martes, 9 de julio de 2013

Caso Petróleo por Alimentos? Connais pas!

Ningún culpable. El Tribunal Correccional de París no ha encontrado ningún responsable francés, ninguno, en el escándalo del fraude del programa de la ONU Petróleo por Alimentos aplicado en Iraq entre 1996 y el 2003, como si a ojos de la justicia francesa nunca hubiera existido. Los veinte acusados, sin excepción, fueron ayer absueltos, entre ellos el ex ministro Charles Pasqual y el presidente del grupo petrolero Total, Christophe de Margerie. Ocho años de instrucción y un mes de juicio –celebrado el pasado mes de enero– han acabado absolutamente evaporados
.
El programa Petróleo por Alimentos fue instaurado por decisión de la ONU en 1995 para aliviar la situación de la población iraquí, que sufría directamente las consecuencias del embargo internacional decretado contra el régimen de Sadam Hussein por la invasión de Kuwait en 1990. El programa permitía a Bagdad, bajo supervisión de la ONU, vender una parte de su producción petrolífera con el objetivo de adquirir alimentos y medicamentos. Sin embargo, el régimen montó enseguida un sistema paralelo para captar comisiones fraudulentas.

Descubierto por Estados Unidos tras la guerra del 2003 –en la que Sadam Hussein fue derribado–, la dimensión del fraude fue evaluada posteriormente por la ONU en un informe oficial en entre 10.000 y 40.000 millones de dólares (de 7.800 a 31.000 millones de euros). Unas 2.200 sociedades de una sesentena de países habrían estado involucradas.

El régimen iraquí, por un lado, exigía a los compradores de su petróleo un sobreprecio en negro y a los vendedores de suministros el pago de comisiones ilegales, que a través de circuitos opacos acababan llegando a Bagdad. Por otra parte, Sadam Hussein adjudicaba partidas de petróleo a personalidades amigas –que luego las revendían a terceros– en teórico pago a sus gestiones en favor del levantamiento del embargo.

Un total de 19 personalidades francesas y una persona jurídica –la petrolera Total– se sentaron el pasado mes de enero en el banquillo acusados por haber presuntamente participado a diversos niveles en el fraude. Además de Charles Pasqua y Christophe de Margerie –actual presidente de Total y responsable en la época de Oriente Medio en la rama de Explotación-Producción–, estaban entre otros Jean-Bernard Mérimée, ex embajador de Francia ante las Naciones Unidas y ex consejero especial del entonces secretario general de la ONU, Kofi Annan; Bernard Guillet, ex consejero diplomático de Charles Pasqua, y Serge Boidevaix, ex secretario general del Quai d’Orsay. Los dos últimos habían admitido haber recibido decenas de millones de barriles de petróleo.

La sentencia del Tribunal Correccional de París, que causó ayer una gran sorpresa en medios jurídicos–por cuanto echa por tierra todo el trabajo de los jueces instructores y desautoriza en gran medida el requerimiento de la fiscalía, que solicitaba multas para buena parte de los implicados–, considera que en ninguno de los casos han podido probarse los delitos que se imputaba a los acusados. Ni el tráfico de influencias –pues no se ha podido establecer que los acusados ejercieran efectivamente influencia alguna–, ni la corrupción –por cuanto tampoco ha podido demostrarse que el pago de comisiones, pagadas el Estado iraquí, supusiera el enriquecimiento de un agente público extranjero–.

El exministro del Interior Charles Pasqua, de 86 años, una de las figuras históricas del gaullismo, para quien el propio fiscal pedía la absolución, se felicitó ayer mismo por el fallo, aunque lamentó que “hayan sido necesarios ocho años para establecer lo que era una evidencia”. 


