al decir de sus criticos, despiadada– la prisión preventiva –no dudó en encarcelar al ex presidente de la petrolera y entonces presidente en activo de la SNCF, Loïk Le Floch-Prigent– y trató con inusual dureza a los sospechosos. El cineasta Claude Chabrol la retrató sin complacencia en la película “La embriaguez del poder”, con Isabelle Huppert en el papel de la magistrada.

Armas en Libia, rescate en Afganistán

Un empujoncito. Es lo que Francia ha querido dar a los grupos rebeldes libios que actúan al sur de Trípoli con la entrega secreta de armamento ligero. La iniciativa, desvelada ayer por Le Figaro y confirmada por el Ministerio de Defensa, amenaza con desbordar lo previsto en una de las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que autorizaron la intervención internacional en Libia. Las resoluciones 1970 y 1973 decretan, en efecto, un embargo internacional de armas en Libia. Pese a ello, los rebeldes libios han ido recibiendo armas subrepticiamente a través de algunos emiratos árabes, como Qatar. Hasta ahora, sin embargo, ninguno de los países occidentales directamente comprometidos en la intervención militar contra el régimen del coronel Muamar el Gadafi había franqueado este umbral (o no lo había admitido). Un portavoz del Ministerio de Defensa francés confirmó ayer que Francia lanzó a principios de junio, mediante paracaídas, “algunas armas” en la zona rebelde, junto a víveres, aguas y medicamentos. Se trató, añadió, de armanento ligero, esencialmente fusiles, y municiones. Según la información de Le Figaro, que cita como fuente una persona “situada a alto nivel”, además de fusiles de asalto, Francia habría distribuido ametralladoras, lanzagranadas y misiles anticarro de tipo Milan. Desde entonces, los rebeldes han ganado terreno en la zona. 

Periodistas liberados

Los periodistas franceses Hervé Ghesquière y Stéphane Taponier, secuestrados por los talibanes el 29 de diciembre del 2009 cuando realizaban un reportaje en Afganistán, fueron finalmente liberados ayer –junto a sus acompañantes– y entregados a las fuerzas militares francesas. El Gobierno francés guarda silencio sobre las circunstancias de la liberación de los dos rehenes, aunque el canal de televisión de información continua BFM aseguró que Francia habría pagado un rescate de varios millones de euros y el Gobierno de Hamid Karzai habría liberado a varios mandos talibanes presos. Los dos periodistas, del canal público de televisión France 3, trabajaban por libre cuando fueron secuestrados, después de haber seguido a las tropas francesas en la región de Kapisa. El presidente Nicolas Sarkozy les acusó de imprudencia. 

