viernes, 7 de diciembre de 2012

Hollande tropieza en Florange


“Antes teníamos un enemigo, ahora tenemos dos: Mittal y el Gobierno. Y van a ver, van a ver...”. La voz quebrada por un instante –cuando pronunció la palabra “traición”–, furiosa y determinada después, Édouard Martin, el carismático líder sindical (CFDT) de los altos hornos de de Arcelor-Mittal en Florange (Lorena) interpeló ayer personalmente al presidente francés, François Hollande, y le reprochó haber incumplido sus promesas de campaña sobre la salvación de la acería. “¿Está usted tranquilo con su conciencia?”, le espetó ante las cámaras de televisión lanzando un índice acusador.

La crisis de los altos hornos de Florange, que el viernes pasado parecía resuelta gracias a un acuerdo alcanzado in extremis entre Mittal y el Gobierno –que llegó a esgrimir la amenaza de una nacionalización–, se abrió ayer de nuevo de forma sangrante, volviéndose violentamente en contra de Hollande. De salvador de los altos hornos, el presidente francés ha pasado a ser visto como el enterrador. “Los que se suponía que debían ayudarnos nos están asesinando”, dijo Martin, quien remachó el clavo: “Creíamos haber alcanzado el colmo del cinismo con Nicolas Sarkozy (quien prometió en su día salvar los altos hornos de Grandange, cerrados después por Mittal). Pues bien, aún no habíamos alcanzado el paroxismo”. La CFDT planea una ocupación de los dos altos hornos como protesta... Y para evitar que sea cortado el suministro de gas que les permite permanecer en estado de espera.

La producción de los dos altos hornos lleva varios meses parada, a causa de la caida de la demanda de acero en Europa, y el objetivo de Mittal era acabar cerrándolos, lo que implicaba el despido de 629 trabajadores. El acuerdo con el Gobierno francés, que a los sindicatos ya les supo a poco, no garantizaba la continuidad de los altos hornos, pero debía permitir ganar tiempo. Mittal se comprometió a retirar su plan de despidos y a apostar por el proyecto Ulcos (Ultra Low Carbon diOxide Steelmakig), un programa europeo para probar una nueva tecnología de captación y almacenamiento de CO2 en la producción de acero, única esperanza para la supervivencia de uno de los dos altos hornos.

Este frágil equilibrio saltó ayer por los aires al conocerse que Arcelor-Mittal, en una carta fechada el día 5, comunicó a la Comisión Europea su decisión de retirarse –por “problemas técnicos”– del proyecto Ulcos. Mittal y el Gobierno aseguraron ayer que esta retirada es temporal y que podrá volver a optar a obtener una subvención europea en el segundo semestre del 2013. Para los sindicatos, la palabra de Mittal no tiene valor alguno.


jueves, 6 de diciembre de 2012

El ministro y la cuenta en Suiza


El ministro francés del Presupuesto, Jérôme Cahuzac, uno de los puntales del Gobierno socialista, se encuentra desestabilizado por una oscura acusación de evasión fiscal justo en el momento en que el Parlamento está discutiendo el proyecto de presupuesto para el 2013, que prevé un fuerte aumento de la presión fiscal. El diario digital Mediapart, especializado en temas de investigación, asegura que Cahuzac –adalid de la lucha contra el fraude fiscal– fue titular de una cuenta bancaria no declarada en la Union des Banques Suisses (UBS) en Ginebra. Dicha cuenta habría sido cerrada a principios del 2010 y sustituida por otra cuenta, de la misma entidad financiera, en el paraíso fiscal de Singapur. El ministro ha rechazado con contundencia tales acusaciones – “Jamás he tenido ninguna cuenta bancaria en el extranjero”, aseguró– y anunciado la presentación de una demanda penal.

Mediapart asegura contar con el testimonio de diversos testigos, así como de pruebas documentales, en apoyo de su información. Aunque por el momento no ha difundido ninguna prueba concluyente. Su principal informador parece ser Rémy Garnier, un antiguo agente del fisco que en el 2008 habría enviado un momorándum al respecto a la dirección de la hacienda francesa.