El paseíllo de Sarkozy

“Esta no es mi rentrée política”, declaró ayer Nicolas Sarkozy a través de su cuenta de Twiter, que había permanecido silenciosa desde la derrota del 6 de mayo del 2012. Pero si no lo fue, lo pareció enormemente. El expresidente francés acudió ayer tarde a una reunión extraordinaria del buró político de la UMP, formalmente convocada para abordar el problema económico que ha abierto el rechazo del Consejo Constitucional a las cuentas de la campaña del 2012. Pero la reunión –celebrada a puerta cerrada– fue ampliada a todos los parlamentarios del partido y Sarkozy, recibido en la sede de la UMP como si fuera el festival de Cannes, hizo más bien un discurso de política general. Sus principales ideas las difundió él mismo en una quincena de tuits...





lunes, 8 de julio de 2013

Viento agitado en las playas del Desembarco

"Encuentro preocupante que un parque eólico semejante pueda ser construido en estas tierras sagradas y en esta zona del océano donde varios miles de hombres murieron por liberar Europa”. Para el estadounidense A. Guenter Bier, de Hicksville (Nueva York), el proyecto de construcción de un parque de 75 molinos de viento –de 100 a 175 metros de altura– a entre 10 y 16 kilómetros de las playas del Desembarco de Normandía es un atentado contra la memoria de los muertos.

No es el único que piensa así, aunque también hay quienes, como el canadiense Glen Estill, de Lion’s Head (Ontario), juzgan que la implantación de una fuente de energía limpia en este lugar cargado de historia puede representar un “símbolo de esperanza” equivalente al del 6 de junio de 1944. Si la construcción de grandes parques eólicos es objeto regular de controversia, en Francia y en todas partes, el promovido por la sociedad Eoliennes Offshore du Calvados (consorcio dirigido por EDF) frente a las playas del Desembarco tenía que ser forzosamente polémico.

Las grandes playas de arena fina que se extienden desde Quineville hasta Ouistreham, en la Baja Normandía, fueron escenario hace 69 años del mayor desembarco militar de la historia –más de 5.000 navíos, 130.000 soldados–, que abrió la puerta a la liberación de Europa del dominio nazi. Varios miles de ellos dejaron su vida en las aguas y en las playas de lo que era –y vuelve a ser hoy– un lugar de veraneo. Que la sombra, ni que sea lejana, de unos molinos de viento venga a alterar el paisaje ha causado escozor.

El parque eólico, con una potencia total de 450 megawatios, está previsto que ocupe un área de 50 kilómetros cuadrados en la vertical de Arromanches y Courselles-sur-mer, es decir, donde se instaló el gran puerto artificial conocido como Port Winston, del cual todavía sin visibles los restos, y las playas de nombre clave Gold y Juno, donde desembarcaron británicos y canadienses. Si hay que hacer caso de los fotomontajes de la Comisión Particular de Debate Público del proyecto, los molinos –que es en esta zona donde serán más visibles– tendrán un impacto visual moderado. Pero que se van a ver, está claro que se van a ver. Y mucho.

La Federación Environnement Durable (FED) –que agrupa a 600 asociaciones contrarias a los molinos eólicos–, la organización Basse Normandie Environnement (BNE) y la European Platform Against Windfarms (EPAW) han recogido miles de firmas contra el proyecto –sometido a debate público hasta el próximo 20 de julio– y, paralelamente, apoyan la petición a la Unesco para que las Playas del Desembarco sean protegidas como patrimonio de la Humanidad. Los opositores al parque eólico confían en que la intervención de la organización de la ONU para la cultura y la educación pueda hacer capotar el proyecto, como sucedió en la primavera del 2012 en la zona del emblemático Mont Saint-Michel. 



sábado, 6 de julio de 2013

Sarkozy está de vuelta

Nicolas Sarkozy ha vuelto. El regreso del ex presidente francés a la arena política, un año después de su derrota frente a François Hollande, ha dejado de ser una hipótesis para convertirse en una certeza que amenaza con trastocar completamente el panorama político y causar un seísmo en la Unión por un Movimiento Popular (UMP), rompiendo el inestable equilibrio entre los dos principales aspirantes a recoger el testigo y encabezar la candidatura de la derecha al Elíseo en el 2017, el ex primer ministro François Fillon y el presidente interino del partido, Jean-François Copé.