miércoles, 29 de junio de 2011

PS, cinco aspirantes en pista

Jacques Delors, su padre, tiró la toalla y renunció a concurrir en las elecciones presidenciales de 1995, dejando al Partido Socialista francés en la estacada. La hija no ha hecho lo mismo. Tras semanas de dudas, Martine Aubry anunció ayer su candidatura al Elíseo en 2012, rompiendo con lo que muchos socialistas temían fuera una maldicion familiar.
La primera secretaria del Partido Socialista francés, que pondrá temporalmente en paréntesis su responsabilidad jerárquica interna, esperó a dar el paso el día en que se abría formalmente el periodo de presentación de candidaturas a las elecciones primarias para elegir al candidato socialista a la presidencia de la República. Previstas para el 9 de octubre –en primera vuelta–, en ellas podrán participar todos los simpatizantes de izquierda, militantes socialistas o no, con el único requisito de firmar una carta de adhesión a los valores de izquierda y aportar una contribución económica simbólica de un euro.
Aubry deberá enfrentarse al menos a otros cuatro aspirantes: su antecesor al frente de la jefatura del partido, François Hollande, quien parte como favorito en los sondeos y se ha erigido en adalid de una política socialdemócrata caracterizada por el rigor en materia económica –¡es el único que propone subir impuestos!–; la ex presidenciable del 2007, Ségolène Royal, evanescente como siempre aunque con menos tirón popular que hace cuatro años –y cuya condición de ex compañera sentimental de Hollande añade una tensión especial a la confrontación–; el alcalde de Evry, Manuel Valls, joven león partidario de una línea de firmeza en materia de seguridad e inmigración –que había anunciado su retirada en beneficio de Dominique Strauss-Kahn, antes de que éste quedara políticamente neutralizado–, y el secretario nacional para la Renovación del PS, Arnaud Montebourg, electrón libre que defiende drásticos cambios institucionales en la V República y pretende encarnar el cambio generacional en la política.
A sus 60 años, Martine Aubry (París, 8 de agosto de 1950) es una veterana figura del PS, cuya jefatura ha combinado con la alcaldía de Lille, la capital industrial del norte. Su liderazgo en el partido le confiere toda la legitimidad política para encabezar la candidatura socialista al Elíseo. Tiene también competencia y experiencia contrastadas: titulada por la ENA, Aubry empezó trabajando en el sector privado –fue directora adjunta de Péchiney– y acabó como ministra de Trabajo en los gobiernos de Édith Cresson y Lionel Jospin. Con este último implantó la controvertida reforma de las 35 horas.
Si, pese a tales atributos, Aubry ha podido hacer durar el suspense sobre su candidatura ha sido porque inicialmente no era éste el papel que se reservaba. Hasta que el 14 de mayo Dominique Strauss-Kahn fue detenido en Nueva York acusado de intento de violación, el ex director del Fondo Monetario Internacional (FMI) era el aspirante socialista mejor situado para batir a Nicolas Sarkozy en las elecciones del año que viene. Y, en tanto que tal, había cerrado un pacto con Aubry para que ésta le cediera el paso. La primera secretaria del PS había admitido públicamente un acuerdo de no agresión con DSK y con Ségolène Royal para no hacerse la guerra mutuamente.
Aubry parte, pues, con la desventaja de aparecer ante la opinión pública como una candidata subsidiaria, de recambio. Anclada a la izquierda, cuenta en cambio en su favor con el apoyo de los principales barones del PS: desde el ala izquierda de Emmanuelli-Hamon hasta Laurent Fabius y Bertrand Delanoë, pasando por los principales escuderos de DSK, huérfanos de líder.

LOS OTROS ASPIRANTES

MANUEL VALLS
Barcelona, 13 agosto 1962
Diputado y alcalde de Evry. Tras la caída de Dominique Strauss-Kahn ha vuelto a la carrera. Con escasos apoyos, se ha erigido de facto en aspirante a ministro del Interior.

ARNAUD MONTEBOURG
Clamecy, 30 octubre 1962
Diputado y presidente del Consejo General de Saône-et-Loire. Es el adalid de la renovación del PS y de la celebración de primarias. Cuenta con poco respaldo.

SÉGOLÈNE ROYAL
Dakar, 22 septiembre 1953
Presidenta de la región de Poitou-Charentes, fue la candidata del PS al Elíseo en 2007, cuando fue derrotada por Nicolas Sarkozy. Sus apoyos son hoy mucho menores.

FRANÇOIS HOLLANDE
Rouen, 12 agosto 1954
Diputado y presidente del Consejo General de Corrèze, el ex primer secretario del PS se ha convertido en el favorito. Defiende una línea socialdemócrata moderada.

Nubes de tormenta nupcial en Mónaco

Negros nubarrones de tormenta –sentimental– sobrevuelan el minúsculo Principado de Mónaco, amenazando la boda entre Alberto II y Charlène Wittstock. ¿Descargará? ¿no descargará? A dos días del enlace civil y a tres de la gran ceremonia religiosa prevista el sábado en el Palacio Grimaldi, delante de 500 invitados, el cuento de hadas estaría a punto de romperse en mil pedazos, según una información difundida ayer en su edición digital por el semanario francés L’Express. Según la publicación, poco dada al sensacionalismo facilón, la novia habría estado la semana pasada a punto de romper el compromiso y marcharse inopinadamente a Sudáfrica, su país natal. ¿La razón? Algún secreto grave sobre la vida privada del príncipe Alberto que Wittstock habría descubierto inesperadamente...
El Principado desmintió inmediata y radicalmente tal información, que consideró llena de “afirmaciones falsas”. Por su parte, el abogado de Alberto II, Thierry Lacoste, aseguró a Le Figaro que lo publicado por L’Express era un “delirio” y avanzó que está preparando una actuación judicial contra el semanario. “Hace tres semanas que corre el rumor. Se anuncia regularmente la aparición de investigaciones sulfurosas en diversas revistas alemanas, pero no hay nada. Yo estaba con el príncipe y Charlène Wittstock en París hace tres días y puedo prometer que todo va bien”, aseguró el letrado. La pareja viajó, en efecto, a principios de semana, a la capital francesa para probar el vestido de novia.
De acuerdo con la información difundida por L’Express –que recogió en su edición digital el desmentido principesco, pero sin rectificar ni una coma de su artículo–, la novia fue retenida por la policía en el aeropuerto de Niza cuando se disponía a tomar un avión e hizo falta “mucha persuasión” –incluida la intermediación de influyentes familias monegascas– para apagar el incendio.
¿Información veraz? ¿Rumor enloquecido? ¿intoxicación interesada? ¿maquiavélica operación de márketing como insinúan algunos? Este fin de semana, la mirada de Charlène Wittstock dirá muchas cosas.