Cahuzac ha desacreditado todas las informaciones aportadas por Garnier, que ha calificado de “puro delirio”. El ministro del Presupuesto ha subrayado que las afirmaciones referentes a sus presuntas propiedades inmobiliarias son también completamente falsas. Mediapart cita, a partir del memorándum, una villa en Marrakech (Marruecos) y una casa en La Baule (costa de Bretaña), mientras que Cahuzac no poseería –según su abogado, Gilles August– nada de todo esto, sino un apartamento en París (en el selecto distrito VII) y una casa en Córcega heredada de sus padres.

Jérôme Cahuzac, que antes de asumir la cartera del Presupuesto había presidido la comisión parlamentaria de Finanzas, es un hombre unánimemente respetado, asi en la izquierda como en la derecha, por su rigor y su seriedad. Nadie había puesto hasta ahora en duda su honestidad. Y, de hecho, la Unión por un movimiento Popular (UMP) reaccionó en general con extrema cautela, cuando no mostró su apoyo al ministro. Así Hervé Mariton, que expresó su “respeto y estima” por Cahuzac, o Benoît Apparu, que calificó las acusaciones de “ridículas”. Sólo Laurent Wauquiez pareció darles crédito.

De 60 años, Cahuzac es una rara avis en la política francesa, a la que se incorporó tardiamente. Nunca ha ocultado haber acumulado una cierta fortuna, fruto de su carrera profesional como cirujano plástico, especializado en implantes capilares.


miércoles, 5 de diciembre de 2012

La sirena de los miércoles




Su aullido, largo y profundo, rasga el cielo como el lamento de una bestia herida. En su imperativa llamada hay algo de angustioso. Una vaga sensación de sobresalto que retrotrae a los tiempos siniestros en que las bombas caían inmisericordes sobre las ciudades europeas. De Barcelona a Londres, de Leningrado a Dresde. Cada primer miércoles de mes, a mediodía, a lo largo de toda Francia miles de sirenas aúllan al unísono tres veces consecutivas, sin que se vislumbre ninguna amenaza en el horizonte. Sólo con el fin de comprobar que funcionan correctamente… Instaladas en 1940, llevan muchos gritos a sus espaldas. Tantos, que ya nadie les presta atención.

París no fue bombardeada durante la Segunda Guerra Mundial. Fue una de las pocas grandes ciudades europeas que escapó a la destrucción. Declarada ciudad abierta, los alemanes entraron en la capital francesa el 14 de junio de 1940 atravesando los Campos Elíseos sin pegar ni un solo tiro. El ejército francés, el más numeroso de Europa, había caído derrotado en tan sólo seis semanas. Cuando, cuatro años después, los aliados entraron en París, la encontraron intacta. El general Dietrich von Choltitz, gobernador militar de la ciudad, desobedeció la orden de Hitler de destruirla y prefirió rendirse. La Historia podría haber sido muy diferente. ¿Existiría aún la torre Eiffel?

Todo esto queda ya muy lejos, cada vez más lejos. Los testigos directos de la barbarie que asoló Europa y Asia entre 1939 y 1945 –y antes España, entre 1936 y 1939- han desaparecido prácticamente todos y sus hijos no tardarán muchos años en hacerlo también. La memoria viva se pierde. El recuerdo de la tragedia se va deshilachando lentamente, imperceptiblemente, hasta quedar reducido a la vacuidad de la épica militar o la frialdad de los libros de texto. Por eso es importante que historiadores como los británicos Antony Beevor (“La Segunda Guerra Mundial”) o Paul Preston (“El holocausto español”) desciendan a lo concreto para describir, con toda la crudeza, las atrocidades que sufrieron millones de personas. Para explicar el horror.

Pero no parece ser bastante. En nuestro engreimiento y arrogancia sin fundamento, las nuevas generaciones de europeos nos creemos extrañamente a salvo, como si estuviéramos definitivamente vacunados contra el mal que desangró nuestro continente en la primera mitad del siglo pasado. Y, sin embargo, el mal sigue ahí, dentro de nosotros. Presto a desencadenarse a la menor oportunidad que entre todos le demos.

El aullido de las sirenas está ahí para recordárnoslo.



martes, 4 de diciembre de 2012

De acción humanitaria a fiasco


Tenía que ser una acción heróica, una audaz operación de salvamento de un centenar de niños huérfanos de Darfur (Sudán), asolado por la guerra divil, para buscarles refugio en Francia. Sólo que, en su mesianismo, al fundador de la organización humanitaria Arca de Zoé, Eric Breteau, y a su compañera, Emilie Lelouch, no les importó que los niños no fueran en realidad de Darfur –sino de Chad– y que además tuvieran padres, engañados con premeditación con el señuelo de la escolarización de sus retoños. ¿Qué más daba? ¿Dónde iban a estar mejor que en Francia?