La sentencia del Consejo Constitucional que ha rechazado las cuentas de campaña de la UMP en las elecciones presidenciales del 2012 –colocando a esta fuerza política en una dramática situación económica– ha sido el detonante de este retorno anticipado, acaso prematuro pero en ningún caso precipitado: Sarkozy llevaba tiempo mordiendo las bridas y piafando por volver a la carrera, como de forma insistente mostraba a todo aquel que le visitaba en su despacho oficial de jefe del Estado retirado. Sus amigos han ido preparando el terreno en las últimas semanas y sus huestes más fieles en la UMP –la corriente La Derecha Fuerte, de Guillaume Peltier y Geoffry Didier– han organizado para hoy una fiesta en La Ferté-Imbault en la que el retorno de Sarkozy estará en el centro del encuentro.

El hecho de que Sarkozy esté directa o indirectamente involucrado en varios asuntos judiciales –desde el caso Bettencourt al caso Tapie, pasando por la supuesta financiación de la campaña del 2007 por Gadafi– no parece ajeno a su rápido regreso.

Hasta ahora, su condición de miembro nato del Consejo Constitucional –y su deber de reserva– le impedían toda implicación política pública. Pero su dimisión, anunciada el jueves, le libera. Nicolas Sarkozy no ha tardado nada en hacer uso de su recobrada “libertad de palabra” y ayer mismo, a través de Facebook, hizo un llamamiento a sus seguidores para movilizarse en defensa de la UMP, de la que se presenta poco menos que como el salvador. Tras advertir que la sentencia del Consejo Constitucional “pone en peligro” al partido y, por extensión, al pluralismo político, el ex presidente se muestra determinado a asumir de nuevo el liderazgo de la derecha: “Yo debo asumir mis responsabilidades comprometiéndome por la garantía de una expresión democrática libre en nuestro país. Yo os pido que me ayudéis movilizándoos, como yo voy a hacerlo, con este fin”, escribe.

El próximo lunes, Sarkozy acudirá –por primera vez en un año– a una reunión extraordinaria del buró político de la UMP, convocada precisamente para abordar las consecuencias de la sentencia del Consejo Constitucional. Y parece impensable que no tome personalmente las riendas para la resolución de la crisis. ¿Quién va a contestarle el liderazgo? Desde luego, no lo va a hacer Copé.

El fallo del Consejo Constitucional –que confirma uno anterior de la Comisión Nacional de Cuentas de Campaña–, ha invalidado las cuentas de la campaña presidencial del 2012 de Sarkozy por haber sobrepasado en algo más de 400.000 euros (un 2,1%) el límite de gasto legalmente permitido, al cargar algunos de los gastos a los presupuestos del Elíseo. Como penalización, la UMP no cobrará los cerca de 11 millones de euros de financiación pública a la que tendría derecho.

La sanción cae en un momento muy delicado para la UMP, cuyas finanzas ya no eran demasiado boyantes. Por esta razón, Jean-François Copé lanzó ayer mismo una cuestación pública, dirigida a militantes y simpatizantes, con el fin de recaudar fondos.

Si Nicolas Sarkozy se ha abstenido de calificar la sentencia del Consejo Constitucional –en la que, por razones obvias, él no participó–, sus comentarios cuestionan implícitamente el fallo, que a su juicio pondría en peligro el pluralismo democrático. Su sucesor en el Elíseo, el presidente François Hollande, le llamó indirectamente la atención desde Túnez: “El Consejo Constitucional debe ser respetado plenamente. Nadie puede ponerlo en cuestión sin poner en cuestión el conjunto de las instituciones”. 


viernes, 5 de julio de 2013

El "Grand Frère" vigila

François Hollande se hizo el ofendido cuando las revelaciones del ex agente de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) norteamericana Edward Snowden expusieron a la luz pública el espionaje masivo realizado por Estados Unidos en todo el mundo, sus aliados incluidos. El presidente francés llegó a amagar de forma oblicua con suspender el inicio de las negociaciones entre EE.UU. y la Unión Europea para un tratado de libre-cambio –aunque simbólicamente, sólo por quince días– si no obtenía garantías del cese de tales prácticas. Pero detrás de las palabras, Francia hace poco más o menos lo mismo.