martes, 28 de junio de 2011

Los bancos, a contribución

LLUÍS URÍA / MANUEL ESTAPÉ POUS


Los bancos más expuestos a la deuda soberana griega, las entidades francesas y alemanas, se mostraron dispuestos ayer a refinanciar de forma voluntaria el 70% de la deuda griega, de acuerdo con una propuesta planteada por el presidente francés, Nicolas Sarkozy. La fórmula, pactada por el Gobierno y los bancos y aseguradoras francesas durante el fin de semana, pretende evitar el impago de la deuda soberana de un país miembro de la unión monetaria europea con la condición, reclamada por Alemania, de que el sector privado también participe en el esfuerzo. El Ministerio de Economía alemán acogió favorablemente la iniciativa francesa. 

Los jefes de Gobierno de la zona euro quieren que la banca privada contribuya a evitar la quiebra de Grecia, aportando 25.000 millones al segundo plan de asistencia financiera que podría sumar 110.000 millones (como el primero, aprobado a principios de mayo del 2010), según adelantó la pasada semana el primer ministro griego, Giorgos Papandreu. 

La eventual declaración de un impago parcial de la deuda soberana griega podría tener un impacto superior a la caída de Lehman Brothers el 15 de septiembre del 2008, especialmente si después de Grecia cayeran Irlanda, Portugal y/ o España e Italia. 

La solución propuesta por Francia - que ha desarrollado un grupo de trabajo del BNP, el primer banco del país-prevé que los bancos acreedores reinviertan en deuda helena el 70% de los créditos que venzan en los próximos tres años: de la cantidad refinanciada, la mitad será en bonos a treinta años de plazo yuna quinta parte alimentaría un fondo de inversión en activos de gran calidad, probablemente con garantías del Fondo de Estabilidad Europea. Los nuevos créditos tendrían tipos de interés similares a los préstamos de ayuda europeos, pero con una prima que estaría indexada de acuerdo con el crecimiento de la economía griega. Los bancos franceses tienen 15.000 millones de euros expuestos en Grecia. 

La modalidad elegida supondría que sólo se volvería a prestar a Grecia el 50% de las cantidades devueltas por el Tesoro heleno, pero permitiría consolidar el carácter voluntario de esta contribución, alejando el riesgo de que las agencias de calificación de riesgos crediticios - el tripolio que domina el mercado y contribuyó al monstruoso crecimiento de los créditos subprime en Estados Unidos-consideren que se trata de un "incumplimiento crediticio" por parte de Grecia, equivalente a un impago. 

Paradójicamente, las muy denostadas en Europa agencias de calificación de riesgos crediticios se han convertido en aliadas del Banco Central Europeo (BCE), que ha amenazado con no aceptar títulos de deuda soberana griega como garantía para refinanciar a los bancos griegos. Se da la circunstancia de que el BCE tiene en su balance alrededor de 50.000 millones de títulos soberanos griegos, por lo que una quita del 50% le obligaría a ampliar capital para enjugar las pérdidas. 