Detenidos en octubre del 2007 cuando se disponían a llevarse clandestinamente a 103 niños chadianos en un avión, juzgados y condenados después a trabajos forzados y finalmente indultados, la mayor parte de los miembros del Arca de Zoé se sientan desde ayer de nuevo en el banquillo para responder ante la justicia francesa de los presuntos delitos de estafa, ejercicio ilícito de la actividad de intermediario para la adopción y ayuda a la entrada irregular de menores extranjeros. A los cabecillas podría caerles una pena de hasta 10 años de cárcel y 750.000 euros de multa.

Más allá de los daños morales infligidos a los niños chadianos y a sus padres por sus presuntos salvadores, entre los perjudicados por el Arca de Zoé hay también 358 familias francesas que se habían comprometido a acoger y a adoptar a los niños, y que habían aportado dinero para financiar la operación de rescate.
“Esperamos que se haga justicia, para poder pasar página”, expresaba en la antesala del juicio una de las perjudicadas, Cécile Hervy, quien expresó con voz apesadumbrada su sufrimiento: “Han arruinado cinco años de nuestra vida”, afirmó. Muy lejos del tribunal de justicia, a más de 4.000 kilómetros, la madre de uno de los niños, Makiné Abderramane Yaya, expresaba su ira a los enviados especiales de iTélé: “Quisieron robar a nuestros niños. No les perdono. Aún hoy, cuando veo a un blanco, me siento intranquila”, explicaba.

Los dos principales inspiradores de lo que parecía una bella acción, devenida un fiasco, Eric Breteau y Emilie Lelouch, no se sientan sin embargo en el banquillo. Instalados –¿exiliados?– en Sudáfrica, donde gestionan una casa de huéspedes y al parecer han fundado una compañía de circo –la actividad profesional original de Lelouch–, la pareja ha hecho saber que no tiene ninguna intención de acercarse por el tribunal ni responder a ninguna pregunta, y han renunciado incluso a que su abogado les represente durante la vista. La letrada, Cécile Lorenzon, defiende su buena fe: “Quizá se equivocaron, pero nunca quisieron hacer daño. Son idealistas que estaban animados por buenas intenciones”, afirmó. Pero, como decía el sabio San Agustín, de buenas intenciones está el infierno empedrado.

Tras una corta deliberación, el tribunal consideró que era posible proseguir el juicio en ausencia de los dos principales inculpados y, por consiguiente, que no era preciso tomar ninguna medida coercitiva para hacerlos comparecer. Las familias afectadas recibieron con enojo y decepción esta decisión, por cuanto aleja toda posibilidad de comprender el por qué de lo sucedido. Los otros cuatro imputados, que –ellos sí– se han presentado ante el tribunal alegan haber ignorado lo que realmente se proponía hacer Eric Breteau, que siempre les aseguró disponer de la autorización e incluso la ayuda de las autoridades francesas. Ya puestos, apeló incluso al padrinazgo de la entonces esposa del presidente francés –y fugaz Primera Dama– Cécilia Sarkozy, quien poco antes se había implicado en la liberación de las enfermeras búlgaras presas en la Libia del coronel Gadafi.

Philippe Van Winkelberg (médico), Alain Péligat (encargado de logística), Agnès Peleran (periodista) y Christophe Letien (miembro de la asociación que actuaba desde Francia) son los cuatro acusados en este juicio. Salvo este último, los otros tres –y los dos ausentes– ya fueron condenados en enero del 2008 por un tribunal de Djamena por intento de secuestro a ocho años de trabajos forzados, que merced al convenio de cooperación judicial existente entre Chad y Francia pudieron cambiar por el cumplimiento de ocho años de cárcel en su propio país. Todos ellos quedaron en libertad tres meses después, tras ser indultados por el presidente chadiano, Idriss Deby.

Condenados –e indultados– también en Chad, otros dos miembros de la misión del Arca de Zoé no han sido inculpados en este nuevo procedimientp. Se trata de la enfermera Nadia Mérimi y del bombero –que actuaba como logista– Dominique Aubry. Este último se ha presentado como parte civil: “Me mintieron. Quiero ser reconocido como una víctima y retaurar mi honor”.