La Dirección General de Seguridad Exterior (DGSE) –contraespionaje francés–, al igual que la NSA, espía de forma masiva las comunicaciones electromagnéticas de los franceses, así en el interior del país como con el exterior. Así lo reveló ayer el diario Le Monde, que citando fuentes de los servicios secretos asegura que la DGSE recolecta y almacena –de forma incontrolada y sin cobertura legal– todos los datos de conexión realizados a través de ordenador y teléfonos móviles, esto es, registros de llamadas telefónicas, mensajes de texto (SMS), correos electrónicos y conexiones a Facebook y Twiter.

En principio, no son tanto los contenidos lo que se espía –algo que puede hacerse en un segundo momento, de forma más específica–, sino los llamados “metadatos” de carácter técnico. Dicho de otro modo: quién conecta con quién, con qué frecuencia, en qué momento preciso, desde dónde, durante cuánto tiempo y si se produce un intercambio significativo de datos, así como –eventualmente– el tema de los mails. La navegación por internet a través de Apple, Microsoft, Google o Yahoo también está controlada.

La DGSE cuenta con una veintena de estaciones de escucha repartidas por el territorio –una de las más importantes de los cuales está en Domme (Dordogne)– y almacena todos estos datos en un supeordenador situado en el subsuelo de su sede del bulevar Mortier, en el este de París. Los datos en manos del contraespionaje francés son facilitados asimismo al resto de agencias de seguridad del Estado, desde la Dirección Central de Información Interior (DCRI) hasta los servicios de información militares. Según el vespertino, la información controlada sobrepasa ampliamente el terreno de la lucha antiterrorista.

La existencia de este sistema de escuchas electrónicas, bautizado de manera informal French Echelon, ya había sido evocada con anterioridad, pero siempre en el contexto de la acción exterior de los servicios secretos. Según Le Monde, en cambio, sus grandes orejas están dirigidas también hacia el interior. La actividad de este Big Brother a la francesa no está sometida a ningún control parlamentario y, si bien las escuchas están reguladas y sometidas a autorización gubernamental previa –por parte de los servicios del primer ministro–, no sucede lo mismo con el almacenamiento y uso de estos datos.

No es esta actividad, sin embargo, la única que Francia tiene en común con Estados Unidos. Los franceses, más allá de sus protestas oficiales, también espían a sus aliados. Así lo confirma en una entrevista complementaria el eurodiputado de la UMP Arnaud Danjean, presidente de la subcomisión de seguridad y defensa del Parlamento Europeo y él mismo ex agente de la DGSE. “Hacerse el sorprendido (porque Estados Unidos ha espiado a la Unión Europea) es de una desconcertante ingenuidad. Este espionaje existe desde siempre. Todos los servicios de información occidentales se espían”, afirma.

En este contexto, el Gobierno francés rechazó ayer oficialmente la petición de asilo presentada por el ex agente norteamericano Edward Snowden, atrapado en la zona de tránsito del aeropuerto de Moscú, a través de la embajada rusa. En un lacónico comunicado, el ministro del Interior, Manuel Valls, justificó la decisión por razones jurídicas y por “la situación del interesado”.


Sarkozy dimite del Consejo Constitucional

Ataque de cólera o gesto calculado, Nicolas Sarkozy anunció ayer su inmediata dimisión como miembro del Consejo Constitucional, después de que este órgano confirmara el rechazo a las cuentas de la campaña del ex presidente en las elecciones del 2012 por exceder el límite del gasto. La decisión –en la que Sarkozy y los demás ex presidentes, Valéry Giscard d’Estaing y Jacques Chirac, no participaron– pone en muy serias dificultades a su partido, pues por esta causa dejará de percibir unos 10 millones de euros de financiación pública. Sarkozy consideró la decisión un atentado contra la función de la oposición y la democracia. Y anunció que, con su renuncia, recupera su “libertad de palabra”. La dimisión, en caso de que pueda formalizarla –como ex presidente es miembro nato del Consejo–, le abre el camino a preparar de forma abierta su retorno a la política, lo que hasta ahora hacía en bambalinas.