Horas después del anuncio de Sarkozy, la banca privada alemana aseguraba estar dispuesta a sumarse. El director general de la Asociación de Bancos Privados Alemanes, Michael Kemmer, cifró entre 10.000 y 20.000 millones la exposición de la banca alemana a la deuda soberana griega. Commerzbank es el mayor acreedor privado alemán de Grecia, con obligaciones por valor de 2.900 millones, seguido de Deutsche Bank (1.600) y la aseguradora Allianz (1.300 millones). 

Mientras, en Atenas la situación es explosiva con una huelga general de 48 horas hoy y mañana, mientras el Parlamento vota el segundo paquete de ajustes, con recortes del 20% para los funcionarios y del 10% para los pensionistas. Herman van Rompuy aseguró la semana pasada que aunque el Parlamento "vote no, no habrá quiebra". Un 80% de los encuestados rechaza la "ayuda" financiera a este precio. Con 340.000 millones de deuda y once millones de habitantes, cada griego debe 30.000 euros. 

domingo, 26 de junio de 2011

Asia espolea la industria aeronáutica

Festival de pedidos en Le Bourget. Nunca Airbus, pese a jugar en casa, había arrancado tantos contratos en el Salón Internacional Aeronáutico de París: 730 aviones –72.000 millones de dólares (50.700 millones de euros)– en tan sólo cuatro días. Una ventaja aplastante sobre su eterno rival, por más que Boeing –142 aviones, 22.500 millones de dólares (15.800 millones de euros)– prefiera torear en otras plazas más propicias. Lo importante es que las cosas se mueven y que el aciago año 2008 queda ya muy atrás. La aviación comercial está hoy en plena expansión, para regocijo de la industria aeronáutica. ¿Crisis? ¿qué crisis?
Las alegrías comerciales de esta semana en Airbus –sobre todo– y Boeing –más modestamente– encierran, sin embargo, una enorme paradoja. Pues si alguien está espoleando el mercado son los nuevos países emergentes, particularmente los asiáticos, los mismos que están empezando a construir la bases de la contestación a la hegemonía de europeos y norteamericanos.
“No son las compañías europeas y americanas las que nos han ayudado a pasar la crisis, son las compañías de estos países”, admitió en declaraciones a la agencia France Presse Louis Gallois, presidente de EADS, la casa matriz de Airbus.
No hay más que ver el carnet de pedidos para comprobar que así es. De las 16 compañías aéreas que han firmado contratos esta semana con Airbus, seis son de origen asiático –Air Asia, Garuda Indonesia, Go Air, IndiGo, Skymark y Trans Asia–; dos de Oriente Medio –Alafco y Saudi Arabian Airlines–, y otras dos de América Latina –Lan y Avianca-Taca–. Hay también cinco norteamericanas, varias de ellas dedicadas al leasing –Air Lease Corporation, CIT Aerospace, GECA Aviation, Jet Blue y Republic (Frontier)–, y una, sólo una, europea: SAS. Los principales pedidos vienen además de Extremo Oriente: empezando por la compañía malaya low cost Air Asia, que el jueves firmó la compra de 200 aviones –un récord histórico– del modelo A-320 Neo, el nuevo aparato de medio alcance de Airbus que, gracias fundamentalmente a la promesa de un ahorro del 15% del consumo de carburante, se ha convertido en el auténtico best seller de Le Bourget. Y siguiendo por IndiGo –otros 180 aparatos, no contabilizados sin embargo entre los 730 totales porque ya habían sido anunciados con anterioridad–.
La mayor parte de estas aerolíneas, en pleno crecimiento, están fuertemente comprometidas en el desarrollo del mercado regional. De ahí que el producto preferido sea el avión de medio alcance, como el A-320 Neo o el Boeing B-737. Pocos colosos de los cielos –Jumbo y A-380– se han vendido en Le Bourget.
Todas las proyecciones económicas apuntan que la aviación comercial va a seguir al alza y especialmente activa en esa parte del mundo, con crecimientos del 6,8% anual en Oriente Medio y del 5,8% en la región Asia-Pacífico en las dos próximas décadas. Asia podría generar, de aquí al 2030, una tercera parte de la demanda mundial –unos 11.500 aviones– y China va camino de convertirse en el segundo mercado aeronáutico mundial.
Pero los países emergentes no han venido a este mundo únicamente para comprar. Y, aunque modestamente, varios fabricantes han empezado a dar los primeros pasos para romper el duopolio de hecho de Airbus y Boeing. El salón de Le Bourget ha sido también un escaparate de las ambiciones de la brasileña Embraer –el tercer constructor mundial–, de la rusa Sukhoi o de la china Comac. Esta última, con aparente modestia, cerró un protocolo de acuerdo para vender a la compañía irlandesa low cost Ryanair un número indeterminado de unidades –se habla de hasta 200– de su avión C919, el primer avión comercial de fabricación china.