Siete españoles enredados en la telaraña

Los miembros del Arca de Zoé se dirigían en varios vehículos –con 103 niños a bordo– hacia el aeropuerto de Abeché, donde tenían previsto tomar un avión en dirección a Francia, cuando fueron detenidos por las fuerzas de seguridad chadianas. Era el 25 de octubre del 2007. Y en la telaraña acabaron cayendo siete españoles que nada tenían que ver con la operación: se trataba de los tripulantes del avión, un Boeing 757 de la compañía catalana Girjet, contratado por Eric Breteau. La justicia chadiana acabó exculpando a los siete, pero antes de eso, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, consiguió la liberación de las cuatro azafatas, así como de tres periodistas franceses. Sarkozy viajó personalmente a Yamena y llevó a las azafatas españolas en su avión hasta al aeropuerto de Torrejón, antes de seguir hacia París.





Tregua armada


Por primera vez después de quince días de guerra abierta en el seno de la derecha francesa, Jean-François Copé y François Fillon, quienes se disputan la presidencia de la Unión por un Movimiento Popular (UMP), se sentaron ayer a la misma mesa para tratar de buscar una salida a la crisis. Cara a cara, sin intermediarios. Para llegar finalmente a la conclusión obvia de que hacía falta una negociación directa entre ambos, ha tenido que intervenir el ex presidente francés y ex líder del partido, Nicolas Sarkozy, quien les impuso un ultimátum –que vence hoy– para llegar a un acuerdo, bajo la amenaza de descalificarles públicamente a los dos.

Si la negociación ha sido finalmente posible es porque Jean-François Copé –elegido formalmente presidente de la UMP el día 18, en una votación cuya limpieza el campo de Fillon contesta– ha aceptado la necesidad de repetir la elección, plagada de irregularidades, como única vía para superar la crisis y evitar la escisión del partido. Toda la cuestión ahora es decidir cúando.

El planteamiento de partida de Copé ha sido proponer la celebración de esta nueva votación en el 2014, después de las elecciones municipales previstas para el año que viene. Una intención absolutamente inaceptable para Fillon.

Copé y Fillon se reunieron una primera vez, cerca del mediodía, durante una hora en la Asamblea Nacional. Y volvieron a encontrarse en la cámara baja a última hora de la tarde durante 45 minutos más. El mano a mano proseguirá hoy, según confirmó uno de los lugartenientes del ex primer ministro, Jérôme Chartier, quien –sin dar ninguna pista– se mostró optimista sobre una próxima resolución de la crisis. “Puede aproximarse el fin de la tormenta”, dijo al respecto.

Mientras dure la negociación, François Fillon mantiene como instrumento de presión un grupo sedicioso en el Parlamento (Reagrupamiento-UMP) integrado por 70 diputados afines, Algo que Copé ha calificado de “aventura mortífera”, por cuanto es la antesala de la ruptura. Hoy se dará la circunstancia de que los dos contendientes acudirán, cada uno al frente de sus huestes, a la reunión de la conferencia de presidentes de los grupos parlamentarios de la Asamblea. Fillon insiste en que su grupo será automáticamente disuelto cuando se llegue a un acuerdo sobre la convocatoria de una nueva elección.

La conclusión de un eventual acuerdo entre ambos campos podría formalizarse de forma solemne, según apuntó Le Point, en una reunión con la participación de Sarkozy. Un extremo que podría acarrearle problemas colaterales al ex presidente francés. Su activa intervención en la crisis de su partido, en efecto, ha empezado a atraer la atención del Partido Socialista, que la considera incompatible con el deber de reserva que le impone su condición de miembro activo del Consejo Constitucional. Dos parlamentarios socialistas han apelado a los presidentes de las dos cámaras del Parlamento –la Asamblea Nacional y el Senado– para que a su vez planteen esta cuestión al presidente del Consejo Constitucional, Jean-Louis Debré. Los dos parlamentarios argumentan que la intervención de Sarkozy en la crisis de la UMP, aún sin hacer declaraciones públicas, vulnera su obligación de abstenerse de todo aquello que pueda comprometer su independencia.