jueves, 4 de julio de 2013

Seis meses para arrimar el hombro

El Gobierno francés quiere que los hombres arrimen también el hombro para criar a los hijos. Con este fin, el proyecto de ley para la Igualdad entre Hombres y Mujeres –aprobado ayer por el Consejo de Ministros– instaura un periodo de seis meses adicionales para que el “segundo progenitor” pueda beneficiarse también de una ayuda pública a cambio de dejar temporalmente el trabajo o reducir su jornada laboral para cuidar a la prole. En Francia, además de la baja de maternidad, que es de 16 semanas –durante las cuales se percibe el 100% del salario–, los padres de niños pequeños pueden acogerse a lo que se denomina el Complemento de Libre Elección de Actividad, por un plazo máximo de seis meses. En este caso, el progenitor percibe una ayuda de 330, 436 o 573 euros mensuales, en función de si su dedicación laboral es parcial –y depende del grado– o deja totalmente el trabajo.

A priori, este permiso por hijos pueden tomarlo indistintamente la mujer como el hombre. Sin embargo, la realidad indica que el 96% de los 540.000 beneficiarios en la actualidad son mujeres. Para contrarrestar esta deriva, que penaliza el retorno de las mujeres a la actividad laboral, e incitar a los hombres a asumir también su parte de responsabilidad en el asunto, el Gobierno ha decidido otorgar inicialmente un segundo plazo de seis meses acumulable a condición de que lo tome el otro progenitor. Se trata, según subrayó ayer la ministra de los Derechos de la Mujer y portavoz del Gobierno, Najat Vallaud-Belkacem, de una “medida incitativa”. Menos incitativa y más coercitiva es, sin embargo, la medida paralela que obligará a partir de ahora a las familias con dos hijos que quieran acogerse a un permiso laboral de tres años a que una parte de este tiempo –de nuevo, seis meses– sea asumida por el segundo progenitor.

En este terreno, la nueva ley extiende asimismo a las profesiones liberales –abogados, médicos, etc.– el derecho a que sus contratos sean suspendidos, pero en ningún caso rescindidos, en caso de embarazo y permiso de maternidad y/o paternidad.

Pero la ley no toca únicamente estos aspectos, sino todos aquellos que de un modo u otro atentan contra la igualdad entre hombres y mujeres consagrada en las leyes ya en vigor. Así, por ejemplo, el proyecto prevé prohibir a todas aquellas empresas de más de 50 empleados su participación en los concursos públicos si no han pactado o abierto negociaciones con los trabajadores para establecer la igualdad laboral y salarial entre hombres y mujeres.

Asimismo, y de cara a acudir en socorro de las mujeres separadas y con pocos recursos, el Estado establecerá a título experimental una nueva línea de ayudas familiares para garantizar los impagos de las pensiones alimentarias a las afectadas. Después será el Estado el que actuará –con medios de cobro “reforzados”– contra los incumplidores. En el capítulo de la paridad se doblarán las multas contra los partidos políticos que la vulneren. 



miércoles, 3 de julio de 2013

Fulminada por criticar los recortes

Un “mal presupuesto”. A Delphine Batho, hasta ayer tarde ministra francesa de Ecología, le bastó colocar el adjetivo equivocado junto al sustantivo inapropiado para ser expulsada de forma fulminante del Gobierno. François Hollande, que en otros momentos ha dado muestras de una paciencia y tolerancia bíblicas, tardó ayer sólo unas horas en echar a la calle a la ministra díscola, que se negó a rectificar. El presidente francés decidió entonces dar ejemplo y mostrar lo que no está dispuesto a tolerar –al menos, al grueso de sus tropas– de ahora en adelante. Batho, sin apoyos ni mentores en el Partido Socialista, era una víctima fácil.