Un sector al alza en España

El sector aeronáutico español ha experimentado un aumento sostenido en la última década. Con un volumen de negocio en 2009 de 5.414 millones de euros, da empleo a 35.544 personas, según datos del Ministerio de Industria. Algo más de la mitad de la facturación (51,9%) corresponde al mercado militar. Los grandes programas en los que España está involucrada proceden de EADS-Airbus –tanto civil como militar (con el avión de transporte A400M)– y del cazabombardero europeo Eurofighter.


sábado, 25 de junio de 2011

París rehúye a Robespierre

Hay recuerdos que ensombrecen la memoria. Y el de Maximilien de Robespierre (1758-1794), mito revolucionario en la patria de la Revolución, atormenta todavía hoy, más de doscientos años después de su desaparición, la memoria colectiva de los franceses. Oscurecido por su leyenda negra, que oculta la profunda complejidad del personaje, el Incorruptible ha pasado a encarnar las luces y las sombras de la Revolución, sus conquistas y sus excesos, su tentación autoritaria y su formidable violencia.
Hay demasiada sangre detrás de la figura histórica de Robespierre. Demasiada para merecer una calle en París. Así lo decidió el consejo municipal de la ciudad la semana pasada, al rechazar con los votos sumados de socialistas y conservadores, algo poco frecuente, una propuesta del grupo comunista para incluir al jefe de filas de los jacobinos en el callejero de la capital francesa. “El tema no es consensual”, dio como argumento la primera alcaldesa adjunta, Anne Hidalgo, para justificar el rechazo del grupo socialista a la propuesta, apoyada por un grupo de historiadores en un manifiesto publicado en el diario comunista L'Humanité.
Los defensores de la iniciativa, en particular el concejal Alexis Corbière –del Partido de Izquierda, aliado del PCF–, han insistido en la faceta luminosa de la biografía de Robespierre, el primero que pronunció la leyenda que hoy figura en todos los sellos y escudos de la República: “Libertad, igualdad, fraternidad”. Un revolucionario, sostiene Corbière, “modelado por los ideales de la filosofía de las Luces”, que combatió el esclavismo y el colonialismo, emancipó a los judíos, defendió las libertades públicas y una concepción moral de la acción política... y que, ironías de la historia, fue en sus inicios totalmente hostil a la pena de muerte.
Sucede, sin embargo, que el lado oscuro de Robespierre no es menos cierto, por más que los defensores de su figura pretendan presentarlo como una “caricatura” interesada. El líder jacobino, uno de los miembros más activos del temible y temido Comité de Salud Pública, fue uno de los padres espirituales y ejecutor despiadado del Terror, la sanguinaria política de represión que la Convención desató sobre todos los contrarrevolucionarios, disidentes, críticos o sospechosos de serlo. “La fuerza del gobierno revolucionario es a la vez la Virtud y el Terror. La Virtud sin la cual el Terror es funesto. El Terror sin el cual la Virtud es impotente”, proclamó quien pronto empezó a ser percibido por sus propios camaradas como un dictador en potencia y a quien la nueva historiografía de inspiración conservadora ha señalado –no sin polémica– como el precursor del totalitarismo estalinista.
Entre finales de 1793 y el verano de 1794, el Terror revolucionario elevó la mera sospecha a categoría de prueba ineluctable y condujo a 40.000 personas a la guillotina, antes de que la fría hoja de metal cayera –el 28 de julio de 1794, el 9 Thermidor– sobre el propio verdugo. “¡Monstruo! ¡En nombre de todas las madres yo te maldigo!”, le gritó una mujer cuando era conducido al cadalso.
A falta de una calle o una plaza, por el momento Robespierre tendrá que seguir conformándose con dar su nombre a una modesta estación de la línea 9 del metro parisino. Eso sí, en Montreuil, fuera ya de París...