domingo, 2 de diciembre de 2012

La nacionalización como arma


La salvación de los altos hornos de Florange, los dos últimos que quedan activos en Lorena, se ha convertido en Francia en una causa nacional, un símbolo de la resistencia de la Galia irreductible frente a las legiones de la mundialización. Y para demostrárselo al invasor, materializado hoy en los rasgos del multimillonario indio Lakshmi Mittal, el presidente francés, François Hollande, le puso el martes sobre la mesa la amenaza de la nacionalización de toda la planta industrial si no retiraba su plan de cierre de los altos hornos o aceptaba la venta a un tercero de la acería. Tres días después, el viernes por la noche, el grupo Arcelor Mittal aceptó un acuerdo con el Gobierno para retirar su plan, anular los 629 despidos previstos y mantener los dos altos hornos en estado de reanudar la producción de acero cuando las condiciones lo permitan.

Que no se trataba de un conflicto laboral o industrial cualquiera lo demuestra el hecho de que el primer ministro en persona, Jean-Marc Ayrault, fuera el encargado de anunciar el acuerdo: “El Gobierno ha demostrado la capacidad de intervención del Estado”, subrayó el jefe del Gobierno, satisfecho de poder demostrar –ni que sea por una vez y por un tiempo– que es posible doblegar a una gran multinacional.
La amenaza de la nacionalización temporal de Florange, esgrimida en un primer momento por el ministro de Regeneración Industrial, Arnaud Montebourg –que llegó a exclamar: “No queremos más a Mittal en Francia”–, provocó incredulidad y no pocas críticas fuera del país. Dentro, la presidenta de la patronal, Medef, Laurance Parisot, la calificó de medida “pura y simplemente escandalosa”, un “chantaje” inadmisible para forzar cambios en las estrategias de las empresas.

Chantaje, elemento de presión... La idea de la nacionalización –planteada como una medida temporal para salvar la acería y asegurar su venta a un tercero– siempre fue contemplada por el Gobierno como una medida de último recurso, con el fin de forzar un arreglo con Arcelor Mittal. En el propio Ejecutivo había disensiones sobre la oportunidad de recurrir a una medida tan extrema.
“La nacionalización, es decir, la expropiación por ‘necesidad pública’, puede ser ciertamente necesaria en circunstancias históricas particulares o para salvaguardar los intereses superiores de la Nación.Pero no es eficaz frente a un problema de mercados para una empresa o frente a un problema de competitividad”, admitió Ayrault, uno de los menos entusiastas con la idea.

El acuerdo entre el Gobierno y Arcelor Mittal salva momentáneamente los altos hornos de Florange, que quedarán en stand-by a la espera de si el proyecto europeo Ulcos sobre captación y almacenaje de CO2 (ver información adjunta) sigue adelante. Pero no permite reanudar la producción de acero, condicionada por la caída de la demanda en Europa a causa de la crisis. Los 629 trabajadores que iban a ser despedidos serán reclasificados en el grupo, que emplea a 20.000 personas en el conjunto del país. Y la empresa invertirá 180 millones de euros en los próximos cinco años en las actividades de la línea fría.

El grupo ArcelorMittal, que calificó ayer el acuerdo de “bueno”y “positivo”, no ve alterada su línea estratégica fundamental, cosistente en privilegiar la producción de productos elaborados, antes que la producción de acero en bruto. En el 2009, tres años después de hacerse con el control de Arcelor, Mittal cerró los altos hornos de la planta de Grandange y despidió a 571 trabajadores.

Los sindicatos, que habían puesto todas sus esperanzas en la nacionalización, en la que veían la oportunidad de deshacerse de Mittal, recibieron el acuerdo como un jarro de agua fría. Para el emblemático líder de la CFDT de Florange, Édouard Martin, tuvo el gusto amargo de la “traición”.


A la espera de Ulcos

El futuro de los dos altos hornos de Florange, parados pero no cerrados, pasa en gran medida por el éxito del proyecto europeo Ulcos (<CF23>Ultra Low Carbon dioxide Steelmaking</CF>), esto es, un programa para producir acero con bajas emisiones de CO2, que incluye un proyecto de captación y almacenamiento de este gas. Uno de los dos altos hornos de Florange debería acoger este proyecto piloto, en el que el Gobierno francés ha comprometido ya 150 millones de euros, una cantidad que está dispuesto a ampliar. Pero para llevar adelante el proyecto hacen falta todavía la aprobación definitiva y la financiación de la Unión Europea.




sábado, 1 de diciembre de 2012

Strauss-Kahn, dispuesto a pagar


Dominique Strauss-Kahn está dispuesto a poner sobre la mesa el dinero que tiene y el que no tiene para cerrar definitivamente el caso de la presunta agresión sexual que cometió el 14 de mayo de 2011 contra la camarera del hotel Sofitel de Nueva York Nafissatou Diallo, que le costó su cargo como director del Fondo Monetario Internacional (FMI) y truncó su carrera hacia el Elíseo. Exculpado por la vía penal por falta de pruebas –la fiscalía tiró la toalla por las contradicciones de la supuesta víctima–, la vía civil sin embargo ha seguido abierta.