La ya ex ministra de Ecología, una mujer prudente y poco dada a las salidas de tono, se jugó el puesto –y lo perdió– en una entrevista radiofónica de buena mañana, en la que se quejó amargamente de que su ministerio, con una reducción presupuestaria del 7%, vaya a ser uno de los peores tratados en las cuentas del 2014. “Es un mal presupuesto”, afirmó Batho, quien puso el dedo en la llaga al denunciar que la política medioambiental se convierte en la “variable de ajuste” para conseguir la reducción del déficit. “Hay que preguntarse si la ecología sigue siendo una prioridad y si somos capaces de pasar de las palabras a los hechos”, concluyó.

Delphine Batho no era la primera voz crítica en el seno del Gobierno –el ministro de Regeneración Productiva, Arnaud Montebourg, lo ha sido mucho más y de forma más virulenta–, pero su crítica atacaba un asunto particularmente sensible, los recortes. Y, sobre todo, era la gota que colmaba el vaso de la paciencia del primer ministro, Jean-Marc Ayrault, harto de ver su autoridad cuestionada.

Pero si a Montebourg nadie osa tocarle un pelo –más peligroso para Hollande es tenerlo fuera del Gobierno que dentro–, Delphine Batho es otra cosa. Aislada, así en el Gobierno como en el partido, y huérfana de padrinos –en los últimos tiempos se había enemistado con su mentora, Ségolène Royal–, su cese se cocinó en unas pocas horas. La rapidez y dureza del castigo, en relación con la falta, contrastan fuertemente con el trato que el mismo Hollande dio al ex ministro del Presupuesto, Jérôme Cahuzac, a quien aguantó tres meses en el Gobierno pese a las sospechas de fraude fiscal que pesaban sobre él y que se revelaron ciertas. En sustitución de Batho, el presidente francés nombró ministro de Ecología al diputado socialista Philippe Martin.

La expulsión de Batho, si bien inocua en el PS, no lo es en absoluto para Los Verdes, cuya situación en el Gobierno es ahora más difícil que nunca. Los dos ministros ecologistas, Cécile Duflot y Pascal Canfin, se reunieron a última hora de ayer con el secretario general de Europa Ecología-Los Verdes, Pascal Canfin, y el senador Jean-Vincent Placé para abordar la situación. Algunos ecologistas, como el eurodiputado Yves Cochet, piden dejar el Gobierno.


Velázquez en la pasarela

Un espectacular vestido de novia de punto blanco, con un cuello negro y y unas mangas de organdí abiertas hasta formar una especie de cola, en el que la modelo española Nieves Álvarez parecía volar hacia el altar, cerró el desfile en el que el creador francés Stéphane Rolland presentó los 33 modelos de su colección de alta costura para la temporada de invierno. Fue el único toque de luz en un desfile marcado por el negro y el azul oscuro. Como la noche.

Inspirada en las hieráticas figuras femeninas y la pintura tenebrista de Velázquez, la elegante y minimalista propuesta de Rolland tiene algo de la severidad castellana, de la sombría austeridad mesetaria de la corte de Felipe IV –los cuellos plisados, esculpidos, evocan el siglo XVII–, pero pespunteada con toques de sensualidad, aquí una transparencia, allá una espalda descubierta... Un cuerpo femenino a la vez “púdico e impúdico, velado y revelado”, en palabras del creador.

En sus modelos, con largos vestidos y faldas de satén o gasa, hay elementos recurrentes en las colecciones de Rolland, como las solapas de los smoking o los cinturones con cristales de espejo, que buscan provocar brillos de luz.

Celebrado en un pabellón anexo al estadio parisino Pierre de Coubertin, el desfile fue abierto y cerrado por Nieves Álvarez, convertida en la musa de Stéphane Rolland, que la temporada anterior la convenció de regresar a las pasarelas. El acento español del evento fue rubricado por el bailaor flamenco Rafael Amargo, quien, situado en el centro del escenario y enteramente de negro, bailó a lo largo de todo el desfile.
Las creaciones de Stéphane Rolland, de 47 años, son habituales en las alfombras rojas. La actriz española Paz Vega es una de las asiduas del modisto francés, de quien también han lucido vestidos Rihanna, Lady Gaga, Cheryl Cole o Kim Kardashian.