Dieciocho meses después, Strauss-Kahn, quien al principio había asegurado que no iba a pagar nada porque era inocente –siempre ha alegado que se trató de una relación “inapropiada” pero consentida–, se dispone a cerrar definitivamente el caso. El ex ministro francés, de 63 años, y la camarera del Sofitel, de 33, estarían a punto de concluir un acuerdo económico, que podría ser firmado el próximo día 7, para zanjar el asunto y evitar un juicio de salida incierta para ambas partes, según informaron a partir de fuentes diferentes los diarios The New York Times y Le Monde.

La magnitud de la indemnización, que el vespertino francés cifró en seis millones de dólares (4,6 millones de euros) no ha sido confirmada –los abogados de Strauss-Kahn la han desmentido– y probablemene no lo sea nunca. Habitualmente, este tipo de acuerdos estipulan severas condiciones de confidencialidad. Pero, según especialistas en el funcionamiento de la justicia estadounidense, a la vista de la gravedad de los hechos en cuestión, será sin duda millonaria.

Citando como fuentes a amigos de Strauss-Kahn, Le Monde cifra la indemnización en 4,6 millones de euros, la mitad de los cuales serían sufragados por Strauss-Kahn vía la petición de un crédito bancario y la otra mitad le serían prestados por su esposa, Anne Sinclair, de la que está separado –aunque no divorciado– desde el pasado mes de junio. Sinclair, directora de la edición francesa de The Huffington Post y heredera de un rico colecionista de arte, ya costeó en el 2011 la caución exigida por la justicia norteamericana –otros seis millones de dólares– para dejar salir a Strauss-Kahn de la prisión de Rikers Island, el alquiler de la casa donde se alojó durante tres meses –a razón de 50.000 dólares, esto es, unos 38.500 euros, al mes– y al equipo de defensores.

Los abogados norteamericanos de Strauss-Kahn, William Taylor y Amit Mehta, desmintieron en un comunicado que existiera un acuerdo entre su cliente y Nafissatou Diallo, y calificaron de “completamente falsas” las cifras apuntadas por Le Monde como indemnización. Sin embargo, confirmaron la existencia de conversaciones para alcanzar un acuerdo amistoso. El juez que preside el tribunal encargado del caso, Douglas McKeon, ha confirmado por su parte que la semana que viene podría haber una sesión en el tribunal sobre el caso. Podría ser para la firma del acuerdo. En el tribunal del Bronx que preside McKeon, el 90% de los litigios civiles se saldan con un pacto.

La detención de Strauss-Kahn por la policía de Nueva York el 14 de mayo del 2011, cuando estaba a punto de despegar hacia París, acusado de violación causó un tremendo seísmo en Francia, pues el entonces director del FMI era el más claro favorito para las presidenciales del 2012.

A partir de este caso, Strauss-Kahn se ha visto envuelto en Francia en otros dos asuntos similares. La escritora y periodista Tristane Banon le acusó a su vez de un presunto intento de violación ocurrido en el 2003. Pero la fiscalía archivó el caso porque al calificar los hechos de agresión sexual –y no de tentativa de violación– el delito había prescrito. Strauss-Kahn se ha librado también de otra acusación de violación en el caso de la red de prostitución del hotel Carlton de Lille, en el que sin embargo está imputado por proxenetismo. El tribunal decidirá sobre su suerte el próximo 19 de diciembre.


Negocio en blanco y negro

Siempre hay avispados que aprovechan cualquier cosa para hacer negocio. Es el caso de los promotores de un sitio web de encuentros mixtos –entre blancos y negros– creado en el 2011 y con una más que curiosa dirección: wwww.nafissatou.fr. El sitio, que reivindica más de 300.000 inscritos, aprovechó ayer para lanzar una nueva campaña de difusión.